III
Concurso de Jóvenes Intérpretes
Teatro
Lope de Vega.
Miércoles 4 de octubre, 21.30 horas
El
cromatismo de la suite de Gualberto y el daguerrotipo de los Hurtado en una jornada
ensombrecida por el concurso
DOS
MISCELÁNEAS Y UN CONCURSO DESCABEZADO

Andrés Peña
De
los doce concursantes, tres quedaron para el tercer y último día.
De ellos, dos fueron ganadores, Laura Vital al cante y Andrés Peña
al baile; el toque fue para Santiago Lara. El fallo del jurado, agravado por los
fallos de preselección, fue como la programación de esta Bienal:
tendencioso y precipitado, descabezado. "¡Os estáis cargando el flamencooo!"
gritó un famoso cantaor de Triana avalanzándose, mientras jurado
y organización no sabían dónde meterse.

Laura Vital
Si
bien a José Quevedo "El Bolita" le tocó abrir algo nervioso
sus fandangos barrocos, estuvo impecable siguiendo y dejándose arrastrar
por David Lagos, quien le cantó malagueñas sensibles y bulerías
al trote. ¿Cómo podía Laura Vital hacer los mismos cantes? Alargando
la malagueña melliza y cambiando las bulerías que tenía preparadas
por caracoles, más apropiados para su tono que marcaba la guitarra de Manuel
Alfonseca. Su falta de retortijones por seguiriyas hacía pensar en otros
nombres…
…Pero
¿que la Lámpara Minera se la lleva una joven y guapa? Pues aquí
tenemos a esta sanluqueña unida a la fundación patrocinadora. ¿Qué
la última revelación de guitarra en La Unión fue un joven
de 19 años? Pues aquí hay uno de 16, inseguro y seguramente marcado
por el trauma de haberse impuesto injustamente por encima de un creador como El
Bolita de Jerez, la cara de chasco que se le habrá quedado, como a Rafael
de Utrera, después de haber dejado momentos de brillantez y experiencia
a lo largo de esta Bienal.
Por
lo menos gracias a esta tercera sesión concursera hemos podido oír
a dos de las mejores voces actuales, la de Lagos y Arcángel,
que cantó junto a Enrique Soto al bailaor Andrés Peña bajo
el mismo equipo que La
Yerbabuena,
con las guitarras de Paco Jarana y Salvador Gutiérrez. Seguiriyas de buenos
pies, sin abusar ni exagerar, con destellos ondulados a compás en la soleá
por bulerías, le hicieron con el único premio rozado por algo de
cordura.
Antonio
& David Hurtado
‘El oro de las Hespérides’
Teatro
Lope de Vega
Miércoles 4 de octubre, 23 horas
ALEGORÍA
ETÉREA

Mientras
el jurado terminaba de maldeliberar se presentó ‘El oro de las Hespérides’,
obra metafórica de los hermanos Hurtado basada en su reciente disco ‘Pentagrama
flamenco’,
que tiene su complemento en el libro ‘El arte de la escritura musical flamenca’,
también escrito por ambos. Estos concienzudos nietos de Juanito
Valderrama
pusieron en
vivo el disco con la ayuda vocal de su madre, Lola Valderrama, adornado por retazos
originales en el envoltorio de sus dos pianos y virtuosismo de oboe virtual (más
pequeña secciones de cuerda y percusión), partiturado todo bajo
la pomposidad de subtítulo: "Sinfonía mitológica sobre
la génesis legendaria del Arte Flamenco".
Gualberto
García
‘Constelación
flamenca’
Sala Joaquín Turina
Miércoles 4 de octubre, 19 horas
BEHIND
THE STARS

Gualberto,
la legendaria espina inquieta de Triana, propuso un nuevo giro con su mejor obra
de los últimos años, la que más se afana en aromas de orientalismo,
barroco, flamenco, rock: da forma a la sinfonía conceptual que gira en
su cabeza, dentro de su constelación lírica palpitan galaxias de
muchas músicas. Grabó con El Lebrijano
hace treinta
años (‘Behind the stars’, Smash, 1969) y con Morente
en el 75,
con Camarón
y Agujetas
poco después.
Se
limitó (expandiendo) al sitar y la guitarra flamenca, y tocó por
primera vez en público la veena, instrumento precursor del sitar "que
he comprado por internet y la estoy aprendiendo a tocar por internet". Tonos
oscuros en ritmo y melodía con la misma mano, Ry Cooder oriental por seguiriyas,
un cameraman a lo Nyman subiendo por bulerías de caracol a su extraña
orquesta.
Ya
en los primeros compases pinceló apuntes de bulería con guitarra
flamenca y tinaja, la de su habitual Álvaro Garrido del grupo Caravasar,
contando además con arpa y contrabajo (Polkicheva y Nikolov); su principal
apoyo estaba en la voz de soprano de su embarazada hija Maili, que dialogó
con su violín –lleva años en una prestigiosa orquesta de Chicago-
en varias ocasiones. Un cometa flamenco hacía de el hilo conductor de esta
odisea espacial entreverando estilos: bulerías, soleá de Cádiz,
seguirillas, fandangos, sevillanas bíblicas, alegrías, tangos, campanilleros…
llevados más allá, detrás de las estrellas.
Luis Clemente