ESPECIAL. LA TRASTIENDA DE… FLAMENCO HOY DE CARLOS
SAURA
Danza, sudor, verdad
Silvia Calado. Madrid, julio de 2009
Fotos: Daniel Muñoz
Carlos
Saura se sabe hombre de cine. Cuando está en
el teatro como espectador, siente la tentación de
saltar por encima de las butacas para ver de cerca la cara
y el sudor del artista. Y ha llegado muchas veces a la conclusión
de que “los ensayos son mucho más bonitos que
las representaciones”. Por eso desde hace un par de
meses, toma asiento en la sala donde Rafael
Estévez y Nani
Paños están montando la coreografía
del espectáculo ‘Flamenco Hoy’. Y lo
hace en calidad de director pero, sobre todo, en calidad
de ‘voyeur’: “Hasta ahora he sido un observador
fiel, un poco tímido… Vengo aquí muchas
mañanas a pasarlo bien, me traigo mi cámara
de fotos… y disfruto”.
Una lámina de un grabado de Gustave
Doré va pasando esta mañana de mano en mano.
Los coreógrafos han pensado replicar la escena con
sus bailarines como final del ‘Fandango de Boccherini’,
una de las piezas estrella del espectáculo. Y resulta
que esa imagen va a ser leit motiv. Carlos Saura explica
que “al comienzo habrá una gran proyección
con ese grabado y cuando el telón se abra, sigue
proyectada sobre el grupo ya interpretando el primer número.
Ellos han querido reproducir ese baile… y es muy bonito”.
Rafael Estévez cree que “justo en esa lámina
se ve la convivencia de la que siempre hablamos. A la escuela
bolera se la tiene un poco apartada y no, es el germen del
baile flamenco. Ahí se ven los distintos tipos, los
boleros, la bailarina tirada en el suelo -que puede ser
el desmayo que hacen en Granada- o al más flamenco
colocado. Ahí se palpa el punto de partida para crear
las coreografías que queremos. Las fotos antiguas
nos encantan, las láminas, las pinturas… seguimos
en la línea de Dospormedio”.
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Carlos Saura:
“La idea es hacer un espectáculo potente
donde se vea que el flamenco no sólo tiene un
pasado y un presente, sino también un futuro”
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La filosofía de su compañía,
que siempre resumen con un “mirar atrás para
buscar la modernidad”, tiene mucho que ver con este
espectáculo que se estrena del 19 al 23 de agosto
en los Veranos de la Villa 2009 de Madrid. En esencia, según
palabras de Saura, la idea es “hacer un espectáculo
potente donde se vea que el flamenco no sólo tiene
un pasado y un presente, sino también un futuro”.
Y sabe que en este proyecto se van a “abrir algunas
puertas”. La obra va a dejar claro “que hay
un flamenco ortodoxo que se baila de una manera ortodoxa,
ahí están Escudero o Gades, y que hay otra
forma de bailar aportando nuevos pasos y nuevas ideas dentro
de esa línea fantástica en la que están
Rafael y Nani”. Todo ello se plasma en cada coreografía:
“El fandango de Boccherini está a caballo entre
la escuela bolera, la clásica, la jota… Por
un lado, está bien ver cómo hay una cierta
relación entre diversas formas de bailar y, por otro
lado, poder mantenernos dentro de la ortodoxia entre comillas.
Hay sevillanas, pero no serán las sevillanas habituales,
el pasodoble no será el habitual, la bulería
irá por libre”. Y el secreto de ese valor diferencial
está, a nivel coreográfico, en “un concepto
contemporáneo” y en la “convivencia de
disciplinas”. Así cree Estévez que “ha
estado el flamenco siempre, conviviendo con otras disciplinas
y al lado de otras músicas”.
Ensayo
de 'Flamenco Hoy de Carlos Saura' (Foto Daniel
Muñoz) |
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Para materializar estas ideas, están
diseñando movimientos para casi una veintena de bailarines,
“un elenco maravilloso”, apostilla Estévez.
La calidad y la cantidad de este cuerpo de baile les está
disparando la creatividad. Nani Paños asegura que
“a la hora de mover a la gente hemos hecho un trabajo
mucho más elaborado, de formaciones y de movimientos,
pues nunca antes habíamos tenido la posibilidad de
jugar con tantísimos bailarines”. Además,
señala que a su favor tienen el espacio-tiempo: “Trabajamos
con la tranquilidad de tener muchísimo tiempo de
ensayo y hacerlo en una sala en condiciones”. Y es
cierto que no es habitual para la danza en este país
contar con lugares de trabajo como esta sala de los nuevos
Teatros del Canal, con suelo impecable, luz perfecta y amplitud
para dar rienda suelta a lo físico y a lo creativo.
