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Niño
de Pura, Pedro Sierra, Manolo Franco y Miguel Ángel Cortés: ‘Guitarra
amiga’
Sala
Joaquín Turina.
Lunes 2 de octubre, 19 horas
AMIGUISMOS
DEPURADOS

Conduce
Niño de Pura: depuradísimas técnicas en fraternidad, impecable
corrección. El final lo marcan por dos rumbas los cuatro turnándose
en plena demostración de habilidades "en salsadas" con tremebundos
picados y delicias tremoladas.
Espiraba
la raga-soleá con rapidez y la rompía con el vértigo de sus
paradas por bulerías: Niño de Pura abrió la tarde solo, en
su cumbre, desde la que se deja deslizar sobre ritmo fandangoso con una balada
interpretada a medias con Pedro Sierra, de bonito título ‘Penumbra’.
El
bajo de cinco cuerdas del bueno de Manolo Nieto, dos palmeros y dos percusionistas
(entre ellos Pachi, que también canta, habitual de Vicente Amigo) ya estaban
sobre la pista cuando tienen lugar los sprints por alegrías. Se marcha
Paco Sierra y entra el hermano de Paco, el granadino Miguel Ángel Cortés,
para dejar bulerías de veloz sincronización. Son, realmente, cuatro
guitarristas de excepción, los cuatro con disco.
Se
marcha Pura y entra su compadre, el de mayor experiencia y ternura de acompañamiento,
Manolo Franco, para entrar por Levante; su última nota la recoge Pedro
Sierra, cuyo eco final traspasa el estilo más intimista de Cortés;
tarantas, soleá, bulería… ‘Tres guitarras’ se llama de la noche
el número más reposado, de poso espeso de chocolate.
Al
dialogar los compadres en soft fandangos (fantasía minera con candil aladino)
se comprende el título de "guitarra vicentina" de la sesión,
y Pura-Franco rematan con, esta vez sí, contundentes fandangos de Huelva.
Los cuatro destapan el bote de las esencias a muchas revoluciones por minuto,
y el público embriagado. Uf: arpegio, diapasón, primas arriba, trastes,
cejilla, bordones abajo, picado, espiral, vendaval. De rumba. Final aluvión.
III
Concurso de Jóvenes Intérpretes
Teatro
Lope de Vega
Lunes 2 de octubre, 21.30 horas
EL
ALIENTO DE LOS JÓVENES CACHORROS

Mari Ángeles Gabaldón
La
primera sesión del certamen de flamencos menores de 30 años puso
sobre la palestra a dos bailaores de concurso (Keko y Mari Ángeles Gabaldón),
un guitarrista con cara de niño (Roque Acevedo) y un cantaor con cara de
viejo (Ezequiel Benítez).

Ezequiel Benítez
Con
figura de Bob Hite y alma de Manuel Torre, el jerezano Ezequiel puso vibraciones
nerviosas a la soleá, fue estupendo mero intérprete por seguiriyas
y con buen eco envolvió las bulerías de su tierra para despedirse.
A
Roque Acevedo se le veía demasiado solo, con una delicadeza rayana en la
desgana con su cartagenera; el tocaor de Bormujos (Sevilla) persistió sin
empuje por bulerías, por mucho empeño que pusiera el cantaor, Emilio
Cabello, quien también estuvo con la sevillana Gabaldón; ésta
bailó de hombre, esa farruca de enormes juegos de silencios, geometrías
y vuelos, todo cambiado, con su bata de lunares formal, en el segundo pase por
seguiriyas; por otro lado, ¿cómo puede ser la vivacidad poco espontánea
bailando por alegrías? Que se lo pregunten a Keko de Córdoba. ¿Cómo
se puede ser tan exagerado en un simple movimiento estándar? Que se lo
pregunten a sus cantaores de lujo, Juan José Amador y Enrique el Extremeño.
Luis
Clemente
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