|
Aunque no faltaron los críticos, el disco causó
sensación, sobre todo en los ambientes profesionales. Los aficionados no
terminaban de aceptar las novedosas propuestas del dúo, que chocaban frontalmente
con los fundamentos del mairenismo imperante, pero se había dado el primer
paso y en verdad acabábamos de descubrir a la gran figura que Camarón
estaba llamado a ser.

Camarón y Paco de Lucía.
Foto: Lamarca
"Se vendieron muchos discos y todo el mundo cantaba "a
rin, tin, tin', "a la bim, bom, bera', pero para mí eso no vale nada"

En Torres Bermejas, 1970.
Foto: Elke Stolzenberg.
"La pureza no se puede perder nunca cuando uno la lleva dentro
de verdad. La único es que veo que la gente no comprende cómo canto.
Mi manera de sentir todavía la gente no la ha entendido. Entonces yo no
les echo cuenta. Yo voy a mi aire."

Camarón, Paco de Lucía y el Güito
(Torres Bermejas,1970).
"¿Pero qué voy a cantar si sólo sé cuatro
o cinco cosas?"

Camarón y Paco de Lucía.
Foto: Lamarca

Camarón y Paco de Lucía.
Foto: Lamarca

El día de su boda con Chispa.
Foto: Lamarca
|
CADA DIA CANTA MEJOR
1ª ENTREGA DE:
CAMARÓN, SU DISCOGRAFIA COMPLETA
por JOSE MANUEL GAMBOA RODRIGUEZ
La historia, por buscar un principio, comienza en 1968 cuando el guitarrista
ceutí Antonio Arenas, en su mejor momento, descubre en una sala de fiestas
madrileña, donde estaba actuando la Compañía de Miguel de
los Reyes, a un gitanillo rubio que cantaba acompañándose él
mismo a la guitarra. Pasados unos días coinciden en Tulsa, un bar muy frecuentado
por los flamencos que existía enfrente del tablao Torres Bermejas, y Arenas
le propone hacer un disco. El joven Camarón de la Isla, que por ese nombre
era conocido, un tanto sorprendido le decía: "¿Pero qué voy
a cantar si sólo sé cuatro o cinco cosas?". Finalmente, accede
a intervenir en una grabación junto a Turronero, Chato de la Isla, Tomás
de Huelva, la bailaora, sobrina de Faíco y casada con Juan Villar, Gitana
Arnadora, y las guitarras de Manolo Heredia y el propio director artístico
Antonio Arenas. Se realizó en los estudios Regson del barrio de Prosperidad
y José deja impresionadas un par de bulerías, unas soleares y alegrías
con Gitana Arnadora.
El empresario aseguraba que aquello se iba a editar sólo en Alemania
para Miller International, sin embargo DIM record publica ese año dos números
de Camarón en un volumen titulado "Flamencos. Grupo flamenco de Antonio
Arenas". Se trataba de unas "Bulerías gitanas" y las "Alegrías
de Cádiz" con Gitana Arnadora. Ni que decir tiene que nadie vio un
duro. El avispado negociante se justificaba con aquello de que el flamenco no
se rentabiliza. (No se fíen cuando alguien les asegure que la frase más
famosa del flamenco es "Cuando canto a gusto me sabe la boca a sangre".
La más famosa y repetida es la cantinela que dice "La cosa está
cortita").
En la bulería quedaba patente la inexperiencia de Camarón ante
la puñetera luz roja del estudio, que destempla al más pintado,
y así repite dos veces una misma letra (Compañera no regañes).
Ahí ha quedado para los restos la muestra de la novatada. Vienen marcadas
como "Bulerías gitanas" y se basan en los estilos utreranos con
algún recuerdo a Caracol y Pastora. Respecto a las "Alegrías
de Cádiz" destacar la curiosidad que significa poder escuchar a un
Camarón con diecisiete años cantando para bailar.
Aprovechando después el auge que iba tomando la figura de Camarón,
en 1970 DIM publica el resto de la producción -seguramente para amortizar
los elevados costos de la inversión- en el disco "Flamenco. Grupo
folklórico de Antonio Arenas". Buen título, si señor.
