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CADA DIA CANTA MEJOR
10ª ENTREGA DE:
CAMARÓN, SU DISCOGRAFIA COMPLETA
por JOSE MANUEL GAMBOA RODRIGUEZ
Como el agua
Tardaría dos
años Camarón en volver al mundo del disco, buena parte de ese tiempo
empleado en esquivar a los críticos y especialistas con ganas de cháchara
y discusión. La década de los ochenta, en la cual el fenómeno
Camarón adquiere toda su magnitud, la inaugura reencontrándose en
los estudios de grabación con Paco de Lucía. José, Paco,
Tomatito, Pepe de Lucía y Ricardo Pachón son los responsables de
este acústico "Como el agua". La producción de Ricardo Pachón,
que cuenta con la dirección de Paco de Lucía, es impecable. La voz
flamenca del cantaor suena dulce e hiriente como nunca y las guitarras... jamás
se escucharon guitarras así acompañando en un disco. Pura maravilla.
Se puede decir que Pepe de Lucía es el alma de este trabajo, pues lo firma
en su mayoría, tan sólo comparte autoría con José
Monje en "La luz de aquella farola" y no es suya labulería "Gitana te quiero",
original de José Monje y Antonio Humanes. Las ilustraciones de la funda
nos introducen en el secreto mundo del estudio de grabación. Ahí
vemos a Camarón con los auriculares ante su enemigo el micrófono,
que parece un temible insecto. Pero está contento. Parece que hay buen
ambiente, el reportaje de la contraportada lo confirma; se están divirtiendo.
Están haciendo algo bueno.
La obra
está repleta de "lolailos" y "lereles" y estribillos repetitivos, en otro
caso abominables, pero que en Camarón suenan a gloria. Los tangos "Como
el agua" son pegadizos e indiscutiblemente flamencos, y los titulados "Tu amor
para mi no es fantasía" pierden el ligero carácter arrumbado de
los anteriores, para centrarse en el compás clásico del tango. De
las tres bulerías nos gusta sobre todo "Quiero quitarme esta pena", y en
particular los versos donde canta "A veces se me olvida la razón", llenos
de hermosura, y que Paco utiliza musicalmente para componer una falseta que interpreta
en "La luz de aquella farola". En esta última la enduendada voz de Camarón
fluye a compás por vertiginosas cadencias. Las alegrías, que tienen
mucho de Morente, están a la altura del resto y en ellas las guitarras
ejecutan verdaderas diabluras. En los fandangos de Huelva, marcados con el golpear
rítmico de los nudillos sobre una madera a la manera onubense, se utiliza
el gancho del estribillo y están soberbios. Dejamos para el final las tarantas
(pone tarantos) que se arroga Pepe de Lucía, titulándolas "En tu
puerta da la luna", antigua taranta-malagueña de Fernando el de Triana
que conocemos por las grabaciones en pizarra de el Cojo de Málaga.
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