La maestra del baile flamenco
Pilar López fallece a los 96 años
Por siempre, maestra
Silvia Calado, 25 de marzo de 2008
Pilar
López ha sido parte y testigo de todo un siglo
de historia del baile flamenco. La hermana de La Argentinita
está reconocida como una de las grandes maestras
del baile flamenco y español, la que formó
a la generación integrada por bailaores de la talla
de Antonio Gades, Mario Maya y El Güito. Y también
como una de las grandes difusoras internacionales de la
danza española, por medio de una compañía
que mantuvo durante tres décadas. Galardones como
el Calle de Alcalá 2005 y el Max de las Artes Escénicas
2006 son los últimos que han laureado a la artista,
que ha fallecido el 25 de marzo en Madrid a los 96 años
de edad.
Cuando en el Festival Flamenco CajaMadrid
2005 recibió la distinción Calle de Alcalá,
no sólo dio cortésmente las gracias y no
sólo tuvo un sentido recuerdo hacia su querido
discípulo Antonio
Gades, sino que dio una inolvidable lección
a todos los presentes al dedicar la estatuílla
“a todos los bailarines y compañeros de la
danza”. Aquel detalle subrayó su grandeza.
Pilar López con El
Güito y Mario Maya en el
Festival Flamenco CajaMadrid 2005 (Foto Daniel Muñoz)
No hacía mucho que sobre ese mismo
escenario del madrileño Teatro Albéniz había
recibido el tributo personal de otro de sus discípulos.
En el marco del festival A Corazón Abierto 2003,
El
Güito brindó el espectáculo ‘Mis
recuerdos’ a su maestra. Y ella se lo agradeció
incluso dándose una vueltecita por bulerías
que dejó a todos estupefactos. Para entonces, ya
llevaba nueve décadas por este mundo.
Y aunque llevaba tiempo retirada, nunca
se había desligado del todo de la profesión.
En 2002 acudió a ella la entonces directora del
Ballet Nacional de España, Elvira Andrés,
para proponerle que colaborara en la reposición
de una de sus grandes obras, la coreografía que
había creado en 1952 para ‘El concierto de
Aranjuez’ de Joaquín Rodrigo. Y eso que se
resistía. Con un ácido sentido del humor
eludió nuevos ‘encargos’: “Yo
canto una canción: no tengo edad para amarte, no
tengo edad para coreografías”.
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Pilar López con
Alejandro Vega |
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Aquella
rueda de prensa en uno de los suntuosos salones del
Teatro de la Zarzuela fue otra de sus clases magistrales
y otra señal de amor al baile: “Toda mi vida
recordaré los buenos momentos ensayando con el
Ballet; me rejuvenecía y me alegraba por entrega,
por profesionalidad, por cariño, por respeto”.
A cambio les dio consejos tan valiosos como el de la valentía:
“Me atreví con cinco preludios de Debussy,
pues en mi época estaba bastante avanzada”.
Y fue aún más osada. La maestra aseguraba
que fue la primera en cantar 'Se equivocó la paloma',
“mucho antes que Serrat, en una suite que estrené
en Buenos Aires a principios de los cincuenta”.
Lo atrevido fue traerlo a un teatro de la Gran Vía
en plena dictadura franquista... con Alberti aún
en el exilio.
Y nunca ha dejado de compartir su experiencia, su sabiduría.
Hace muy poquito que conversábamos con los bailarines
y coreógrafos Nani Paños y Rafael Estévez,
directores de Dospormedio & Cía., que presentaban
en el Festival de Jerez su espectáculo ‘Flamenco
XXI’. Aún estaban sorprendidos de que, durante
la fase de documentación y montaje de esta obra,
“Doña Pilar López” los hubiera
recibido en su casa, de por sí, alucinante: “Allí
en ese salón de su casa está el piano en
el que Lorca
y La Argentinita ensayaron las ‘Canciones populares
españolas’, y tiene tal cual una habitación
que le decoró Vicente Escudero”. Aunque lo
iban a buscar a aquel “museo viviente” eran
sus consejos. El más valioso no tuvo forma de palabras,
sino de actitud: “Que esa mujer gastara su tiempo
en gente joven... eso es amor a la danza”.