Compañía
Rafael de Carmen: ‘Colores’
Teatro
Central.
Domingo 1 de octubre, 21 horas
LA
IMPORTANCIA DEL COLORANTE

El
que ha quedado como último espectáculo de baile en esta Bienal llevaba
tono sevillano en sus colores, algo desvaídos (pero con hallazgos en su
fondo musical) y determinados por un ajustado presupuesto que hizo cambiar el
proyecto inicial. Superándose, Rafael de Carmen: le faltaba un mes para
sobrepasar la edad en el último Concurso de Jóvenes Intérpretes
de la Bienal, que se llevó con galanura. Además, le vimos bailar
hace unos días con Manuela
Carrasco, que
ahora miraba desde la grada.

De
Carmen dejaba su color fuerte y masculino rodeado por tres mujeres, Rafaela Carrasco,
invitada de contraste más "contemporaneizado" y Pili Ogalla y
Choni Pérez flanqueándoles. Baile de agilidad, incrustado en la
música, con piano y chelo, cohesión y empuje en el atrás,
con dos percusionistas. La importancia del colorante estaba en la música
que dirige José Quevedo, "El Bolita", joven de Jerez finalista
del concurso de esta semana; y, por encima, un cantaor revelación del festival,
el jerezano David Lagos (marido de la cantaora ganadora de ese último concurso,
Melchora
Ortega.
El
detallado y con gusto engarce musical gana dimensiones en piezas como ‘De Levante’,
compuesta por los guitarristas (Bolita y Juan Requena) y el pianista Pablo Suárez:
Lagos comienza por minera que transforma en murciana, José Anillo pasa
al taranto y remata David por taranta grande. Matices. Y momento curvado por tangos.
Se
habían presentado por soleá, cambio de afinación del tirón
para la peculiar rondeña que bailan las mujeres, y Encarna Anillo deja
su martinete para el baile de Rafael de Carmen; en la seguiriya con piano David
está superior. Detalles. Final de zapateado bajo foco rojo. Un solo de
chelo introduce un paso a dos femenino, con pantalones, al que se suman por bulerías
Rafaela y Rafael, solos y románticos cuando entra el cante por soleá
y piano. Dos percusiones latinas avivan las alegrías (Bola rueda engrasado)
y sale Rafael con remate de bulerías saladas. Los cuatro, sus pataítas
cortas diferentes, buen rollito, bailan todos, hasta la simpática cajonista
gitana, Sabrina, todos menos David… diluyéndose la miga musical al sazonar
los colores del baile.
Luis
Clemente
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