SUMA FLAMENCA 2011. BELÉN MAYA & OLGA PERICET, ‘BAILES ALEGRES PARA PERSONAS TRISTES’
La mujer y el espejo
Silvia Calado. Madrid, 14 de junio de 2011
Fotos: Daniel Muñoz
‘Bailes alegres para personas tristes’. Baile: Belén Maya y Olga Pericet. Cante: José Valencia, Miguel Ortega, Jesús Corbacho. Guitarra: Javier Patino, Antonia Jiménez. Dirección escénica: Juan Carlos Lérida. Dirección musical: David Montero. Suma Flamenca 2011. Teatros del Canal. Madrid, 14 de junio de 2011. 20:30 horas
Belén Maya, 'Bailes alegres para personas tristes'
(Foto Daniel
Muñoz) |
Pasar al otro lado es una inquietud que movió a Orfeo y también a Alicia... “El espejo en que te miras” te devuelve un reflejo objetivo. El subjetivo, es el que está detrás... la otra parte de la letra por soleá. Ahí es donde se busca Belén Maya en ‘Bailes alegres para personas tristes’. Olga Pericet le devuelve esa imagen de otredad en la que proyecta todo tipo de sensaciones que tienen que ver con la tristeza y con la alegría, con la luz y la tiniebla, con lo que se es y con lo que se quisiera ser, con los placeres y con los miedos, con la seguiriya y con la guajira. Y el baile es el medio que se sacrifica a todo ese fin emocional, para salir conceptual y estéticamente enriquecido.
Olga Pericet con Jesús Corbacho, Miguel Ortega y Belén Maya
(Foto Daniel
Muñoz) |
‘Bailes alegres para personas tristes’ es un diálogo de sentimientos. Y los pasos están determinados por expresiones que, muchas veces, se trasladan a la quietud, al silencio, a los ciclos, a las miradas, a las sonrisas y a las lágrimas. El lenguaje queda, por tanto, liberado de los condicionantes formales de los respectivos estilos flamencos, si bien estos les proporcionan tono y clima. Lo convencional y lo no convencional conviven fluidamente en la personalidad danzaora de las dos protagonistas de esta historia sin narrativa. Y, por encima, acaba prevaleciendo la contestataria personalidad de cada una. Belén fue de las primeras en atreverse a poner un pie en un baile-flamenco-otro. Y Olga es de las que entendieron después que ese era el camino a seguir. Libre y naturalmente.
La relación entre ambas en este espacio inquietante, que es blanco, negro, gris y rosa fuerte, funciona por contraste y también por analogías, como polos imantados que se atraen y repelen. Y en los encuentros, se comunican mediante un código corporal que no queda sólo en los cánones de manos y brazos, sino también en un algo interno. Cada uno de los matices de esa relación que a veces hiela y otras quema, está respaldado por la iluminación de Ada Bonadei, por el vestuario de Yaiza Pinillos -cuyos trabajos realzan la fotogenia de la obra- y, sobre todo, por la música.
Belén Maya, 'Bailes alegres para personas tristes
(Foto Daniel
Muñoz) |
En directo, la iniciativa la comparten la guitarra de
Javier Patino, con una Antonia Jiménez a rebufo, y el trío cantaor en el que
José Valencia y
Miguel Ortega derrocharon la joven maestría que los confirma en la primera línea del cante actual: el primero, brillante en la soleá por bulerías; el segundo, arrebatador en el fandango
toronjero. Y
Jesús Corbacho bebiendo de sus “mayores” y despachando dulzura. En
off, se afanó en conmovernos una y otra vez esa voz anónima cuyo canto era un melancólico y ancestral llanto cuyo eco parecía venir del otro lado del espejo.
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de fotos. Belén Maya y Olga Pericet, 'Bailes alegres para personas tristes'
Fotos © Daniel
Muñoz, 15 de junio de 2011