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Carmen Linares. 17º Festival Flamenco por Tarantos 'A Almería'. 22 de abril de 2006
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Carmen Linares
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17º FESTIVAL FLAMENCO POR TARANTOS ‘A ALMERÍA’ 2006
JOSÉ MERCÉ/ CARMEN LINARES/ FUENSANTA LA MONETA...

Y como excusa, el taranto

Silvia Calado. Madrid, abril de 2006

17º Festival Flamenco por Tarantos ‘A Almería’ 2006. Viernes, 21 de abril. José Mercé (cante) con Moraíto Chico (guitarra)/ Antonia Contreras (cante) con Chaparro de Málaga (guitarra)/ Sonia Miranda (cante) con Miguel Ángel Cortés (guitarra). Sábado, 22 de abril. Carmen Linares (cante) con José Manuel León y Eduardo Pacheco (guitarras)/ Fuensanta la Moneta (baile) y compañía. Colegio Mayor San Juan Evangelista. Madrid, 21 de abril y 22 de abril de 2006.

“Aquí ha habido noches gloriosas de flamenco”. El recuerdo de Carmen Linares se ha vuelto presente. La décimo séptima edición del Festival Flamenco por Tarantos, organizado por el Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, sumó otras dos noches de gloria al currículum de este escenario donde cantó por última vez el legendario Camarón. Aunque flanqueado por dos firmes pilares como son Carmen Linares y José Mercé, el cartel también dio espacio a voces nuevas como la de Sonia Miranda y a voces hasta ahora inaccesibles como la de Antonia Contreras, para redondear la edición con el baile de rabiosa flamencura de Fuensanta la Moneta. El taranto queda como mera excusa para dar pie a un festival de los que hay que marcar en rojo en el calendario.


Carmen Linares y José Manuel León (Foto: Daniel Muñoz)

José Mercé (Foto: Daniel Muñoz)

La primera noche fue de José Mercé. A este señero escenario, “que tantas alegrías me ha dado”, vino con la clara convicción de cantar flamenco. Y ni en el bis, a pesar de las peticiones, se saltó el guión. Acompañado por el firme bordón de Moraíto Chico, desgranó un repertorio típicamente jerezano, que aderezó con el estilo que da nombre al festival, el taranto. Cobró una intensidad inusitada este cante minero por boca de Mercé, al igual que la soleá, a la que su voz dio rotundidad y grandeza. A ese estremecedor punto llegó tras el precalentamiento por malagueñas, con Antonio Chacón en el horizonte. No se dejó en el tintero ni las seguiriyas ni las cantiñas, haz y envés del cante, ni por supuesto las bulerías de Jerez, que Moraíto llevó al galope con rebosante naturalidad. Cantó sin micro, bailó... No escatimó ante el público madrileño, al que considera “maravilloso, pues es serio, sobrio y sabe escuchar, que es más importante que cantar, tocar y todo”.

 

Sonia Miranda
(Foto: Daniel Muñoz)
   

El ciclónico cantaor estuvo ‘teloneado’ por dos voces femeninas. Sonia Miranda fue la encargada de abrir. Y lo hizo, como era propio, por tarantos. La cantaora de los ojos cerrados, cantó en una doble tesitura: del intimista hilo de voz, a la garganta ancha. La guitarra de Miguel Ángel Cortés aportaba seguridad y calidez a la artista sevillana, con un cante cristalino que busca, que se hace interesante de escuchar. Granaína, soleá, alegrías, mirabrás... completaron el repertorio de la cantaora, que lleva de estreno su álbum debut ‘Garabato’. La guitarra, también con disco de estreno, ‘Bordón de trapo’, no dejó indiferente en ningún momento, comportándose de forma vehemente, lúcida, melosa, creativa. A continuación, tomó el relevo la malagueña Antonia Contreras, en su primera actuación en la capital, acompañada por Chaparro de Málaga. Arrancó con malagueñas de La Peñaranda y de La Trini, para continuar con la soleá, el taranto y los tientos tangos en un recital de acabado mate.

Y la segunda noche...

Carmen Linares reinó la segunda noche. No es en vano que haya sido bautizada como la dama del cante. Y es que la elegancia con la que defiende el legado flamenco es digna de resaltar. La artista linarense brindó a la audiencia que volvía a llenar el auditorio del colegio mayor un recital sin fisuras, en el que defendió tanto su último trabajo discográfico ‘Un ramito de locura’, como muchos de los cantes históricos que recabó en su maravillosa ‘Antología. La mujer en el cante’. Inició la velada con unas luminosas cantiñas, acompañada por las guitarras de José Manuel León y Eduardo Pacheco, más dos palmas. Carmen Linares, cantaora de notable para arriba, atribuyó los orígenes a los cantes afandangados, familia de la que seleccionó fandangos de Lucena y rondeña. Las guitarras dan música, no sólo compañía. Aplauso larguísimo para unos bellos tercios. Cambió las tornas y miró a Borges y a Argentina. ‘Milonga del forastero’. Atención a la guitarra de José Manuel León. ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? El guitarrista de Algeciras, al que ya descubrió Gerardo Núñez en ‘La nueva escuela de la guitarra flamenca’, es un músico excepcional.


Fuensanta la Moneta
(Foto: Daniel Muñoz)
 

Cantes por soleá. La soleá apolá. Riesgo clasicista. A solas con León, llega la hora del taranto. Y no un taranto cualquiera. Aprovecha para rendir homenaje a Fosforito, recién laureado con la Llave de Oro del Cante. Seria, serena, ortodoxa. La guitarra aprovecha la libertad de la seguiriya para volar hasta su planeta. Y la cantaora lo aprueba, dejándose inspirar. Seguiriya de El Nitri. Ay infinito, eterno. Y el final, por fiesta. Una completa retahíla de bulerías dichas con picardía y sazonadas con los cañeros recortes de la sonanta algecireña. El teatro se puso en pie al unísono. Y Carmen, que estaba en su salsa, hasta bailó. Aunque lo suyo no fue más que un apunte gracioso de lo que vendría unos minutos después. Tras el descanso, irrumpió en el escenario Fuensanta la Moneta. La bailaora refrenda a Granada como cuna de bailaores de importancia. A sus veintipocos años se perfila como la siguiente en la línea sucesoria. Baila con una rabia pasmosa. Baila desde el pie a la pestaña. Completa. Ecléctica. Con los cantaores José Valencia, Antonio Campos y Antonio el Pulga, y los guitarristas Juan Requena y Daniel Méndez formando potente retaguardia, bailó por taranto, coherente con el festival y con el premio que la consagró, el ‘Desplante’ del Festival de La Unión 2003. La segunda pieza fue una rondeña, precedida por cantes de aires malagueños. Y concluyó por seguiriyas. A cada estilo le dio lo que requería, desde el gesto a la coreografía, en la que se atisba la máxima de Jean Cocteau: repetir tres veces. Una para mostrar. Otra para reconocer. La tercera, para retener. A Fuensanta la Moneta basta con verla una vez...

 

Más información:

Entrevista a José Mercé, cantaor (noviembre, 2004)

José Mercé y Carmen Linares protagonizan Festival Flamenco por Tarantos ‘A Almería’ 2006

 
 
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