Gerardo Núñez
Biografía, discografía, Real Audio y comentarios de los lectores.

Jorge Pardo
Biografía, discografía, Real Audio y comentarios de los lectores.


Compra en nuestra tienda



Gerardo Nuñez
"Calima"


Chano Domínguez septeto
"Oye cómo viene"

 

 

"El nuevo
tiempo
flamenco lo
harán
básicamente
los
instrumen_
tistas"


Un nuevo tiempo flamenco
(Síntesis y consenso en la nueva sensibilidad)

Juan Vergillos. Sevilla, diciembre de 2002

1. Revolución instrumental
2. Diálogo y consenso
3. Letra y melodía

1. Revolución instrumental

Nuestro tiempo flamenco, heredero del legado camaroniano y del de Paco de Lucía, es una época básicamente manierista, barroca, en la que, en muchos casos, se valora más el virtuosismo técnico que otros aspectos de la expresión flamenca. Sin embargo, una serie de elementos nuevos nos hacen pensar en una vuelta al clasicismo, motivada probablemente, y aunque parezca contradictorio, por el forzoso diálogo que este arte debe llevar a cabo con otras formas de cultura dominante, en especial de procedencia anglosajona como el jazz y el pop. En este trabajo apuntaremos, a modo de tentativa profética, cuáles serán a nuestro entender, cuáles son ya de hecho, los rasgos característicos de esta vuelta al clasicismo que vendrá cuando el ambiente estético flamenco se sature, como ya en parte lo está, del empacho hiperrítmico barroco al que estamos asistiendo en las últimas décadas.


Israel Porrina, Piraña
(Foto: Daniel Muñoz)
 
   

En primer lugar, creemos que el nuevo tiempo flamenco lo harán básicamente los instrumentistas. El corpus estilístico del cante se encuentra definido y no ha sufrido variaciones sustanciales desde hace cien años (en la década de los veinte del siglo pasado se incorporó un último estilo al flamenco, la colombiana). El instrumental es el campo que se presenta como un camino por recorrer, partiendo de los estilos del cante, por supuesto, pues es la base de este arte; y de los presupuestos de la guitarra de acompañamiento, fundamento a su vez del toque solista, que es el último capítulo de relevancia del flamenco, donde ya se muestra la enorme influencia que el jazz va a tener, ha tenido de hecho, y el inicio de la revolución instrumental que auguramos.

El nuevo tiempo flamenco lo están haciendo ya Gerardo Núñez y, desde hace varios años, Rafael Riqueni. Pero van a adquirir un enorme protagonismo otros instrumentos, considerados no hace mucho como ajenos al flamenco y relegados hasta ahora a una función de acompañantes: el bajo eléctrico y acústico, de la mano de Carles Benavent, Pablo Martín, Manolo Nieto, Javier Colina...; la percusión de Tino di Geraldo, El Cepillo, El Piraña, Luis Dulzaides...; el saxofón y la flauta de Jorge Pardo, Perico Sambeat, Nacho Gil y otros; el violín de Bernardo Parrilla... Con el aumento progresivo de la internacionalización de nuestro arte adquirirá relevancia el lenguaje instrumental que es a su vez un lenguaje universal, desprovisto de contenidos literarios y, en buena medida, de referencias locales. En este capítulo será muy destacada la función de los teclistas: después de la labor pionera de Arturo Pavón o José Romero hoy asistimos a la primera cosecha artística de relevancia en este campo con Dorantes, con su doble formación, clásica y flamenca, y Chano Domínguez y Diego Amador, que integran en el flamenco procedimientos del jazz y del funk. El lenguaje visual de la danza también ha alcanzado en los últimos tiempos una enorme proyección, por su tendencia universalizadora.

 
"El nuevo virtuosismo va a ser más íntimo, más reposado, menos ostentoso, más contenido formalmente"

En esta caracterización ya está implícito otro factor que marcará el nuevo tiempo flamenco: el dominio instrumental. El virtuosismo, sí, pero no un virtuosismo exhibicionista de escalas interminables y rapidísimos picados, como el de los años setenta a noventa. No un virtuosismo de sucesivos e interminables zapateados, como aún hoy se ve a menudo en los escenarios. El nuevo virtuosismo va a ser, ya lo es, más íntimo, más reposado, menos ostentoso, más contenido formalmente, más volcado hacia el interior: más hacia la experimentación armónica y las modulaciones que hacia la melodía brillante, en los instrumentistas. Así lo vemos en las improvisaciones colectivas y las armonías abiertas al jazz de Gerardo Núñez, o en el Niño Josele que, incluso, se ha atrevido a dar unos pasos más allá en esta dirección fuera, no ya de la armonía flamenca al uso, sino de la armonía occidental clásica, experimentando con los lenguajes del atonalismo. Un virtuosismo que rompe el ritmo por dentro, que fragmenta el compás, que lo interioriza, como en el caso de Vicente Amigo o Israel Galván, bailando en silencio su ritmo interior. Un virtuosismo que no se queda sólo en el asombro del gran público, sino que busca en otra dirección, hacia dentro del artista.

Pero no se trata sólo de una preocupación técnica meramente instrumental, sino que va más allá, alcanzando todos los niveles de creación y producción artística: así la afinación, descuidada hoy en buena parte en aras de otro factor técnico como el ritmo; el fraseo, la dicción clara. El braceo, la expresión corporal completa, y no sólo de pies. Y también el control del proceso de exposición pública y de grabación. Los nuevos flamencos son, más que en el pasado, además de grandes artistas, técnicos o ingenieros de sonido, directores de escena. En este sentido, es el disco el campo más recurrente de experimentación, pues muchos proyectos, por la utilización de nuevas tecnologías, sólo se pueden llevar a cabo en este formato.


Gerardo Núñez, Israel Galván y Pablo Martín
(Foto: Daniel Muñoz)

Continúa >>
 

 
Para pertenecer a nuestra cyberpeña flamenca mándanos
tu e-mail y te informaremos de todas la novedades:

 Home | Contacto | Publicidad | Mapa web