El nervio y la calma
Aunque el equipo es bastante más
amplio y frecuentemente se reúnen para coordinar
guión, música, vestuario, escena… Carlos,
Rafael y Nani han hecho un trío que se entiende con
fluidez. Los coreógrafos sienten que es un lujo “contar
con la dirección de Carlos, que siempre nos aporta
otro punto de vista que a lo mejor a nosotros no se nos
ocurre, y nos complementa”, asegura Estévez.
Nani pone el acento en la calma: “Normalmente, nosotros
con la juventud los números que montamos van a saco,
con una energía desbordante… Y la gran mayoría
de los comentarios de Carlos, por la edad o por lo que sea,
nos dan tranquilidad y ese equilibrio que se necesita en
el espectáculo”.
Desde su puesto de observación,
Carlos comenta que “tampoco me he metido mucho en
el trabajo de ellos. En principio, porque en un 99% me parecen
fantásticas. Y ese 1% que yo puedo aportar son pequeñas
cosas para el momento de ir al espectáculo; todavía
es pronto para eso. Entraré un poquito más,
si ellos me dejan, cuando estemos en el teatro. Ahí
tenemos que estructurar todos los elementos para que formen
una especie de todo”. No sólo se refiere a
la música de Chano
Domínguez, “que es estupenda y la ha hecho
para nosotros, sino también a la escenografía
que hay que cuidarla mucho, aunque va a ser muy sencilla,
a la luz que es fundamental también, al vestuario
de Antonio Alvarado, etcétera. Hemos de jugar con
todo el material que tenemos a lo largo de la obra para
hacer una especie de arco que se vea bien”. Sabe que
“eso es lo difícil para mí, organizar
ese material”. De cara al espectador, “todo
está enfocado a que desde su punto de vista visual
la obra sea mágica, sensual, bonita, alegre cuando
tenga que serlo, dinámica cuando tenga que ser dinámica”.
Y dentro de todo ese conjunto de exigencias, sabe bien cuál
es su papel: “Mi obligación es darles a ellos
las máximas posibilidades expresivas, que estén
lo mejor posible, pues ellos son los que trabajan, yo miro”.
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Carlos Saura:
“Nani es uno de los más grandes bailaores
que yo he visto nunca, ¡y bailarines! Si no es
una figura más grande, yo no lo entiendo, pero
lo va a ser a partir de ahora”
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Y al mirar se admira. “Me he encontrado
con ellos en este proyecto, que no los conocía y
no sé, de repente, nos hemos hermanado, es todo tan
estupendo y tan divertido que vengo aquí yo muchas
mañanas a pasarlo bien”, relata el director
de la mítica película ‘Flamenco’.
Y él, que a tan grandes artistas ha visto en primer
plano, no tiene más que elogios y buenos augurios
para los directores de Dospormedio: “Creo, sinceramente,
que Rafael es una potencia energética fantástica
y que Nani es uno de los más grandes bailaores que
yo he visto nunca, ¡y bailarines!, tiene una capacidad…
Si no es una figura más grande yo no lo entiendo,
pero lo va a ser a partir de ahora. Ya es grande, pero a
partir de ahora va a ser más grande. Eso lo puedo
asegurar yo”.
La admiración es, por supuesto,
de ida y vuelta. Rafael remarca que “hemos empastado
tan bien porque hemos crecido con sus películas”.
Y recuerda que en ‘Flamenco XXI’ “hay
una escena de ensayo” totalmente influenciada por
las de la famosa trilogía
protagonizada por Antonio Gades. Algo lógico,
pues “lo primero que vi de flamenco que me llamara
la atención fue la pelea de la tabacalera en ‘Carmen’,
esas imágenes de ensayos maravillosas”. Hay
otros “conceptos que encajan muy bien, por ejemplo,
ese salir a escena sin más, con naturalidad, sin
esa pantomima de la magia del teatro que ya como que huele”.
Y, por ejemplo, jugar con “esa naturalidad nos permite
que cuando acaben el ‘Fandango de Boccherini’
los bailarines se puedan tirar al suelo porque realmente
están reventados. Y también es bonito que
la gente vea eso, que somos humanos, que no somos muñecos
que nos dan cuerda”.
