Lunes
18 de Septiembre: Teatro Central
Bachdaliana.
Con Fernando Romero e Isabel Bayón.
BACH
DE LIANA

Isabel Bayón
"Crisálida
de segundas intenciones biológicas", decía sobre Narciso-Gala
el último texto de Dalí recitado. Fernando Romero enredaba a Bach
y Dalí con flamenco alrededor del peso de su esposa (Manuela Nogales, profesora
de baile contemporáneo) en esta ‘Bachdaliana’, espectáculo que muestra
lo que puede llegar a ser y no es.



Con
mirada más barroca y menos surrealista de lo previsto, enmarañado
a partir de su ‘Eco flamencomorfológico de J.S. Bach’ (premiado en el Festival
de Jerez del año pasado) y constreñido como los estrechos zapatos
que Dalí calzaba para sus conferencias (hablando respondía al dolor)
que inspiraron esta obra… moscardón, baile en loseta de luz, barítono,
latín, quejíos, materiales sintéticos…
Por
parte del baile flamenco, Isabel Bayón y Alicia Márquez (Alicia
y Fernando participaron en ‘El perro andaluz. Burlerías’ de María
Pagés, otro tipo de precedente rompedor, e Isabelita ha trabajado de continuo
con el bailaor-bailarín); por encima, sin vérseles la expresión
facial, los cantaores Juan José Amador y Joselito Anillo; y Paco Arriaga
a la guitarra y cuidada música en la vertiente flamenca, que hace rodar
palos sobreponiéndolos. Mientras los músicos están velados
por plásticos, cuatro líneas blancas dividen unas tablas fluidas,
con sólo tres efectos escenográficos.
Momentos:
Isabelita queda sola por tientos-tangos, con Juan José Amador y Paco Arriaga
en tono personal; a las bulerías con sección de cuerda desatan y
se le montan cantando por romances Amador y Anillo; el continuo menage-a-trois
de Fernando, Isabel y Alicia intercambiando parejas, los apuntes de Arriaga por
granaínas y Fernando solo marcando su terreno según la percusión;
sobre bulerías alza Juan José (favorito del "patrás")
cabales del Sernita
y una seca
minera cambia el tercio a lo clásico; Bach cantado, giratorio, jartura
de esmero… y de pronto se baila como si fueran tangos: a partir de una respiración
se suma música repetitiva y concreta (recuerdo a Israel
Galván,
quien sufre otra "metamorfosis" estos días) para reforzar la
sensación final de que el intento de transgresión estética
queda en simple metátesis. El sonido, cuando cambia de lugar. En danza.
Luis
Clemente
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