Tienda de baile: Zapatos, trajes, mantones...
Guitarras: Guitarras Giralda y Esteso
Cajones: Cajones Mario Cortés
CDs: guitarra, cante, recopilaciones...
DVDs: actuaciones, documentales, DVDs didácticos...



Andrés Peña
Biografía, discografía, Real Audio y comentarios de los lectores

 


 

 


1º FESTIVAL FLAMENCO DE TENERIFE. RESEÑA Y FOTOS

Jerez al viento alisio

Ezequiel Paz. Tenerife, 12 de junio de 2005

I Festival Flamenco de Tenerife. Andrés Peña, baile; Mercedes Cortés, Luis Moneo y Miguel Rosendo, cante; Javier Patino y Ricardo Rivera, guitarras; Paquito González: percusión. Artistas invitados: Rafael de Utrera y Pilar Ogalla. Auditorio de Tenerife (Islas Canarias, España), sábado 11 y domingo 12 de junio de 2005

Quintaesencia flamenca y masculinidad. Arranques de genialidad y temple. Esto fue lo que aportaron a partes iguales el bailaor Andrés Peña y el cantaor Luis Moneo en el 1º Festival de Flamenco del Auditorio de Tenerife, que quiso rendir así tributo a ese manantial de grandes personalidades flamencas que es la escuela de Jerez. La Sala de Cámara del coliseo tinerfeño se conmovió ante la sublime estética de Peña, se ensalzó con los tientos y fandangos de Moneo y vibró con las cuerdas señeras de Javier Patino. El festival aportó también dos clases magistrales y una mesa redonda donde se ascendió por el árbol genealógico de las familias de los Sordera, los Agujetas y los Moneo y donde sonaron, suavizadas por el alisio del Atlántico, los ecos de unas tarantas y unos tangos.


Andrés Peña y grupo (Foto: Auditorio de Tenerife)

Venía implícito en el título de su espectáculo: ‘Pe-ña’, pero el bailaor terminó de aclararlo en la rueda de prensa precedente. “Peña soy yo mismo, mi baile, este espectáculo no obedece a ningún hilo argumental, se ajusta al flamenco en estado puro, que homenajea, y cuya vertiente más real y que más se vive es la que pretendo ofrecer”. No hizo falta hilo ni trama, el nudo gordiano del baile de Peña lo constituye la fuerza de cada uno de sus pasos, la templanza y el rigor con que sobrevuela en sus zapatos la cadencia de unos tangos. Abrieron fuego los tangos ‘Mora’ arreglados por Javier Patino, que, a la sazón ejerció de director musical durante la velada. Embutido en traje y chaleco de tonos oscuros, Peña fue irguiéndose sobre la rítmica festera de los tangos hasta que compareció la primera artista invitada, Pilar Ogalla, con quien se encaró soberbiamente.

El martinete desnudo, pulcro y meditabundo llegó en las voces de Mercedes Cortés, Miguel Rosendo y Rafael de Utrera quienes arroparon el rajo y señorío de los giros medidos con compás de Peña. A los pocos compases el tiempo se redobló y lo que había sido una letanía desgarrante al comienzo, fue adquiriendo fuerza rítmica y progresiva entidad dancística. La incomparecencia de los instrumentos en este palo le confiere una solemnidad al cante que recompensa al silencio y eso Andrés Peña parece haberlo asumido orgánicamente.

Siguieron unas tarantas, el romance ‘De Jerez a Utrera’ y una alegrías, ‘Remolinos’, donde a cada falseta, compás y rasgueo le seguía una deslumbrante contestación al baile. Peña, no sólo no flaqueaba sino que se iba agrandando por momentos, tanto como las sombras chinescas que su cuerpo proyectaba sobre el blanco hiriente de las paredes laterales del teatro. Las tablas sufrían el zapateado cronométrico de la Ogalla y de Peña y los asistentes se arqueaban, suspiraban y asentían.


Andrés Peña y Pilar Ogalla (Foto: Auditorio de Tenerife)

Y en esas andábamos cuando hizo su aparición Luis Moneo, esta vez consagrado exclusivamente al cante –recordemos que también es un consumado guitarrista que ha acompañado en diversas ocasiones al toque a su hermano El Torta-. Dueño de un cante límpido y conciso, sin demasiados alardes ni florituras, Moneo dosifica muy bien sus energías y coloca los acentos donde tienen que ir. Moneo continuó sonando por tientos, tangos, soleás, fandangos y bulerías de Jerez y con muñeca firme supieron secundarlo las guitarras de Javier Patino y Ricardo Rivera y el cajón y la darbuka de Paquito González.

Al término, ovación muy cerrada para todos con especial deferencia para Andrés Peña que vio rendirse el respetable a sus pies. Santa Cruz conseguía así reavivar sus ancestros folclóricos flamencos, esos cuyas reminiscencias se oyen aún en algunas isas, folias y habaneras del archipiélago. Tenerife arrancó por bulerías. Y hasta el año que viene. Esperamos.

revista@flamenco-world.com
 

Más información:

Los Moneo. Sagas de cante de Jerez (III). Especial

 

 
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