EVA YERBABUENA. ESTRENO
DE ‘SANTO Y SEÑA’ EN SEVILLA
Retrospectiva
Carlos Sánchez. Sevilla, 17 de marzo de 2007
‘Santo y Seña’.
Baile: Eva Yerbabuena. Cuerpo de baile:
Eduardo Guerrero, Mariano Bernal, Alejandro Rodríguez,
Juan Manuel Zurano. Cante: Enrique Soto, Pepe de Pura,
Jeromo Segura. Toque: Paco Jarana, Manuel de la Luz. Percusión:
Manuel “El Pájaro”. Palmas: Carlos
Grilo, Luis Cantarote. Colaboración especial: José
Valencia. Teatro de la Maestranza. Sevilla, 17 de marzo
de 2007. 20:30 horas
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Eva Yerbabuena, soleá
(Foto archivo Daniel Muñoz) |
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Eva
Yerbabuena hace un alto en el camino en ‘Santo
y Seña’. Una nueva propuesta que sintetiza
un ramillete de propuestas coreográficas que ha
ido presentando desde 1998, año que creó
su propia compañía. Una mirada hacia atrás
con vistas al presente. Una miscelánea de la que
se extraen fragmentos de espectáculos tales como
‘Eva’ (1998), ‘5 mujeres 5’ (2000)
o ‘El huso de la memoria’ (2006). Imágenes
retrospectivas que muestran la labor artística
y creadora de una de las bailaoras más importantes
del panorama actual del flamenco.
Pero ‘Santo y Seña’
no es un mero popurrí de bailes, sino todo lo contrario.
Yerbabuena ha hilvanado cada coreografía con suma
delicadeza y sentido común, buscando la atención
del espectador desde el comienzo mediante el factor sorpresa.
Se enciende la luz por seguirillas. Sentada
bajo ese haz lumínico, se aprecia levemente la
estampa de la bailaora. La artista, asentada en la localidad
sevillana de Dos Hermanas, espera a la guitarra y al cante.
Llega la primera letra, proveniente de la garganta de
Enrique Soto. En los primeros 'ayes' un cenital apunta
a la primera balconada del Maestranza. Allí se
encuentra el cantaor jerezano. Cantándole desde
el público a la bailaora. La atención se
bifurca en dos espacios, el proscenio y el patio de butacas.
El público divide su mirada ante la sorpresa. Eva
cede el protagonismo al cante. La segunda letra emana
desde el patio de butacas. Es José
Valencia, con esa garra y profundidad que lo caracteriza.
Pepe de Pura le da la réplica. Mientras Eva desentraña
la seguiriya de ‘5 mujeres 5’. Magistral con
los pies. Limpieza y tacto con el tacón y la punta.
Soberbia con el serial de látigos con ambas piernas.
Jeromo Segura remata con el macho del cante.
‘De la cava’ a ‘Las
cinco de la tarde’. Por farruca aparece el cuerpo
de baile. Coreografía de su último espectáculo,
‘El huso de la memoria’. Sobriedad, como en
el conjunto del espectáculo. El color se manifiesta
en contadas ocasiones. Mudanzas y formaciones simétricas,
paralelas y perpendiculares. Buscando las líneas
rectas con el empaque erguido. Resaltando la masculinidad
de este baile.
Yerbabuena recoge el testigo en el mirabrás
que firma excepcionalmente con bata de cola. Coreografía
que también pertenece a su última propuesta.
El cante va incorporándose poco a poco en el proscenio
mientras la artista granadina contonea su figura a través
de desplazamientos cortos y comedidos. Trabajándolos
en el centro del escenario con la mesura necesaria.

Eva Yerbabuena, mirabrás
(Foto archivo Daniel Muñoz)
De nuevo el cuerpo de baile. Esta vez
por bulerías de Eva, tituladas ‘Rarapata’.
Hilera de “pataítas” engarzadas con
los movimientos del trío de bailaores, comandados
por Eduardo Guerrero, que impregnó la fuerza necesaria
que este baile requiere.
Retorna ‘Eva’ con tientos-tangos.
Con traje rojo con lunares negros. El suelo toma color,
como su baile, que toma cuerpo en un inmenso círculo
blanco. La presencia de la bailaora llena el inmenso proscenio
del Maestranza. Yerbabuena estrena coreografía
en un océano de detalles. Al igual que el compás
del reloj por bulerías que certifica el cuerpo
de baile. Determinaciones que se rubrican en la soleá
final de la bailaora. Santo y seña de su arte.
De majestuosa estampa y braceo impecable. Quebrando la
figura mientras que el cante desfila por delante de su
silueta. Quieta y anclada en el corazón de la escena.
Hasta que el cante y el compás la cortejan para
rematar con bulerías ‘A cuatro voces’.
Una delicia para el espectador.