Tampoco llegó a manos de los intérpretes dinero alguno, aunque desde
entonces todo ese material se ha seguido refritando con distintas portadas en
diferentes soportes musicales. Los cantes a los que hacemos referencia son unas
gaditanas "Soleares del Puerto", mal acompañadas por jaleos y
palmas propios de un tablao que aquí sobran, y las "Bulerías
de Cádiz" que son, en realidad, aires de El Chozas y Jerez.
Camarón se traslada a Caracas en el grupo de Antonio Arenas y a su
vuelta participa en el "Festival Flamenco Gitano", con el que cada temporada
haría una gira de dos o tres meses por Europa al lado de Paco
de Lucía, Lebrijano, Cepero, María Vargas, etc. Lo organizaban
Lippmann y Rau, destacados empresarios cuya labor más reconocida mundialmente
la han llevado a cabo en el terreno del blues. La actuación en Alemania
se grabó publicándose con el título de "I Festival Flamenco
Gitano", que a España llega en 1981 bajo la denominación "Gran
Festival Flamenco" y recoge de Camarón unos vibrantes fandangos de
Antonio, El Rubio y El Gloria con la guitarra de Paco Cepero, a la sazón
su compañero habitual. Al realizarse las tomas en directo -con un sonido
impecable- podemos escuchar la reacción del público que ya deja
constancia de la pasión que suscita el cantaor en los auditorios.
Estamos situados en 1969. La luna no se convertiría en medio queso
de bola como soñaba Camarón en su fandango, pero el hombre americano
alcanzó a tocarla. Ese año venía de América Sabicas
para preparar un doble álbum que él ha concebido y dirigido -escribe
Antonio Murciano- como una antología o pequeña historia del arte
flamenco, con cuatro insuperables solos de guitarra, y el resto, acompañando
con su habitual maestría y serenidad una rica y variadísima suerte
de cantes (...) que de treinta años a esta parte no tenía el mercado
del disco flamenco ningún "long play" donde figurara la guitarra
de Sabicas como acompañante, a la vieja usanza, de un tan amplio cuadro
de cantaores. Y Sabicas fue quien eligió a ese grupo donde, por supuesto,
estaba Camarón que le hablaría de su lunático empeño,
en los estilos de "El Rubio que con él grabó", rotulados
desafortunadamente "Entre Valverde y Huelva" (1). Por bulerías
remata una serie donde cantan Juan Cantero y Manuel Soto, El Sordera. En el colmo
del absurdo la fiesta se anuncia en la carátula como "Estilos variados
de Manuel Soto". Sabicas, que tenía mucha fuerza en la RCA (Radio
Corporation of América), firma en calidad de autor todos los números.
Hasta aquí el capítulo de lo que podríamos llamar rarezas
o curiosidades, porque la verdadera revolución camaronera habría
de partir del encuentro con Paco de Lucía.
SAGITARIOS
José Monje consideraba su primera grabación, la que hizo con
Sabicas y en algún momento manifestó su interés por hacer
algo con el Niño Ricardo, pero fue con un coetáneo suyo, que aunaba
en su guitarra el ejemplo de los dos viejos maestros, con quien estaba llamado
a innovar el flamenco: Francisco Sánchez Gómez, Paco de Lucía.
Ambos sagitarios, artistas privilegiados, bien parecidos, imaginativos, rompedores
y gaditanos. De ellos partió la revolución.
En 1969 Camarón ficha con Polygram y sale al mercado su primer disco
de larga duración con la guitarra de Paco de Lucía, que ya pertenecía
a esa compañía. Aquel contaba dieciocho años, éste
veintiuno. Hay que resaltar que la editora los presenta como pareja, apareciendo
ambos en sendas fotos de portada y contraportada y con letras igual tamaño:
"EL CAMARON DE LA ISLA con la colaboración especial de PACO DE LUCIA".
Por cierto, el autor de los retratos artísticos es el inefable Pérez
