|
JUANITO VALDERRAMA. OBITUARIO
El maestro que no emigró
Martín Guijarro, abril de 2004
| |
Juanito Valderrama
(Foto: Libro 'Juanito Valderrama. Mi España querida')
|
| |
|
El sombrero cordobés, la voz de pajarillo, la figura menuda. Juanito
Valderrama sobrevivió a tres generaciones como un personaje patrimonio
de la cultura popular española. Coplero, folclórico, protagonista
de españoladas como 'Padre Coplillas'... y, por todo ello, denostado por
una flamencología cruel a la que, aún hoy, con el artista ya enterrado,
le cuesta cesar en su campaña. Afortunadamente -y eso se llevó consigo-
otra facción comenzó a defenderlo como una enciclopedia viviente
del cante flamenco a quien había que respetar, por quien había que
dejarse aleccionar. Cualquiera que haya tenido oportunidad de disfrutar de alguno
de los recitales que ofreció en los últimos tiempos, en festivales
de todos los tamaños, sabe que lo conocía todo, que lo interpretaba
todo. Aunque su fuerte -decían- eran los estilos de levante, lo cierto
es que ni un cante se le escapaba. No en vano, se enorgullecía de tener
grabados nada menos que sesenta y dos tipos diferentes de fandangos. Y es que
tuvo buena escuela, pues aprendió directamente en casa de los Pavón,
preguntando a Pastora y a Tomás. "Ay, si mi Pepe tuviera la mitad
de la afición que tú tienes", le decía La
Niña de los Peines (1).
El reconocimiento a Juanito Valderrama por parte del flamenco comenzó en
los ochenta, después de años de "sufrir los rigores de una
flamencología de caza y captura". En aquélla década
recibió la Medalla al Mérito en el Trabajo (1983), fue reclamado
por los principales festivales de flamenco como la Quincena de Flamenco de Sevilla
(1985) y Cumbre Flamenca de Madrid (1986). Todo ello desembocó en un multitudinario
homenaje que le brindaron los compañeros de la copla, la canción
y el cante el día 24 de junio de 1994 en la Plaza de Toros de Las Ventas
de Madrid. Tras pasar por la Bienal de Flamenco de Sevilla (1998), el Festival
del Cante de Las Minas de La Unión -que había contribuido a crear
allá por los albores de los 60- le rindió otro sonado homenaje
el día 13 de agosto de 2000 que también quedó registrado
en un disco: 'Don
Juan' (Nuevos Medios). Aquélla fue toda una clase magistral del cante,
igual que la que impartió en el Teatro Alhambra de Granada en enero de
2001, por citar alguna.

Juanito Valderrama con la Niña de los Peines
y Pepe Pinto
(Foto: Libro 'Juanito Valderrama. Mi España querida')
"Esteban Bernal, alcalde fundador y presidente del Festival hasta su décima
edición, escribió: "Transcurría el mes de agosto de
1961 cuando en un espectáculo de Juanito Valderrama, este artista, conocedor
de la grandeza de nuestros cantes, intentó cantar una cartagenera y el
público asistente lo rechazó, pidiéndole a cambio aquellas
canciones de la época como "La Mamá" o "La primera
comunión". Esto disgustó tanto al artista, que dijo: "Parece
mentira que aquí, en esta tierra tan rica en cante bueno, suceda esto";
y no cantó más". Y continúa Bernal: "A este espectáculo
asistían mis buenos amigos e íntimos colaboradores, Pedro Pedreño
y Asensio Sáez, quienes me pusieron al tanto de lo sucedido; y contando
con mi afición al flamenco, decidimos iniciar un concurso de cante dentro
de las fiestas patronales de octubre". (Cantedelasminas.org)
La generación más joven de cantaores al completo se percató
de la maestría del de Torredelcampo. Diego
el Cigala, Mayte Martín, Miguel Poveda, Arcángel, El Potito,
Montse Cortés... Cada uno, a su manera, ha ido asimilando las enseñanzas
del maestro, rindiéndole particulares homenajes. No fue extraño
ver al maestro en los conciertos de sus pupilos dándoles un ole desde la
butaca. Ocurrió en varias ocasiones en el Teatro Central de Sevilla: cuando
Mayte Martín presentó 'Querencia',
que contiene una vidalita que dedica a Valderrama, cuando Diego el Cigala presentó
'Entre vareta y canasta'...
Diego el Cigala: "Vino allí y se quedó maravillado con
la presentación. Entró en el camerino con Vicente Amigo y entablamos
una amistad... He estado en su casa en Sevilla, allí he oído cosas
de Manuel Vallejo. Gracias a Juanito Valderrama he grabado la guajira 'Señor
del aire'. Me dijo: "¿Por qué no grabas estos palos que son
muy bonitos?" Me dijo que me sonaría bonita. Y hablé con Javier
y escribió una guajira. Por ello, es un deber nuestro dedicarle la guajira
al maestro Valderrama. Es el único que queda ya. Queda él y Chocolate,
que es más joven. Valderrama me causa un respeto grande. Y luego, hablando
congeniamos mucho. A mí me dice una cosa y le hago caso, le cojo y le entiendo
perfecto. Como habla con tanto fundamento de los palos y de los cantes... Cuando
escuchó la guajira se emocionó". (Entrevista
a Diego el Cigala. Flamenco-world.com).

Juanito Valderrama con Vicente Amigo y Diego el Cigala
(Foto: Libro 'Juanito Valderrama. Mi España querida')
Tampoco es que la generación anterior lo obviara. Que Carmen
Linares se llame así es obra de Juanito Valderrama, que la apadrinó
artísticamente. También fue quien hizo uno de los primeros contratos
a Camarón de la Isla pues creía firmemente que en él estaba
"el futuro del cante, el mejor de todos nosotros". Con estas palabras
lo presentó al público en 1970 en el espectáculo 'Fantasía
Flamenca'. No se equivocaba. El reconocimiento por parte de otras figuras como
Paco de Lucía, Pepe de Lucía, El Pele, Guadiana... quedó
plasmada en el disco 'Tributo
a don Juan Valderrama'. Pero hay muchos más. En los reportajes que
sacaron por televisión el funeral del artista se vio estos días
a otros muchos del gremio dando sus condolencias y recuerdos, entre ellos, Rancapino,
El Lebrijano, Calixto Sánchez, José de la Tomasa...
Y es que, después del camaronismo desaforado, los jóvenes intérpretes
del cante han vuelto la mirada atrás, promoviendo un neoclasicismo de puertas
abiertas. La Niña de los Peines, Antonio Chacón, Pepe Pinto y hasta
el maltratado Pepe
Marchena -todos referentes, espejos y compañeros de tendencia de Valderrama-
son ahora estudiados y revisados. Y resultó que había un testigo
y un artífice de aquella dorada época cantaora dispuesto a compartir
su sabiduría. Una sabiduría que no sólo está en el
flamenco, sino también en la canción pues, como él mismo
decía, ni José Mercé, ni Diego el Cigala, ni siquiera Camarón,
hubieran llegado a ser lo que son sin esos devaneos extraflamencos que también
practicó La Niña de los Peines, oiga. Y es que tan patrimonio del
pueblo es un fandango como una coplilla. Cantara lo que cantara, por flamenco
que fuera el escenario, al final acababan pidiéndole a gritos 'El emigrante'.

Última actuación de Juanito Valderrama, con Juan Habichuela
a la guitarra
(Foto: Daniel Muñoz)
(1) Entrevista a Juanito Valderrama emitida en Canal + el 14 de abril de 2004
revista@flamenco-world.com
|