TOMASITO. PRESENTACIÓN DEL DISCO ‘Y DE LO MÍO,
¿QUÉ?’
Por los poros
Silvia Calado/ Flamenco-world.com, 29 de octubre de
2009
Galería de fotos. Tomasito: ‘Y
de lo mío, ¿qué?’, en concierto
‘Y de lo mío, ¿qué?’.
Tomasito: voz y baile. Tino di Geraldo
y Gaspar Fernández: batería. Ignacio Cintado:
bajo. Jorge Gómez y Lalo del Val: guitarras eléctricas.
Sala Caracol. Madrid, 29 de octubre de 2009. 22:00 horas
Puede que Tomasito esté a punto
de dejar de ser ese perpetuo secretillo de la música
española. Se palpa en el ambiente, se empieza a barruntar.
O, al menos, es lo que muchos deseamos. A algunos les sonará,
sí, el “niño robot” que amadrinó
Lola Flores. Y, como ella, es de esos artistas que lo son
por derecho propio. Ya está muy manoseada la anécdota,
pero es que el crítico americano lo clavó:
“No canta, ni baila, pero no se la pierdan”.
A Tomasito le dijeron hace poco algo parecido en las páginas
del ‘New York Times’ cuando actuó en
el Lincoln Center con Wynton Marsalis, pero resaltando la
singular comicidad de su arte. Quien viera el otro día
los tres minutos de aparición televisiva en el programa
‘El hormiguero’ del canal español Cuatro,
habrá comprendido eso y lo especial de este artista.
Así que figúrese lo que es verlo en directo
en un concierto entero suyo y, además, presentando
oficialmente nuevo disco.
“¡Tomasito! Y de lo mío,
¿qué?”. Ya incluso el título
del álbum es patrimonio de sus fans. A ellos y a
todo neófito que asomara por la sala le entregó
eso y muchísimo más. Y es que no nos cansamos
de repetirlo: Tomasito en directo es una experiencia única.
Salvando las distancias, pero recalcando las cercanías,
viene a ser algo así como nuestro Michael Jackson
particular. Aunque, eso sí, mezclado con Fred Astaire,
Bojangles, Angus Young, Luis el Zambo, Joaquín Grilo,
Bambino, un crooner o un rapero. Vamos, un pedazo de “bicho
raro”. De hecho, así se declara en la ‘Rumba
del revés’, uno de los muchos temas del disco
que anoche interpretó en la madrileña Sala
Caracol, al ladito de Lavapiés que, por cierto, es
su segundo barrio… el primero, como saben, el flamenquísimo
Santiago, en Jerez. Y quizás ambos territorios representan,
al juntarse, el “rebujín” (David
Lagos dixit) que es.
¿Rockero? ¿Flamenco? Pues
las dos cosas por igual y por naturaleza. Tiene el rock
en el nervio, en la actitud, en el salvajismo escénico.
Tiene el flamenco en los pies, en la colocación del
cuerpo, en los chispazos tanto de sal como de hondura y,
claro está, en el compás que sustenta todo
su repertorio. Y eso se plasma clarísimamente en
la epatante versión del ‘Back in black’
de AC/DC, en la ‘Soleá punk’ de su anterior
trabajo o en cualquiera de esas performances que él
llama ‘sketches’ y en las que lo mismo toca
la guitarra eléctrica al golpe por bulerías
(es decir, percutiendo sobre las cuerdas clavado en el suelo
de rodillas), que se marca un solo de pies a ritmo de un
rockandroll de toda la vida. Y, entre medio, pues quizás
se ponga más cantante para interpretar ‘La
resaca’ o ‘El universo en mis manos’,
que se ponga más cantaor para hacer los ‘Fandangos
de Coppini’ o el taranto ‘Lola y Candela’.
Que no, que no hay que buscarle tres pies
al gato, ni casillas para encasillarlo. Y eso lo saben bien
sus músicos que, encabezados por Tino
di Geraldo (batería en el concierto y productor
en el estudio), se emplean en participar de los flujos de
energía, las piruetas musicales y la compleja dinámica
del protagonista… aunque a veces les cueste hasta
contener la sonrisa. Ignacio Cintado, Jorge Gómez,
Lalo del Val, Tino… y, por cierto, también
Gaspar Fernández, que tiene diecinueve años,
que es hijo de Tino, que se raspó medio concierto
a la batería y que aquí recibió la
alternativa de manos -y baquetas- de su padre. La cosa es
que Tomasito se mete por los poros de quienes están
a su alrededor, arriba en la tabla, abajo en la sala, al
otro lado de la pantalla del televisor o dentro de los auriculares
del iPod.