PITINGO, ‘SOULERÍA’.
ESTRENO TEATRO BELLAS ARTES DE MADRID
Pitingo desde Pitingo
S.C. Madrid, 12 de diciembre de 2007
‘Soulería’. Cantante:
Pitingo. Guitarra: Juan Carmona. Coro
flamenco: Hermanas Bautista. Coro gospel: The Black Heritage
Singers of New Orleans. Percusión: Benjamín
Santiago Román, Benjamín Santiago Molina.
Baile y palmas: Simbad. Palmas: Sebastián Manzano.
Segunda guitarra: Benjamín Bautista. Órgano:
Pablo Navarro. Bajo: Juan Medina. Batería: José
María Pérez. Teatro Bellas Artes. Madrid,
12 de diciembre de 2007. 21:30 horas

Pitingo y Juan Carmona
en 'Soulería'
(Foto Daniel Muñoz)
Ya no es cantaor. Ni siquiera ‘soulerista’.
Pitingo
es ya ‘pitinguero’. Y eso es una opción
personal y libre de estar en el escenario, pasando de
esquemas... y, por supuesto, de críticas. Al onubense
a veces hay que verlo como cantaor, otras como cantante,
a ratos como ‘popstar’ y de vez en cuando
como todo junto. Todo ello en el transcurso de un mismo
contexto, ‘Soulería’. Un espectáculo
que prueba, al parecer, una fórmula acertada, al
menos desde el punto de vista de taquilla, donde se agotan
vez tras vez las localidades. Atrae a un público
generalista bastante joven, con bazas como el atractivo
escénico del artista, que proyecta una imagen desenfadada
y cercana, la novedad de la fusión flamenco+soul
con coro gospel incluido, la selección de un repertorio
de canciones archiconocidas, un ex Ketama
en la tabla, las luces de sala prestas a disparar incitando
a la interacción, coros variados, audiovisuales,
guiños a la marca de bebidas alcohólicas
que patrocina, pinceladita de baile... un montón
de cosas que, sin descanso y a bocanadas, se sirve a lo
largo de hora y media de representación.
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Pitingo en 'Soulería'
(Foto Daniel Muñoz) |
No es cuestión de sutilezas, sino
de hacer lo posible por hacer pasar un buen rato a la
audiencia, con un planteamiento próximo al del
musical. Y el concierto se convierte en pura fiesta bidireccional.
Que si se silba el ‘Don’t worry, be happy’,
que si se palmea el ‘Happy day’, que si se
canta el ‘Killing me softly’. Sí que
hay que tener en cuenta que entre versión y versión
'soulerizada', el onubense entremete el flamenco sin más
aderezo que algún caracolillo vocal y sin más
acompañamiento que el toque de Juan Camborio. Y
lo hace mediando explicaciones con tintes aleccionadores,
dirigidos a un público mayoritariamente neófito
en la materia. Así es, precisamente, como empieza,
con un cante de trilla dicho en pie, “un estilo
primitivo del cante flamenco”. Aunque lo enlaza
con el ‘Giorgia on my mind’, al igual que
la granaína empalma con ‘Gwendolyn’,
el fandango alosnero se “inspira en Nueva Orleans”
y las bulerías de La
Perla se ‘apitingan’ hasta el extremo
de integrar el ‘Mammy blue’ y el ‘Yesterday’
a cuplé.
Aunque en eso de la integración,
fusión, mezcla o como quiera denominarse el invento,
hay cosillas que cuadran y cosillas que se comportan en
la probeta como aceite y agua. Aunque en todo momento
Pitingo mantiene el tipo, agita la ambientación
y desempeña el papel de engrudo en medio del grupo,
que va creciendo cuantitativamente conforme avanza el
concierto. Derrocha generosidad para con los demás,
a veces incluso en detrimento de su trabajo vocal, que
es intachable y, ante todo, personalísimo. Como
Pitingo, lo borda.

Pitingo con Juan Carmona,
las Hermanas Bautista y el coro de gospel
(Foto Daniel Muñoz)