La Niña de los Peines
Biografía, discografía, RealAudio y comentarios de los lectores


 

 


SAETAS Y MÚSICA DE SEMANA SANTA. GUÍA DE ESCUCHA

Discografía de la oración flamenca

Martín Guijarro, marzo de 2005

La Semana Santa andaluza es también jonda. La saeta, esa oración flamenca que toma forma de seguiriya o martinete, salpica históricamente la discografía flamenca. Los teóricos reparten entre Enrique el Mellizo, Manuel Centeno, Antonio Chacón y Manuel Torre el mérito de aflamencar ese patrimonio religioso y musical del pueblo español. A partir de las formas que ellos fijaron, el cante ha ido definiendo un modo de oración flamenca practicada por cantaores de todas las generaciones de forma puntual y hasta privado, como en el caso de La Paquera, del que deja constancia un DVD de ‘Rito y geografía del cante’. También hay quien ha asumido la ardua tarea de tratar la saeta de forma monográfica, como es el caso reciente de Curro Piñana. Por enmarcar estos cantos, merece atención el amplísimo repertorio de marchas procesionales, en especial, los dos volúmenes con audiovisuales de la Semana Santa sevillana titulados ‘Misterios de Sevilla’. Y cierra el cuadro la breve bibliografía de letras y crónicas en la que profundizar.

No se sabe a ciencia cierta que fueran Manuel Centeno, Manuel Torre o Enrique el Mellizo los primeros hacedores pero, al menos, son los primeros cantaores de cuya saeta ha quedado constancia en grabaciones de pizarra. El álbum recopilatorio ‘Semana Santa en Sevilla’ recoge quince rezos jondos registrados entre 1930 y 1950 por, además de Manuel Centeno y Manuel Torre, cantaores de tanto calibre como La Niña de los Peines, Manolo Caracol, El Gloria, Manuel Vallejo, Pepe Pinto, Canalejas de Puerto Real... Saetas de estos autores se pueden encontrar también en discos individuales como ‘Grandes figuras del flamenco. Volumen 3. La Niña de los Peines’ -que contiene la saeta ‘Ay, Pilato’-; ‘Manuel Torres. La leyenda del cante 1909-1930’ -que incluye la saeta ‘Al son de roncas trompetas’-; y ‘Grandes figuras del flamenco. Volumen 7. Manolo Caracol’ -con la saeta ‘Toitas las madres tienen penas’ escuchar, abriendo el disco-.

Andando el tiempo, los cantaores de generaciones posteriores nunca han obviado el motivo religioso en sus repertorios, siguiendo las formas fijadas por sus predecesores. Rafael Romero, Pepe de la Matrona, La Perla de Cádiz, Pepe de la Matrona, Sordera de Jerez... se cuentan entre los que decidieron hacer hueco en sus grabaciones a la saeta.

 

 



 

La Paquera de Jerez tampoco es una excepción. Ninguna Semana Santa faltó a la cita con el Cristo de Expiración de Jerez. Desde niña había visto cómo desde el balcón de la casa familiar en la calle Cerro Fuerte su padre y sus tíos cantaban saetas al crucificado. Los milagros a veces existen y la saeta de La Paquera de Jerez al Cristo de la Expiración no sólo se puede oír, sino ver. El capítulo segundo de la serie en DVD ‘Rito y geografía del cante. Cantes primitivos sin guitarra. Tonás. Saetas’ contiene una joya documental de los años 70 en la que la artista jerezana canta saetas en la propia Ermita de San Telmo y después cuenta el porqué de esta tradición familiar. Ella misma es la que señala la virtud de La Sallago para la saeta. La cantaora se inició de niña cantando saetas a la Virgen de la Esperanza de Sanlúcar de Barrameda, siendo solicitada para procesiones de Jerez, Cádiz y hasta Sevilla. El audiovisual incluye su cante y sus palabras. La cinta también se para en otras manifestaciones saeteras, como las cuarteleras de Puente Genil, los preparativos artesanales que conllevan las procesiones andaluzas, los ensayos de jóvenes cornetas y tambores... dibujando un completo cuadro popular, musical y artístico de la Semana Santa andaluza que cierra Pepe Marchena con una clase didáctica de la tipología saetera.


