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Estamos hablando... de compás flamenco
'Cale-calé'
materializa el objetivo de integración de Taller de Compás de Almanjáyar
con la colaboración de Enrique Morente
Zata para Flamenco-world.com
Dirección artística: José Luis
García Puche. Percusión: Natanael Santiago, Encarni Cortés,
Manuel Cortés, Juan de Almería, Andrés Jiménez, Israel
Muñoz. Cante: María Cortés, Carmen Jiménez,
Zaira Santiago, Andrés Jiménez. Trompeta: Eric Sánchez.
Bajo: Miguel Pérez, Julián Heredia. Piano: Pablo Rubén
Maldonado. Guitarra: Emilio Maya.
Colaboración Especial: Enrique Morente

Miembros de Taller de Compás con Puche, en el centro
(Foto Estela Zatania)
"Anaquerando" en caló significa "estamos hablando".
Esta etiqueta de connotaciones comunicativas abandera un proyecto internacional
socioeducativo que se extiende desde Rumanía hasta Madrid, Huelva y Granada,
pasando por Italia, con el objetivo de "fomentar la convivencia intercultural
y la tolerancia". Dentro de este marco, varios programas orientados a fomentar
la integración en núcleos marginales se han puesto en marcha, tomando
como eje la expresión cultural. Mirándose en el espejo de la agrupación
onubense Los Activos, Taller de Compás ha destilado los ritmos flamencos
que corren por las calles de la barriada granadina de Almanjáyar, al amparo
de un plan de rehabilitación de viviendas. Tras cuatro años de trabajo
y con los niños con potencial musical ya convertidos en percusionistas
adolescentes, la labor del taller se ha plasmado en el disco 'Cale-calé',
al que el cantaor granadino Enrique Morente ha aportado un desinteresado granito
de arena.
Granada... El nombre evoca imágenes románticas de reyes moros,
de jardines perfumados y de opulencia, riqueza estética y un exquisito
nivel cultural. Pero la realidad de la vida en el barrio periférico de
Almanjáyar, donde viven los componentes de Taller de Compás, dista
mucho de ese paisaje soñado. Hasta este punto, situado a unos pocos minutos
del centro de la capital, fueron trasladándose a partir de los años
sesenta familias humildes, muchas de ellas gitanas, procedentes de las cuevas
del Sacromonte, del asentamiento chabolista de la Virgencica y de varios pueblos
de la vega granadina en busca de mejores condiciones de vida.
La lucha por conseguir tal objetivo continúa en este lugar que a media
tarde, con el sol bético abrasando y Sierra Nevada de telón de fondo,
parece una ciudad abandonada en un desierto de mala hierba y escombros. Hay que
esperar a que caiga la tarde para que las calles se llenen de vida: se vende,
se compra, se arregla cualquier cosa, los vecinos tertulian... y hay niños
y hay música. Los mismos niños y las mismas músicas que José
Luis García Puche -para los amigos, Puche-, productor y monitor del grupo
Taller de Compás, ha logrado entretejer a fuerza de sacrificio y cariño
en un primer álbum de edición independiente.

Puche, ¿qué significa el título del disco: 'Cale-calé'?
Como todo el mundo sabe, calé es gitano y cale significa
ritmos, así que viene a ser como ritmos gitanos.
¿De dónde surge la idea de crear el Taller de Compás?
Sale de un proyecto que ya se hizo en Huelva, Los Activos. Contacté
con esa formación y me explicaron cómo trabajarlo, me dieron ideas...
Nosotros lo hacemos un poco diferente, siempre hay matices. Taller de Compás
existe porque Los Activos existen. Yo realmente nunca había trabajado con
jóvenes, me dedicaba a la percusión... El proyecto me ha cambiado
la vida y el resultado me está gustando.
Carmen (Jiménez, cantaora), ¿dónde has aprendido estos
cantes que salen en el disco?
Pues de unos pocos de artistas que hay por aquí, de mi mamá y
de mi abuelo, de escuchar a gente... me gusta mucho Estrella Morente.
¿Qué música escucháis en casa?
[todos]: ¡El Barrio! [Carmen]: A la Estrella mucho, a Enrique,
a Niña Pastori también.
¿Qué piensan las familias de lo que hacéis?
[Contesta Puche] Que está muy, muy bien. Las familias están
encantadas. Hace cuatro o cinco años, a lo mejor lo veían de otra
forma, pero ya ven que vamos encaminados, que es un grupo que tiene mucho futuro
y muchas posibilidades. Hay que ser valiente y constante.
¿Recibe el grupo alguna subvención?
El grupo en sí no recibe subvención, en cambio, el proyecto de
Taller de Compás sí recibe ayuda de las instituciones públicas
de la ciudad, de la Junta de Andalucía...
¿Había que enseñarles a los niños algo de lo
que hacen en el disco o era música que siempre habían hecho?
En el disco hay cosas que siempre han hecho y muchas que han aprendido durante
el período que lleva el taller funcionando. Estos chicos y chicas poseen
una gran vinculación con el compás flamenco, vivido como un patrimonio
casi exclusivo de su etnia, y ya cuando comencé con ellos conocían
algunos palos. Como se puede comprobar en el disco y en el espectáculo,
existen ritmos caribeños, brasileños y africanos, aparte de flamencos.
Todo eso sí que es producto de mi enseñanza, aunque de lo que me
siento más orgulloso es de haber sabido enseñarles o reflejarles
la autoestima, la profesionalidad y el respeto a las personas, sean de donde sean.
¿Por qué se decidió realizar en vivo la grabación?
Sí, hemos grabado los números de un tirón, de principio
al final, sin "dubbing". Es más complicado, pero así da
más vida.
¿Cómo conseguisteis la colaboración de Enrique Morente?
¿Ya conocía el proyecto?
Lo conocía a través de Harold Burgon y Katrina Edbrooke, nuestros
productores, pues Harold es técnico de sonido de Enrique Morente y de Estrella
Morente. Fue Kate quien se lo propuso. [Habla Kate]: Harold estaba grabando
con Enrique y Estrella, a la vez que estaba grabando con los niños. Pedimos
permiso para incluir uno de sus arreglos en 'Cale-calé' y aceptó
tan al instante que me armé de valor y le pregunté si estaría
dispuesto a grabar directamente con los chicos... ¡y también aceptó
sin dudarlo!
Carmen, ¿qué ha supuesto para vosotros participar en este
proyecto?
Que nos gusta mucho la música, nos divertimos y nos gustaría
que llegara a más, que la gente se entere de nuestro trabajo...
El trabajo cuya difusión desea Carmen resulta ser mucho más que
una obra social. Con el aliciente que añade la colaboración de Morente
aparte, el disco es un banquete irresistible de sonidos exóticos casados
con esencias flamencas y familiares. Cantes por bulerías que suenan a cantares
primitivos, tangos con variaciones rítmicas y melodías misteriosas,
una rumba con trompeta que recuerda el son cubano y los fandangos donde Morente
aplica su terciopelo para envolver y tranquilizar las voces desgarradoras del
coro. Música marchosa y contagiosa, rebosante de energía y vida,
como la juventud misma.
revista@flamenco-world.com
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