TRIBUNA LIBRE. EL FLAMENCO SEGÚN…
Javier Latorre
Javier Latorre para Flamenco-world.com
16 de diciembre de 2009
• EL FLAMENCO ES…
Seguramente, la forma de expresión
más rica y menos explorada y desarrollada del mundo.
La más universal y, a la vez, la más endogámica
y cerrada. La más respetada fuera y la menos respetada
dentro. La casa común de los más grandes artistas
y los más grandes impostores. La que más puede
emocionar y la que más puede amargar. La que más
vida reparte y la que “más suavemente mata
con su canción”. ¿Una forma de vivir?
Creo que esta definición suele venir habitualmente
de los que no son capaces de ensayar dos horas seguidas
(“porque lo bonito del Flamenco es la improvisación”)
y de los que desprecian o simplemente ignoran otras formas
de expresión, o de los que, directamente, no tienen
vida fuera del flamenco. Pasan cosas que me hacen a veces
pensar que el flamenco puede ser más bien, una forma
de morir, culturalmente hablando. Es también la inmensa
lámpara, hogar de grandísimos genios. El reino
de las impresionantes excepciones que confirman la regla.
El paraíso de los advenedizos, respaldados por la
ignorancia unas veces, y por el desinterés y la desidia
otras, de los responsables de su cuidado (políticos,
críticos y los propios artistas). Aún así,
lo más bonito del mundo.
• QUÉ TE INQUIETA
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“El
flamenco es la forma de expresión más
rica y menos explorada y desarrollada del mundo”
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Trato de ser espectador de primera fila
de lo que me rodea, de alimentarme de ello y de plasmarlo
luego en las aulas y sobre la escena. Trato de superarme
a mí mismo en cada clase que imparto y en cada obra
que creo. Mi principal inquietud es dejar un legado que
ayude a otros a ser mucho mejores que yo. Mostrar a otros
los caminos por los que transitar, y lo que es más
importante, los caminos por los nunca deben aventurarse.
Explicar a los que vienen que la “flamencura”
es algo que se tiene o no se tiene. Que cuando se tiene,
no hay evolución intelectual o técnica que
te la pueda arrebatar, sino enriquecer. Y cuando no se tiene,
el único camino para acercarse a ella es precisamente,
la evolución intelectual y técnica.
Hacer balance de mi carrera en este momento,
cuando llevo 41 años de 46 dedicados a la Danza,
pero cuando creo que me quedan otros 41, es complicado y
también inútil. Creo que son los que han compartido
experiencias conmigo los que deben hacer ese balance o ese
juicio. Yo soy un insatisfecho patológico, aunque
sí puedo asegurar que mi tranquilidad de conciencia
es total y absoluta, y que mi entrega en todo lo que hago
es máxima.
En este momento, mi proyecto vital y mis
mayores ilusiones están puestas en mi escuela de
Córdoba, creada gracias a la implicación del
Ayuntamiento cordobés por medio de la Fundación
Municipal del Gran Teatro de Córdoba, y sobre todo,
gracias a su director y “hermano del alma” Ramón
López, sin el que nada de esto hubiera sido posible.
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“Me
alegra el contacto diario con mis alumnos, verlos crecer,
física, técnica y humanamente”
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Por otra parte, acabo de participar en
la nueva película de Carlos Saura, ‘Flamenco
Flamenco’, lo que ha supuesto una experiencia y un
privilegio enorme. También estoy a punto de estrenar
en Japón (donde me hallo escribiendo estas líneas),
una adaptación de ‘La Celestina’ para
la Compañía de Shoji Kojima, que espero pueda
verse en España el próximo año. Y también
estoy en fase de pre-producción de la que va a ser
la nueva obra para mi compañía, ‘El
Duende y el Reloj’. Un cuento de Philip Donnier, que
narra el Big-Bang del compás y explica de forma maravillosa
los diferentes “palos” del flamenco.
• QUÉ TE ALEGRA
Me alegra el contacto diario con mis alumnos,
verlos crecer, física, técnica y humanamente.
Me encanta el proceso creativo de una obra. Hacer, como
en este preciso momento, que un cuerpo de baile íntegramente
japonés se meta en la piel de las prostitutas descritas
por Fernando de Rojas, o que un bailaor como Shoji Kojima,
toda una institución en Japón, a los setenta
años y con una trayectoria impresionante, se arriesgue
a acometer el personaje de la Celestina, lo clave, y además,
disfrute cada ensayo como un principiante, es simplemente
maravilloso. De hecho, la depresión post-parto que
me queda después de cada estreno es grande.
Me alegra que mi trabajo sea requerido
por grandes artistas y por pequeñas escuelas y me
alegra seguir disfrutando por igual en todos los ámbitos.
Me alegra y me encanta el momento dulce
por el que atraviesa el baile de mujer, y el pasado Festival
de Jerez fue un ejemplo concentrado de esta realidad. Yerbabuena
aparte, que para mí es palabra mayor, desde Isabel
Bayón, Rafaela Carrasco, Belén Maya, Olga
Pericet, Mara Martínez, esos dos bichos malos que
son Mercedes Ruiz y Rocío Molina -perdonadme todas
las que sabéis que estáis en mi pensamiento-
y muchas más, el nivel de calidad, variedad de estilos
y estéticas y creatividad es altísimo.