Ensayo vs. representación
De hecho, Carlos Saura reconoce que “lo
ideal sería que siempre fuera un ensayo general,
que nunca fuera una representación. Al mismo tiempo
que se ve el perfeccionismo de un trabajo tremendo, que
a veces se vea también esa espontaneidad y la alegría
en los bailaores”. A esta idea Estévez añade
que “hacemos mucho hincapié en la sonrisa,
en los números que piden esa sonrisa”. Un de
ellos es ‘La danza de los ojos verdes’, pieza
que guarda un pequeño homenaje: “Hemos desglosado,
con todo el respeto del mundo, la personalidad de Antonia
Mercé, que es una artista un poco olvidada pero
que es una pieza fundamental en la danza española,
tanto que fue la que la creó. Y tenía esa
sonrisa amplia maravillosa”. También se hace
mucho hincapié a los bailarines “en el estar
dando, siendo generosos con ellos mismos, con el público,
con nosotros como coreógrafos y con el maestro como
director”. Generosidad, sonrisa… pero si “tiene
que ser seriedad, ¡pues un funeral si hace falta!”.
Y hay momentos para ello. Saura apunta a la saeta, que “va
a ser un poco tremenda, con los velos negros… va a
ser un maravilloso contraste”.
Rafael
Estévez y Carlos Saura (Foto Daniel Muñoz) |
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Ese juego de contrarios acaba de verse
en el ensayo de las sevillanas. Las primeras son las bíblicas,
con movimientos muy quietos, los semblantes muy serios,
todo pivota sobre la contención. Las segundas son
las corraleras, un cañonazo de energía, de
dinamismo, de frescura… y de virtuosismo. Las interpretan
todos los bailarines, con Laura Rozalén como solista,
un papel que también desempeñará Concha
Jareño. Pastora
Galván, con sus inconfundibles tangos de inspiración
trianera, y Rocío Molina, con la guajira de su montaje
‘Oro viejo’, encabezan el elenco junto con Nani
y Rafael. Ellos dos, que a la vez asumen el rol de coreógrafos,
dicen sentirse muy orgullosos de trabajar con este ‘elencazo’.
“Hay bailarines de nuestra compañía,
de Dospormedio, y después hemos elegido a gente nueva
por audición”, explican. Y la selección
no fue sencilla: “Es muy complicado encontrar a bailarines
que se acomoden a los dos estilos que tenemos tan marcados,
que a la vez se ven un solo estilo”.
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Nani Paños:
“Necesitamos que la música nos inspire”
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Aunque, evidentemente, el baile será
lo más visible del espectáculo, también
dará mucho que escuchar. Nani comenta que “necesitamos
que la música nos inspire; si no, todo quedaría
en pedirle al director musical doce compases de doce y punto”.
Y Rafael lo confirma: “Nosotros montamos muy la música.
Una nota la podemos montar o puede tener un sentido. Muchas
veces montamos más sobre la música que sobre
la rítmica, aunque por supuesto está todo
a compás”. A Saura le parece que “el
elenco musical, de cantaores, de guitarristas… es
estupendo”. Entre ellos están, además
del pianista gaditano autor de la banda sonora, el guitarrista
Antonio
Rey, los cantaores Jesús
Méndez, David Palomar, Blas Córdoba…
Y Estévez piensa que “puede ser una gran familia
que vamos a salir todos a disfrutar al escenario guiados
por el señor Saura”. A lo que, de súbito,
replica el director: “¡Esto ya no es sólo
Carlos Saura, esto es ya un equipo peligrosísimo!”.
Los tres continúan hablando plácidamente
del sudor y de la energía. Saura insiste en que goza
de verlos bailar aquí, en la sala de ensayo, donde
todo es cien por cien real. Y se le adivina la necesidad
de perderse entre sus giros, piruetas, vueltas y taconeos
con una cámara en ristre. Ya sabemos que nada más
estrenarse este espectáculo, comenzará a rodar
en Sevilla una segunda entrega de ‘Flamenco’.
Pero no quiere mezclar temas y emplaza la conversación
sobre ese otro proyecto para más adelante. “¡Tengo
ya la cabeza demasiado aflamencada!”, protesta amablemente.
Y todo se entiende cuando se aprecia su
implicación con este espectáculo que ahora
está en fase de montaje. Dice que ahora que ya está
viéndose el trabajo, “estos ensayos tan avanzados
son una maravilla”. Pero aún tiene frescos
aquellos primeros días “cuando ellos estaban
inventando una coreografía… ver cómo
se hace ese proceso de invención es muy bonito”.
La reflexión que lanza es que “ellos tienen
mucha experiencia, pero siempre están inmersos en
un proceso valiente”. Más cuando, como defienden
Nani y Rafael, rechazan repetirse: “El lenguaje y
las herramientas están definidas, pero nos quebramos
la cabeza siempre. No nos parece honesto coger una secuencia
entera de un espectáculo anterior y encajarla como
si estuviéramos jugando al tetris”. La sentencia
final de esta interesante charla a tres artistas la pone
el veterano: “Están obligados, como yo, a ir
siempre un poquitín más allá”.
Aunque el más joven revienta si no contesta: “¡Para
atrás, ni para tomar impulso!”.