La Paquera canta saetas al Cristo de la Expiración
(Frame del DVD Rito y geografía del cante. Volumen 2)

Los trabajos especializados llegarían después. Manuel Mairena realizó en 1997 un trabajo monográfico sobre la saeta titulado ‘Viacrucis’. El álbum recorre estilos locales y de autor. Desde Mairena del Alcor a Alcalá de Guadaira y Triana, pasando por Tomás el Nitri y las saetas carceleras. Y todo ello recorriendo las estaciones del via crucis. ‘Lágrimas de cera’ de El Lebrijano no es exactamente un disco dedicado a la saeta, sino a cómo expresa el sentimiento religioso andaluz un cantaor acostumbrado a mirar a otras culturas. Cuando presentó este repertorio en directo en la Bienal de Sevilla 2004, hizo que la saeta fuera cantada por Lucía Montoya, mientras que el hijo de María la Perrata se reservó el resto de ‘oraciones’ en forma de las más diversas formas flamencas: soleares, bulerías y hasta tangos.

Discos de la última década que contienen saetas son, entre otros, ‘Tríptico flamenco. Jerez’ de Vicente Soto Sordera, donde está la variedad jerezana ‘Al Prendimiento’; ‘Antología de la mujer en el cante’ de Carmen Linares, donde recoge el estilo impuesto a partir de los años veinte por La Niña de la Alfalfa sobre la composición ‘Amargura’ de Manuel Font de Anta; y ‘A mi madre Remedios’ de José Menese, con la saeta de La Puebla de Cazalla titulada ‘Redimir al hombre’ escuchar. De los cantaores jóvenes, el único que se ha atrevido, de momento, con el estilo ha sido Curro Piñana. Y no con una pincelada, sino con un cuadro completo. El cantaor murciano editó en 2003 un trabajo antológico sobre la saeta, recogiendo variantes de Marchena, de Puerto Lumbreras y de Lorca, entre otras.

La saeta es, en realidad, una isla en un mar de música. Las procesiones de cada hermandad llevan cada uno de sus pasos, salvo los que hacen voto de silencio, acompañados de bandas de cornetas y tambores. El repertorio de marchas que interpretan es extenso, muchas veces encargadas ‘ex profeso’ a los compositores. Destacan nombres como el de Manuel Font de Anta, Manuel Ruiz Vidriel, Vicente Gómez-Zarzuela... En Sevilla, cualquier plaza o descampado sirve de sala de ensayos al aire libre para estas agrupaciones que durante todo el año ponen hilo musical a la ciudad. Uno de los trabajos discográficos más completos que se han editado últimamente sobre las marchas procesionales sevillanas son los dos volúmenes ‘Misterios de Sevilla’, cada uno compuesto por dos CD y DVD con imágenes en vivo de la Semana Santa sevillana. El primero agrupa las marchas de las cofradías que hacen estación de penitencia entre el Domingo de Ramos y el Miércoles Santo; y el segundo volumen se centra en las marchas que se escuchan entre el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección. Un complemento a estas dos obras es la triple ‘Antología de Oro de las Marchas Cofrades’.

Quien quiera profundizar en el origen de la saeta tiene algo de literatura. Por una parte, el libro ‘La Saeta’ reúne escritos de finales del siglo XIX de José María Sbarbi y Antonio Machado y Álvarez ‘Demófilo’, además de una colección de letras de saetas recogidas hacia 1928 por Agustín Aguilar Tejera. Y, por otra parte, el escritor José Luis Ortiz Nuevo recopiló crónicas de la prensa sevillana decimonónica en el libro que lleva por título ‘Quién me presta una escalera. Origen y noticias de saetas y campanilleros en el siglo XIX’. De este libro procede esta cita publicada por Ricardo Cano en el diario ‘El Progreso’ el 13 de abril de 1900 que resume ese complejo sentir religioso del pueblo andaluz que el flamenco también ha sabido hacer suyo:

“Cuando aun en ocasiones como la presente, el mundo cristiano se congrega bajo las bóvedas de los templos, y eleva su pensamiento a Dios, entre nubes de incienso y místicos ritmos, el pueblo que lleva en su sangre disuelta la generosidad y en sus ojos aprisionado el sol, se lanza a las calles, y al paso de las procesiones, entona, sin música y sin arte, la saeta, ese cantar grato y quejumbroso que hace latir el corazón y humedecerse nuestros ojos”.

revista@flamenco-world.com
 

Más información:

Especial. Saeta, el rezo jondo

 

 
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