Pepe Marchena
Biografía, discografía, Real Audio y comentarios de los lectores.


 



Pepe Marchena. Especial

Pepe Marchena. Profeta y hereje

Alexandre D'Averc. Barcelona, febrero de 2004

Quizá unos de los mayores encantos del flamenco es que ciertas discusiones no acaban nunca. Emergen, se debaten con vehemencia, se adormecen, entran en letargo, vuelven a comparecer, se funden en otras nuevas. Y si a José Tejada Martín, conocido para el arte como Pepe Marchena, se le puede adorar o negársele el pan y la sal, no se le puede cicatear el mérito de seguir siendo objeto predilecto de estos intercambios de pareceres.

 

Pepe Marchena
   

Es el privilegio de quienes han transgredido, han ido a pie cambiado y han transformado la fisonomía de su disciplina, para bien o para mal, para suerte o ruina de la misma. Marchena no tuvo ningún reparo en modular el flamenco a su gusto; no se sintió atado por ninguna fidelidad ancestral y no creyó que ciertos moldes no se pudiesen ensanchar o romper. Se inventó, justo es decirlo, una nueva forma de cantar y una nueva forma de presentar el cante. Lo suyo consistió en suavizar las aristas más puntiagudas y hacer prevalecer lo bonito y lo vistoso por encima de lo negro y lo salvaje. Su voz acaramelada, sus falsetas, sus alardes y sus filigranas consiguieron una prédica extraordinaria, conectaron con el gusto de una época y acabaron por imponerse como la forma por antonomasia de cantar.

Se quejaban los que le tuvieron por contemporáneo de que al domesticar al público, al facilitarle las cosas por el camino del efectismo, al acostumbrarle a los cantes más plácidos y accesibles, impuso una tiranía. Quienes no seguían los pasos de Marchena estaban abocados a la incomprensión y el ostracismo. Fue el tiempo de la ópera flamenca, del fandanguillo como quintaesencia y de los discípulos que sin el talento del maestro trivializaron hasta el cansancio sus innovaciones. Parece que el talante del propio Marchena, dado a la egolatría y a los pocos miramientos con los demás, tampoco ayudó a compatibilizar los viejos modos de la tradición con los nuevos.

Reivindicación


Pepe Marchena
 


 

Luego le tocó a él sufrir el cambio de suerte. La emergencia de otro gigante, Antonio Mairena, el movimiento de restauración que auspició y un integrismo rescatado lo condenaron al cuarto oscuro de los falsarios. Suele ocurrir así, cuando se juega a todo o nada. No valía recordar que se había sacado de la chistera un palo, las colombianas, que había sido un pionero de la fusión y que su eco popular no había tenido parangón. Defender sus aportaciones era alinearse con los que habían desvirtuado y hecho daño al flamenco.

Nuestros días acaso hayan traído más temperancia a la cuestión. Pueden convivir acercamientos distintos al flamenco y distribuirse méritos desde la justa ponderación. Por eso, la reivindicación del legado de Pepe Marchena, allende de nuestro entusiasmo o desagrado hacia su figura, nos aporta más elementos de juicio y enriquece nuestro inagotable discurrir.

Continúa >>

revista@flamenco-world.com
 

 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca mándanos
tu e-mail y te informaremos de todas la novedades:

 Home | Contacto | Publicidad | Mapa web