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ESPECIAL. FERNANDA DE UTRERA (1923-2006)
Un llanto desde el
cielo por soleá
Carlos Sánchez. Jerez, 24 de agosto
2006
Tan sólo han pasado unas horas de su fallecimiento.
Aunque su quejío fue apagándose poco a poco.
Una larga enfermedad nos ha arrebatado ese eco lastimoso,
ese metal hiriente que se clavaba en las entrañas del
ser cuando cantaba por soleá. De Utrera al cielo. Fernanda
se nos ha ido, pero la negritud de su voz permanecerá
en las vitrinas de la historia del cante flamenco, envuelta
y vivificada en el nimbo de lo quimérico que circunda
a las grandes figuras del Arte Jondo.

Fernanda de Utrera. Frame
de 'Flamenco',
de Carlos Saura
“Le pido a Dios llorando
que la salud me la quite
como tanto te quiero
y a ti te la vaya dando…”
Fernanda
de Utrera, metal lacerante y lastimoso, un llanto que
ya nos canta desde la otra vida. Una tormenta que se calma
con el silencio de la muerte. Un grito desgarrador que raja
las entretelas del ser, como las espinas del rosal. Un pellizco
que te atrapa con el sentimiento puro de la verdad cantaora.
Hoy, el cante está de luto. Su Utrera natal llora la
pérdida de una de las más grandes cantaoras
que ha dado el flamenco. ¡Quién no ha escuchado
hablar de Fernanda y Bernarda de Utrera! Esas dos gitanas
que conmueven las carnes del alma. Dos cantaoras excepcionales,
herederas del legado de Fernando Peña ‘Pinini’.
Bernarda ha perdido su basamento, a su hermana del alma,
a su inspiración, a su lamento. Pocas son las ocasiones
en las que ya Bernarda se sube a un escenario, pero cuando
lo hace no hay momento en el que no se acuerde del cante de
su hermana Fernanda. Con esa rabia y con ese compás
sublime por bulerías. Un recuerdo a una artista inigualable
e inimitable. Personalísima donde las haya. Porque
Fernanda supo llevarse a su terreno los cantes de La Serneta,
a través de Rosario la del Colorao.
Hoy se nos rompe ese tándem que sólo ha podido
separar el reloj del tiempo, Fernanda y Bernarda de Utrera,
portadoras de una extensa gama de los mejores sonidos negros,
ejemplos de una idiosincrasia cantaora única.

Fernanda de Utrera. Frame de 'Flamenco',
de Carlos Saura
“Aspavientos en las manos
y el corazón en la boca
como cantan los gitanos.
Soleá, la de la pena
Con mil fatigas por dentro
y una sonrisa por fuera.
Fernanda:
La que canta por soleares
mejor que nadie las canta”
(Salvador de Quinta)
Más de medio siglo dedicado a este arte que quedará
presente en grabaciones como ‘Sevilla, cuna del cante’
(1959), ‘El cante de Fernanda y Bernarda de Utrera’
(1970) o ‘Potaje gitano en Utrera’ (1973). Y,
como no, en esa intervención en la película
‘Flamenco’ (1994) de Carlos Saura, donde dejó
latente ese metal encumbrado por soleá. Entre sus galardones,
cabe destacar el Premio Nacional por Soleares y Bulerías
en el Concurso de Arte Flamenco de Córdoba (1957),
el Premio del Concurso Mairena del Alcor (1966) y el Premio
Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología
(1967). En 1989 obtuvo el ‘Compás del Cante’.
De Utrera a la gloria.
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