de León, que aún nos reservará sorpresas en cuanto al carácter
kitsch de sus obras. En la imagen los vemos al gusto del momento luciendo Paco
unas discretas patillas de hacha. Desconocemos el motivo por el cual no se ha
respetado la carátula original en las posteriores reediciones, de las que
hablaremos un poco más adelante. Vayamos al contenido. La cara A se abría
con los tangos extremeños "Detrás del tuyo se va", que
fueron precisamente su primer éxito comercial, algo que al Camarón
de aquellas fechas no parecía quitarle el sueño a juzgar por sus
declaraciones a José María Velázquez para el programa televisivo
"Rito y geografía del cante": Tiene éxito comercial como
han tenido muchas cosas que no valen nada... Hay muchos discos por ahí
que no valen nada y la gente se vuelve loca con ellos. Sale un disco y les puede
gustar una cosa, porque les suena al oído, sin embargo hay otra cosa que
es muy buena, muy buena, y no la entienden, no saben catalogarla.
De los tangos comenta: Esto lo hizo primeramente Juan Cantero y los gitanos
de Badajoz -y antes que todos Porrina-, El Portugués... Yo cogí
ese cante, lo hice a mi manera y pegó. Se vendieron muchos discos y todo
el mundo cantaba "a rin, tin, tin', "a la bim, bom, bera', pero para
mí eso no vale nada.
Aparte de los tangos, obviando la polémica, estamos ante un disco muy
gaditano, por sus intérpretes y estilos seleccionados (tientos, soleares,
alegrías, bulerías, seguiriyas), pero donde se descubren las influencias
de artistas que Camarón ha conocido en Madrid, caso de los tangos, alguna
bulería con cadencias de Bambino o los fandangos de Antonio, El Rubio (2).
Yo salí de mi tierra cantando las bulerías, los tangos, la soleá,
la seguiriya... Pero viene uno a Madrid y empieza uno a conocer más cosas
y si tiene afición y te gusta, pues tratas de aprenderlo. Velázquez,
en el papel de abogado del diablo, le replica con el infeliz argumento provinciano:
La gente dice que el Camarón está perdiendo pureza por esto de estar
en Madrid.
- No, no, no es eso. La pureza no se puede perder nunca cuando uno la lleva dentro
de verdad. La único es que veo que la gente no comprende cómo canto.
Mi manera de sentir todavía la gente no la ha entendido. Entonces yo no
les echo cuenta. Yo voy a mi aire.
Completan el trabajo una bulería por soleá, rematada con soleá,
y los tarantos, acompañados a ritmo como corresponde, siendo la primera
y última vez que así lo hagan. Hay que destacar la variedad del
repertorio, hasta diez cantes distintos, y señalar por otra parte cierta
precipitación en algunos de ellos. Concretamente las alegrías y
las bulerías están muy aceleradas, debido a la juventud y escasa
experiencia de José en el mundillo de las grabaciones.
Los textos y músicas que figuraban como tradicionales, en futuras ediciones
registrarán algunos cambios, atribuyéndose los fandangos -uno de
los cuales muda el nombre por el que tenía en su disco El Rubio- a Blas
Vega, con o sin seudónimo, y los tangos extremeños a F. Almagro
y M. Villacañas que los titulan «La espera». También se alterará
el orden de las caras, correspondiendo la A a la B y viceversa. Para mayor confusión
en la impresión actual hay un error en la fecha de publicación que
se adelanta hasta 1973.
Aunque no faltaron los críticos, el disco causó sensación,
sobre todo en los ambientes profesionales. Los aficionados no terminaban de aceptar
las novedosas propuestas del dúo, que chocaban frontalmente con los fundamentos
del mairenismo imperante, pero se había dado el primer paso y en verdad
acabábamos de descubrir a la gran figura que Camarón estaba llamado
a ser.
Continuará
|