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NAVIDAD FLAMENCA
DE JEREZ. ESPECIAL
De Jerez y sus zambombas
Carlos Sánchez. Jerez, diciembre
de 2004
Llega la Navidad. Jerez se viste de fiesta. Miles
de bombillas iluminan el centro de la ciudad. El pueblo se
engalana. Es tiempo de celebración. Pese a las bajas
temperaturas del invierno, miles de jerezanos y jerezanas
se echan a la calle. Es una época entrañable,
familiar. Encuentros y reencuentros. Momentos indelebles.
Zambombas. Sí, esa fiesta tan peculiar, propia del
acervo popular jerezano, que se celebra cada mes de diciembre.
Magia de una tradición genuina. Reuniones de cantos
navideños, de villancicos a compás flamenco.

Zambomba 2004. Peña
Antonio Chacón (Foto: Carlos Sánchez)
El término zambomba viene asociado a estos singulares
encuentros que en los últimos años han proliferado
de manera espectacular. La palabra zambomba define un instrumento
musical artesanal muy particular, originariamente hecho de
carrizo -caña de bambú-, piel de carnero y barro;
y que tiene forma de tinaja. En la actualidad, la piel de
carnero ha sido sustituida por la tela. El característico
sonido de este instrumento popular define el encuentro musical
entero. Una fiesta de origen rural que Jerez ha sabido salvaguardar,
dotándola de una impronta particular, al igual que
otros pueblos de la sierra gaditana que también han
contribuido a la conservación de esta singular reunión.
Aunque existen opiniones dispares sobre la fecha de su comienzo,
la más común es la que sostiene que deben de
celebrarse después del día de la Inmaculada,
pero lo cierto es que este año comenzaron ya a finales
del mes de noviembre. No importa el lugar, el sitio ni la
gente que la organice. Lo que ocurre es que el fenómeno
de la zambomba se ha comercializado en exceso pasando de ser
un auténtico ritual a un reclamo de bares, cafeterías
y discotecas, perdiendo así cierto peso de familiaridad
y vecindad. Tan sólo las peñas flamencas y la
hermandades abogan por mantener la esencia de este encuentro,
respetando su formato primigenio. De los patios de vecinos,
de los espacios abiertos donde se podía contemplar
la noche estrellada, la zambomba se ha ido trasladando a lugares
cerrados. De la luz de la luna a la luz artificial de los
locales. Del frío invierno a lugares más cálidos.
Pocas son las zambombas que hoy día se celebran a
la intemperie. Tan sólo algunas peñas -por motivos
de espacio- prefieren realizarlas en la calle, conservando,
de este modo, el lugar tradicional. Para ello, montan unas
inmensas casetas para salvaguardar a la gente del relente.
Encienden pequeñas hogueras en cubos de metal para
mitigar las frías noches de diciembre. Pero es el propio
ambiente de fiesta el que impregna el calor necesario a todos
los asistentes. La zambomba es una fiesta donde todos y cada
uno de los presentes participan. En un inmenso círculo
todos cantan, todos bailan. A medida que van pasando las horas
el ambiente se va caldeando. El pueblo se va entregando. Homenaje
al dios Baco. Los villancicos no cesan. Preámbulo del
cante jerezano por antonomasia, la bulería, que pone
punto y final a estas celebraciones.
La labor divulgativa de numerosas peñas, asociaciones
y ciudadanos mantiene viva una de las expresiones más
populares de Jerez. Durante estos días tan señalados,
la ciudad se manifiesta con su voz más auténtica.
Todos contribuyen a la conservación de esta fiesta.
Tan sólo hay que darse un paseo por cualquiera de las
zambombas que durante este período se celebran en la
ciudad para comprobar el alto poder de convocatoria que tienen
estas singulares reuniones.
La zambomba se erige como la gran protagonista del mes de
diciembre. Despierta cada año de su letargo para adueñarse
de la Navidad jerezana. El sonido tan peculiar de este instrumento
marca el compás de la fiesta. Detrás le sigue
su inseparable pandereta o la propia botella de anís.
Ésta, una vez bebida, se convierte en un instrumento
característico de la celebración.
La Paquera dejó grabados
muchos villancicos en su discografía
(Foto Javier Hurtado) |
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En la mayoría de las ocasiones se suelen celebrar
durante la noche, pero también existen zambombas diurnas.
