Domingo
17 de Septiembre.
Teatro
de la Maestranza: José Mercé
CREPÚSCULO
DEL AMANECER

Mercé
cerró la pasada Bienal cantando turbadoras seguiriyas en ‘Misterios del
Santo Rosario’ de Évora. Junto a él, Esperanza
Fernández,
que experimenta con jazz en esta edición, mientras José se asienta
con su disco vendedor en el único espectáculo reservado para un
solo cantaor.


Amiguismos.
En aquella Bienal decepcionó la voz de Remedios Amaya interpretando el
primer disco dorado del guitarrista y productor cordobés, Vicente
Amigo. En vivo,
salvaguardado por el número uno, Moraíto, Mercé flota sobre
una red y lo tiene más que atado tras un par de años con el mismo
espectáculo, destapado por martinetes bajo el chorro de luz que se le echa
encima como aviso de abducción para restar emociones, templar pellizcos.

Deja
caer todo el peso de su pulgar Moraíto en las seguiriyas que toca solo,
antes de que se acoplara la voz lenta, pastosa, con gusto, ésa que se relame
cantando cada tercio de malagueña, soleá, seguiriya y fandangos
de águila imperial, con sonrisa de flamenco.

De
Supermoraíto su hijo Diego acaricia unas bulerías sobre bajo y percusión
antes de llegar al "Amanecer". Los discos de platino permiten respirar
y Mercé respiró mucho, no se rebuscó. "O morirme desolado".
Cosas
‘Del amanecer…’ entre bulerías estribilladas y tangos alcalinos, hasta
su bis del teléfono chiquito, podía haber adelantado algo del ‘Aire’
que presenta dentro de dos semanas. Pero no pudo. Multinacional manda.
Las
propinas fuera de micro fueron por bulerías de Jerez, con sus pataítas
desgarbadas. De otro lado, Moraíto sigue siendo el mejor bailaor. En lo
último que cantó José, rodeado por su grupo, entre cuplés
por bulerías, dijo: "Amanece en mis pupilas Jerez de la Frontera".
Mientras, el crepúsculo sevillano se rendía a sus pies.
Luis
Clemente
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