Sábado
16 de Septiembre.
Hotel
Triana: Bernarda De Utrera, El Funi, Pepa de Benito, Concha Vargas.
LAZOS
DE SANGRE Y SOLEÁ

Bernarda de Utrera
Segunda
escena flamenca en un patio de Triana para mostrar esos vínculos de sangre
cantaora entre Utrera y Lebrija. Vasos comunicantes. Como protagonistas, dos pesos
pesados del clan de los Pinini que dejaron, con compás sobrado, cada una
por su lado, macerados fandangos sobre soleá por bulerías. Dos mujeres
de solera que publicaban el primer disco, sólo con su nombre, el año
pasado.

Bernarda de Utrera
Una
es Bernarda de Utrera, absolutamente libre de cualquier sospecha; y si ésta
existiera con Pepa de Benito, de Lebrija, sólo recomendar su extraordinario
‘Yo
vengo de Utrera’, con esa guitarra de Antonio Moya que
aquí respaldaba sus bulerías lentas y gustosas, pletóricas
y diversas. Abrió con una nana para despertar la noche.


Pepa de Benito
La
tobillera de Bernarda, sus lágrimas por Fernanda (al rematar la soleá
con ese cante de La Serneta que su hermana hizo como nadie). Hizo fandangos, colombianas
y lo que quiso metido entre soleá por bulerías. Hizo el ‘Romance
de la Reina Mercedes’ que grabara en un EP de 1968 y ahora, con 73 años,
se acuerda de Fernanda: ‘Hay que solita me encuentro’, cantó como al comienzo
de su disco ‘Ahora’,
que también hizo con Moya, el discípulo más aventajado del
recordado Pedro Bacán, pero aquí estaba con la justa guitarra de
Rafael Rodríguez, "El Cabeza", a quien en otro plano, muy distante,
se le puede escuchar por bulerías en el último disco de Mártires
del Compás.
El
Lebrijano estaba sentado entre el público con gafas de sol y veía
cómo, por medio, Miguel Funi se propasaba con el bueno de Juan del Gastor
mirando hacia arriba: seguiriyas, martinetes, soleares… y rebasó su tiempo
con los romances por bulerías. Ya se sabe que El Funi no sería él
sin sus cantes de pie y su pañuelo blanco, pero aquí se pasó:
en el fin de fiesta fue abucheado por perseguir a su paisana- lebrijana Concha
Vargas a lo largo del escenario: mientras la racial bailaora era jaleada, El Funi
servía de escarnio. Sólo dejó a Pepa de Benito poner el punto
final, abrazada a Fernanda y Concha bailando. Qué momento.
Luis
Clemente
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