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CADA DIA CANTA MEJOR
2ª ENTREGA DE:
CAMARÓN, SU DISCOGRAFIA COMPLETA
por JOSE MANUEL GAMBOA RODRIGUEZ
"Cada vez que nos miramos"
Con la nueva década nos llega la segunda entrega de
El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía.
Se mantiene el concepto gráfico del anterior, con fotos de ambos y letras
de igual caja, pero aquí Pérez de León rizando el rizo nos
sitúa a la pareja frente a frente en algo semejante al Monte de los Olivos,
cruz incluida, con un apocalíptico horizonte en tonos rojizos y las caritas
de los protagonistas amarillentas cual si sufrieran un ataque de hepatitis aguda
¡Olé León!.
Los números están firmados por el padre de Paco
de Lucía, Antonio Sánchez Pecino, y cinco de las letras por Antonio
Fernández, Fosforito. En los toques rítmicos se incorpora de segunda
guitarra Ramón de Algeciras. Se nota más sosiego general en este
trabajo que se inicia con unas soleares de La Serneta «Cada vez que nos miramos».
La romera, con la cantiña de la contrabandista, aunque nos suena al Niño
de Barbate es muy personal, al igual que son personales los tientos. En la granaína
intuimos la fuente de José Cepero. De nuevo insiste Camarón con
los fandangos, haciendo los de Rafael, El Tuerto y El Gloria (3), amén
de otros onubenses, estilo muy apreciado por José y Paco. Decíamos
insiste porque no corrían buenos tiempos para estos cantes, que los puristas
rechazaban de plano al considerarlos un género menor. En más de
una ocasión se le intentó hacer ver al propio Camarón que
eso no debería tocarlo. El mismísimo Antonio Mairena, que no era
infalible, llegó a recriminárselo en el festival que organizaba
en su pueblo. Pero Camarón nunca se dejó influir y, con buen criterio,
siguió a su aire. En las salidas de las bulerías, tangos y tientos
comienza a farfullear el «lerele, le, le», «lora, lolailo»... Tras el supuesto
taranto se esconde la, en otros tiempos, popular taranta de La Gabriela con distinta
copla. En las seguiriyas introduce los innovadores semitonos de Enrique Morente.
A modo de resumen, comentar que en este álbum Camarón
se manifiesta como un valor de peso. Lo que en el disco anterior prometía
aquí se va confirmando. Destaca no sólo por su particular manera
de quejar la voz, sino que deja patente su singular personalidad cantaora. Su
música suena repetidamente en las emisoras de radio y es solicitado para
actuar en los festivales veraniegos andaluces, a donde acudirá primero
con la guitarra de Paco de Lucía y después con la de Ramón
de Algeciras.
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