|
Un
paso adelante en la estética del flamenco
Silvia
Calado Olivo
La cámara ha actuado de médium
entre Mario Pacheco y el flamenco. A través de su objetivo ha visto a Camarón
barbudo y ahumado, a Jorge Pardo, su saxo y su sombra, a Diego Carrasco con azahar
en la solapa, a Cañizares y las nubes... Instantáneas que, a su
vez y convertidas en carátulas, han servido de médium entre público
y disco, entre receptor y mensaje del emisor. Cuando el alma mater de la discográfica
Nuevos Medios se topó con los flamencos al otro lado de su Rolleiflex,
toda una tradición lo respaldaba: "Colita, Paco Ontañón...
y cosas ya de arqueología en litografías y postales tanto por el
lado exótico de los gitanos como por lo que el lado del baile tenía
de ballet y de teatro". La estética de su obra no va contracorriente:
"A mí los clichés no me disgustan. A mí me gusta que
la gente salga en las fotos con una guitarra en la mano, que salgan vestidos...
prefiero sacarlos como artistas, no me gusta fotografiar en plan antropológico.
Me ha interesado tanto hacer una foto a Camarón como a Jimi Hendrix, pero
no me ha interesado hacer un reportaje de la vida en las cuevas de Almería".
Siempre ha tenido claro de lo que rehuir: "La cosa etnológica de fotografiar
gitanos y gitanas guapas no me ha interesado mucho, me ha interesado sacar al
artista... o era lo que hacía porque tenía una casa de discos y,
además, venía de hacer eso. Y ya antes de producir discos hacía
portadas de discos de flamenco".
No ser rompedor no implica falta
de contenido: "También metí una intención porque, por
ejemplo, la portada de La Leyenda del Tiempo, donde no se veía a Camarón
entre que estaba con barbas, que tenía un pitillo en la boca y que era
en blanco y negro... nadie quería sacarla y encima luego la masacraron
y ni me pusieron el nombre. Era un paso adelante en la estética del flamenco".
Pacheco reconoce que "yo voy muy a favor de la corriente, pero es que los
artistas flamencos también, tampoco es que te pongan tantas pegas para
que los saques así o asao". Y describe su trabajo, "que casi
siempre es en blanco y negro, como un poco opuesto a lo lujoso y a lo espectacular".
La respuesta ha sido positiva: "Incluso los propios artistas me lo han apreciado
o, al menos, aprobado. No han sido ellos los que han dicho que la portada deba
ser muy espectacular y rompedora... a mí no me han puesto esas pegas. Ya
en otras compañías igual gusta más lo caro, por la sensación
del lujo... alicatado hasta el techo. No me han puesto pegas y me las hubiera
puesto cualquiera". ¿Crees que en la imagen del flamenco está
la clave para seguir abriendo mercado? "El flamenco es muy completo porque
tiene una tradición y una historia. En cada faceta el flamenco tiene su
detallito y su puntito y te encuentras con que hay una tradición en la
fotografía, en la producción discográfica o en la coreografía.
No necesariamente tiene que ser la hostia, ni lo más de lo más.
Pero en todas las facetas tienes donde apoyarte, tienes antecedentes".
|