Éstas últimas van acompañadas de la gastronomía
de la tierra. Un buen ajo o una buena berza, vinos de la tierra
y los tradicionales pestiños -dulce típico navideño
elaborado con harina, matalauva, ajolí, vino fino y
miel- son ingredientes que acompañan ineludiblemente
estas reuniones. Para calentar el cuerpo, nada mejor que una
copita de anís. De esta manera las gargantas se preparan
para una fiesta que se suele prolongar durante horas.
Aunque todo el pueblo participa, es cuando intervienen las
grandes voces de la tierra cuando la zambomba cobra su máximo
brillo. La familia de los Zambo son grandes intérpretes
de villancicos; al igual que la de los Méndez, con
Manuela y Paqui a la cabeza. La
Paquera de Jerez no sólo popularizó el villancico
‘Tin Tin Catalina’, sino que salpicó de
estos cantares navideños aflamencados toda su discografía.
Recientemente, La
Macanita también ha grabado numerosos villancicos,
como prueban los discos ‘Así canta nuestra tierra
en Navidad’, ‘Navidad gitana con Camarón
y Paco de Lucía’ y la película ‘Flamenco’
de Carlos Saura, de cuya zambomba es protagonista. También
Ángel Vargas, José Mercé y hasta Rocío
Jurado se han prodigado en el cante navideño jerezano.
El repertorio de cánticos es variadísimo. Legado
de incalculable valor que nos dejaron nuestros antepasados
para celebrar la Navidad como sólo sabe y puede hacerlo
Jerez. Los villancicos dicen mucho acerca de la forma de sentir
el pueblo estas entrañables fiestas. La riqueza de
sus temas, costumbristas y religiosos, nos adentran en escenas
de otros tiempos. La zambomba ha operado como un elemento
aglutinador de todas las canciones del pueblo llano. De esta
manera podemos encontrar en su extenso repertorio villancicos
de corte religioso, como ‘Los caminos se hicieron’,
canciones satíricas burlescas como ‘El curita’,
villancicos de índole enumerativa como ‘De las
doce palabras’, y un sinfín de estilos más.
Los caminos se hicieron
con agua, viento y frío,
caminaba un anciano,
muy triste y afligido, ¡gloria!,
a su bendita madre Victoria,
¡gloria al recién nacido, gloria!
Llegaron a un mesón,
para pedir posada,
y el mesonero ingrato,
iba y se la negaba, ¡gloria!,
a su bendita madre Victoria
¡gloria al recién nacido, gloria!
(Fragmento del villancico ‘Los caminos
se hicieron’)
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El Torta, artista invitado
a la zambomba del Teatro Villamarta el 17 de diciembre
de 2004 (Foto Daniel Muñoz) |
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Desde 1999 la Fundación Teatro Villamarta ha tratado
de institucionalizar la zambomba, trasladándola al
enclave del teatro. La peñas flamencas son las encargadas
de abanderar esta manifestación cultural. A lo largo
de estos años han desfilado por el teatro jerezano
numerosos artistas -y no artistas- de peñas como la
de Fernando Terremoto, que se ha cuidado de vestir sus zambombas
con grandes nombres del cante como Capullo de Jerez, Luis
de Pacote o Fernando Terremoto hijo, que incluso ha aportado
composiciones propias ya incorporadas al acervo popular.
La Peña Tío José de Paula, pionera en
el Villamarta, ha sido la encargada este año de dar
continuidad a esta propuesta la noche del viernes 17 de diciembre
de 2004. Bellas estampas regalaron las casi cuarenta personas
que inundaron con su arte el proscenio de la tierra de la
bulería. ‘Copos de nieve caen’, ‘Tarantán’,
‘Camina la Virgen Pura’, ‘Estando un curita’,
‘Señá Santa Ana’... fueron algunos
de los villancicos que entonaron las mujeres de la peña
junto a José Vargas ‘El Mono’, Ángel
Vargas, Joaquín el Zambo y los artistas invitados:
Antonio Cortés Pantoja ‘Chiquetete’ y Juan
Moneo Lara ‘El Torta’. La fiesta que, para
deleite de los presentes, duró cerca de tres horas,
se cerró con una ‘Nochebuena por bulerías’
de más de una hora donde quedó latente la idiosincrasia
del pueblo jerezano. La verdadera celebración, sin
embargo, está en la calle pues en la Navidad jerezana,
la zambomba está presente en todos y cada uno de los
rincones de la ciudad. Se antoja un hermoso viaje por las
tradiciones más puras y ricas de la cultura jerezana.
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