Jueves
14 de Septiembre.
INVENTARIO
INVEROSÍMIL
Rancapino
cerró una noche que comenzaba estrenando, en otro teatro, una adaptación
(flamenca) del gran cuentista vasco Bernardo Atxaga
Teatro
Lope de Vega: "Inventario de Henry Bengoa".

Arcángel
Inventario
de primeras figuras: Isabel Bayón (baile), Ortíz Nuevo (libros),
Arcángel (cante), además de Paco Arriaga a la música y Bernardo
Atxaga adaptado por el multidisciplinar Pedro G. Romero –sin contar la retirada
de Rafael Riqueni por sus problemas-. Buenos ingredientes para un intrincado puchero
de garbanzos duros, pese al continuo aroma hierbabuena bluesy de vientos (cinco)
de La Banda de la María. Ellos dejan apuntes estupendos a la sublime seguiriya
por bulería que baila Isabel Bayón, entre las guitarras de su marido
Jesús Torres y Paco Arriaga y la percusión de El Pájaro.
A Isabelita su cuerpo menudo se le agiganta cimbreante, tocado por el ángel
que corona sus hombros graciles. (Tras su anguloso baile, empero, calaveras y
diálogo sepulturero). Otro momento grande: Arcángel y Paco Arriaga
en una soleá que comienza y acaba por la dulcedad de Triana.

Arcángel
Había
más en un escenario con imágenes de video en una pantalla portuaria,
en escenas que se desarrollan por dos niveles con dos tríos de actores,
dos de ellos cantando "mu malamente". ‘Henry Bengoa, Inventarium’ es
un relato largo que ya fuera leído en escena por el propio Atxaga con músicas
que incluían a John Martyn y Robert Wyatt, más apropiadas para este
cuento que incluye otros cuentos, como el del corto y epatante ‘El criado del
rico mercader’. Difícil empaste. José Luis Ortiz Nuevo, creador
de la Bienal y su director hasta la novena edición, pretendía una
inmensa seguiriya con esta obra sobre la ausencia y la muerte, dura de encajar
en este maratón diario: le cuesta al flamenco, por brillante que sea, salvar
tres horas de función bajo texto farragoso con caídas de ritmo,
entre letras flamencas metidas con calzador.

Isabel Bayón
Teatro
Alameda : Melchora Ortega y Rancapino.
 
 
Rancapino
‘Carcelero’
fue lo último que sonó en esta larga noche, el bis de Rancapino
en otro teatro de la ciudad. Comenzaba poco después de finalizar ‘Inventario’
con la agradecida cantaora Melchora Ortega, vencedora del concurso de jóvenes
intérpretes de la pasada Bienal, en un repaso de impulsos jerezanos, desde
las alegrías hasta sus bulerías descalzas. A la guitarra, el ordenado
y buen sostén Fernando Romero, quien escoltó prudentemente a la
voz única de Rancapino, que hace lo que le viene bien: comienza sin apenas
aliento un taranto, otro de lo mismo, y de pronto echa el genio en la levantica,
más melodiosa; todo en cinco minutos; o su entrega por alegrías,
cante pleno y rozado de Mr. Ranqui; malagueñas, soleares, fandangos y esas
bulerías de La Perla y Manolito el de María con las que acabó,
otro de los mejores momentos de esta Bienal. Para el bis se acuerda de Caracol,
de pie micro en mano, traje negro y corbata, el mejor crooner de Chiclana, por
zambra.
Luis
Clemente
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