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“Me
alegra y me encanta el momento dulce por el que atraviesa
el baile de mujer”
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Me alegra que los que me quieren, me quieren
mucho y los que no me quieren tanto, me respetan.
Pero sobre todo me alegran mis dos alegrías,
una de Córdoba y otra de Cádiz, mi Ana y mi
Sol.
Siendo “gachó” y de
Valencia y viviendo del flamenco, que es mi pasión,
se pueden imaginar que, básicamente, soy un tío
feliz.
• QUÉ TE PREOCUPA
Desde el año 2000 en que hice público
mi manifiesto, desde esta misma tribuna, pocas cosas de
las que entonces me preocupaban han cambiado.
La cultura sigue siendo la hermana pobre
y adoptada de la política general, y la danza sigue
siendo la última prioridad de la política
cultural. Sirva como muestra un botón, aunque un
botón del tamaño de una boina vasca. El único
programa dedicado a la “danza” en la TV pública
es “Mira quien c… baila”. Con los agravantes
de premeditación, alevosía, nocturnidad, y
con el peor de todos, la complicidad necesaria para la comisión
del crimen de figuras veneradas de nuestra danza, lo que
ha supuesto para mí una terrible decepción.
Menos mal que lo único fotogénico que tengo
es la voz.
A este paso, cualquier día vemos
a la Bordiú y a Ortega Cano de primeros bailarines
en el Ballet Nacional.
También me preocupa la situación
de la enseñanza básica. No se puede anteponer
el diploma sin experiencia a la experiencia sin diploma.
Habría que legislar en este sentido, facilitando
el acceso a los Conservatorios a ex-profesionales de la
danza que tuvieran experiencias que transmitir, aparte de
calidad artística evidentemente. Lo primero que debe
transmitir un profesor es pasión, y no se puede enseñar
lo que no se sabe ni transmitir lo que no se ha sentido.
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“Me
preocupan las dos compañías públicas,
convertidas en la práctica en compañías
privadas”
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Me preocupan las dos compañías
públicas, convertidas en la práctica en compañías
privadas, pero sin jugarse su dinero, claro está,
y sin que nadie les pida cuentas de calidad ni rentabilidad.
Me preocupa la falta de criterio de los
medios de comunicación. La falta de formación
y de información del gran público. La desidia
general hacia la danza. Y me preocupan más cosas
de las que ya habrá tiempo de comentar.
• UNA QUEJA
Un “quejío por siguiriya”
para que se exija el mismo nivel de formación a un
licenciado en Danza que a uno en Medicina.
Y otro para la Unesco, cuyo desconocimiento
del flamenco empieza a ser ‘Unasco’.
• UN PIROPO
Un piropo con todo el cariño del
que dispongo, para eso benditos “guiris” que
se cruzan medio mundo, y a veces entero, para disfrutar
de lo nuestro que es cada vez más suyo, y que son
los verdaderos responsables de la universalidad del flamenco.
Y otro piropo al Festival de Jerez, donde
me siento en casa, y cuyo nivel de organización y
de calidad crece cada año.
• UNA MENTIRA
La famosa mentira cebollera, la de que
“p’a ser flamenco hay que ser…”.
Hay que ser español, después hay que ser andaluz,
después hay que ser gitano, después de una
familia concreta… Así se explica, entre otros
miles de misterios, que Tete Montoliú fuese afroamericano,
obeso y de Nueva Orleans, de los Montoliús Family
de Bourbon Street, concretamente.
• UNA VERDAD
Los que te rodean a la hora de la verdad,
y a los que les importa un pimiento cómo bailas,
cómo enseñas y cómo montas (perdón
por la expresión).
Mis Hijas.
• ALGO PARA RECORDAR
A mis maestros, a todos los que están
en mi currículum y otros más que por falta
de memoria, que no de agradecimiento, no figuran. Los que
me formaron como artista y como persona y a los que estaré
agradecido siempre por hacer de una etapa vital de mi vida,
todo un placer.
Para recordar, el día que en el
Teatro Principal de Valencia en 1979, vi al Ballet Nacional
recién creado y dirigido por Antonio Gades. No olvidaré
nunca la emoción que sentí durante toda esa
función, ni la sensación de tiempo perdido
y frustración-mosqueo de comprobar cual puñetazo
de Tyson, que llevaba 11 años en el “escenario”
y que yo, el mejor bailaor de Valencia, no tenía
ni la menor idea de esto.
Una semana después, me fui a Madrid.
• UN DESEO
Que un día, a poder ser estando
yo vivo, en este país fuera normal que un hijo, y
hago hincapié en lo de hijo por escasez, le dijera
a sus padres:
-Papá, Mamá, he decidido
que de mayor quiero ser bailarín.
Y sus padres le contestaran:
- Ay, hijo mío, ¡no sabes
lo orgullosos que estamos de ti!
• NOTAS
¡Cómo me gusta Tokio! Pero
qué lejos está.