Serranito.
Lunes 11 de Septiembre.
Teatro Lope de Vega.
LA
GUITARRA ATRIBULADA

Con
pesadumbre (¿qué necesidad tenía Serranito de quedar en evidencia
ante el "Concierto de Aranjuez", de ponerse nervioso antes una joven
orquesta?), así despedía "Dos mundos y una guitarra",
y el clavijero le mordisqueaba la mano izquierda. Mientras, airosa, la orquesta
sacaba pecho en su debut.
Comenzaba
Serranito solo por Soleá, templando con dulzura y malabarismos, dibujando
un armónico con el pulgar y falseteando su traste de largo recorrido. LO
mismo en el fino trazado de la Taranta, sosez de clasicismo, con finales sin rúbricas.

Bobote
y Eléctrico salen para hacer compás por Alegrías, y Perlo
se sitúa a la izquierda del guitarrista, engalanado el fondo del escenario
con la imagen de su madre, La Perla de Triana. Como agravante se suma el mal sonido,
la guitarra queda a rastras de las palmas. Tras unos apuntes por Alegrías,
Perlo deja su sitio a José Carlos Gómez, segunda guitarra para tibias
bulerías. Pide permiso para que salgan los hijos de La Perla, por bulerías,
y allá van: Perlo editó recientemente su séptimo libro: "El
hombre lírico y temas flamencos" y canta a sus hermanas Antonia y
Encarnación, ésta de Triana Pura con artrosis y por tangos.

Con
los tres hermanos bailando se cierra la primera parte del programa. La segunda
se abre con los tres fragmentos del "Ritmo jondo" de Carlos Surinach:
breve Bulería, Saeta camuflada delicadísimamente y juguetón
garrotín con xilófono. Sutileza en los integrantes de la Orquesta,
es su mayoría procedente de la Joven Orquesta de Andalucía. Después
una difícil suite de Roberto Gerhard, basada e Alegrías y Farruca
que seguían mostrando a una bien engrasada orquesta, dirigida por Ignacio
Yepes (hijo de Narciso Yepes).
Tribulación:
congoja, adversidad o aflicción moral. En el "Concierto de Aranjuez"
de Joaquín Rodrigo saltaron a la vista y el oído las dificultades
de los momentos solistas, el frío con las guitarras. Sufría con
ellos. Estaba torpe en momentos aparentemente cómodos. La orquesta, encima,
se comía a Serranito.
Luis
Clemente
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