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ESPECIAL: SARA BARAS CON LA
FUNDACIÓN SÍNDROME DE DOWN DE MADRID
Ilusión... por tangos
Silvia Calado Olivo. Madrid, mayo de 2003
Fotos: Daniel Muñoz
Las butacas del teatro están vacías. Afuera aún es
de día y una lluvia fina moja el cartel gigantesco de 'Mariana Pineda'
que cubre las alturas del madrileño Teatro Calderón. Quien en la
imagen aparece envuelta en gasas está sobre el escenario con pantalón
vaquero, camiseta naranja y zapatos de tacón. "P'afuera, p'adentro.
P'afuera, p'adentro". Quince niños siguen tales instrucciones de marcaje
por tangos. Atentos, disciplinados, ilusionados. "Hugo, tú eres un
bailaor muy bueno. A ver, la cabecita derecha". Sara
Baras les está montando una coreografía que estrenarán,
tras la función de la compañía, el día 13 de mayo
de 2003. Los fondos recaudados irán a parar a la Fundación Síndrome
de Down de Madrid, que está construyendo un nuevo centro para estos niños
que, durante unos días, van a conocer las interioridades del trabajo de
una compañía de baile flamenco.

Con arte
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Esta acción benéfica no fue idea de la compañía,
como reconoce Sara Baras. La responsable fue Paula, una de las integrantes del
grupo. "La conocimos en los carnavales de Cádiz y se subió
conmigo a bailar un tanguillo a una batea del coro de Julio Pardo, que me estaba
cantando cuando fui pregonera. Y fue alucinante cuando vimos la entrega de la
niña". Paula y Sara se hicieron amigas. Y, desde entonces, ningún
martes falta a ver la versión de la obra de Lorca que estará en
cartel hasta el 22 de junio en la capital española. Cuando imita algunos
de los pasos de la mismísima Mariana Pineda no hacen falta explicaciones...
Sara Baras cuenta que, si bien "es verdad que es muy cansado estar trabajando
todos los días en un mismo teatro -aunque, matiza, más duro es estar
de aviones y hoteles-, aprovechando que estábamos aquí una temporada
nos propusimos traer a más niños, ya que les gusta tanto el baile".
Paula, Hugo, Leire... "van a dar tres clases, que son muy poquitas horas,
y a dar una pinceladita por rumbas o por tangos". Y eso es lo que están
aprendiendo con las celosías nazaríes del exitoso montaje de la
bailaora gaditana por fondo. "Movedme las manos con el dedito del medio para
adentro. ¿Os acordáis de que era como si tuviérais una pelota
entre los brazos? Y ahora el primer paso, el de los golpes. Un, dos, tres, fuera.
Un, dos, tres, fuera". Y todos la siguen, luchando con la coordinación,
echándole su poquito de arte y su muchísimo de ilusión. "Los
hombritos para atrás, la cara levantadita. Levantad las manos para arriba
del todo. Subimos, subimos, subimos, cruzamos y las bajamos". Sara Baras
les enseña con inteligencia, adaptando cada palabra y cada paso a la medida
de este especial alumnado.
Y ellos responden. "A mí me sale genial, me encanta, me siento
segura", dice una de las chicas. Y Paula se arranca a darse una vueltecita
por rumbas. "Toma, que toma, que toma. Yo te hago compás", le
dice la profesora. Otra compañera va detrás. "Para que sea
más flamenquito, pon las manitas abajo". Y otra más, que se
jalea a sí misma. "Ole". Y, aprovechando que han entrado en calor,
los pone a hacer compás: "Una palmita más para arriba que la
otra, para que suene. Golpe con el pie y tres palmas. Veréis como ahora
os entran ganas de juerguecita con la rumba".
Un respiro después del rumbeo. Por un lado, se forma un corrillo en
el que las niñas le cuentan cosillas a la bailaora. "En la parada
del metro veo la foto tuya todos los días". Por otro lado, los más
disciplinados se niegan a perder la concentración y continúan practicando
los últimos pasos. Una frase destaca entre charla y taconeo: "Tienes
un gran corazón". Y a Sara se le transmuta el semblante, tirando hacia
magenta.
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Ante las cámaras
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Como están aprendiendo no sólo técnica, sino también
a ser artistas, lo que incluye conocer el teatro, la escena y el camerino, las
luces se encienden. "¿Os molestan?". Una pide sin vacilar "más
rojo". Otra protesta porque suda. "Es que eso es de artistas".
Y, como tales, viene la televisión a entrevistarles. Ninguno da muestras
del más mínimo rubor ante la cámara. Todo lo contrario. Cada
uno da una pincelada de la historia, incluida la maestra, que destaca el sentido
"estupendo" del ritmo que tienen, la comunicación que se ha establecido
entre ellos vía baile y un consejo: "Para trabajar bien el martes
hay que trabajar mucho". Así que manos a la obra un ratito más.
El escenario se ha quedado vacío. Queda poco para que empiece la función.
Y Sara Baras reflexiona en voz alta sobre lo vivido delante de una grabadora.
"Ahora mismo tengo el corazoncito encogido porque he salido, estaban todos
los padres en la puerta para recogerlos y las niñas iban como locas, emocionadas,
bailando por la calle. Los padres me estaban dando las gracias y yo estoy alucinada".
La entrega de la bailaora está siendo total y, de hecho, ya considera esta
experiencia como prueba piloto de un futuro proyecto de mayor envergadura. "Ojalá
estuviera en nuestra mano hacer algo más importante, aunque creo que ya
hay algo más que una ilusión. De esta manera, parece que hay más
gente que lo ve y supongo que alguien también acabará implicándose".
De momento, la bailaora lo está. Y ello entraña ciertos temores:
"No sé si mañana cuando vuelvan se les habrá olvidado
todo. Como se les haya olvidado, me da algo. Pero, por lo menos, hoy han disfrutado".
¿Tendrán miedo escénico? "Espero que cuando vean
la función el martes no le cojan miedo, sino que será al contrario,
como le pasó a Paula el día que le dije que si quería salir
conmigo al fin de fiesta. Ahora va por el escenario como la que lleva veinte años
dedicada a esto". La sinceridad de los niños aún la tiene un
poco trastornada. "La rubita le decía a la periodista que Sara tiene
su corazón como su baile. Yo me he quedado flipada". Y vuelve a hablar
de su ilusión y de la ilusión de los niños... "La labor
que hace la profesora que venía con ellos ni de broma podría hacerla
yo, pero el hecho de que te vean en la televisión, en el teatro, en un
cartel grande, ya supone para ellos una ilusión". Y cada uno la enfoca
a su manera. "La ilusión de una de las niñas es ponerse el
traje rojo del cartel... ¡y a ver cómo le explico yo que es un trapo!".
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Como Sara Baras
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Brazos arriba
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Manos al cielo
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Marcando por Tangos
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Un, dos, fuera
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Aprendiendo a hacer compás
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Siguiendo a la maestra
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Sara Baras y compañía
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