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Tomatito.
‘Bajandí’.
Teatro
de la Maestranza.
Miércoles, 20 de septiembre
TOMATITO
TRANSGÉNICO


Tomatito, hijo
y nieto de Tomates, resplandece redundando su semilla aunque continúe bajo
nimbo enorme, el de Paco
y Camarón, porque
la sombra de la "leyenda" es alargada; Tomate esparce estilo encendido
y sereno, sin "grammies" de locura, con "amigos intercambiables"
(estaban anunciados La Macanita y Potito) tan valiosos como los que apuntalaron
las dos horas "bajandinas": Moraíto, Luis el Zambo y Juana Amaya.

Charles Benavent
Eso fue al final,
la primera parte seguirá siendo clonada mientras no publique su retrasado
cuarto CD. Comienza acariciando la rondeña que dedica al pulgar incorrupto
de Ramón Montoya, cambia de afinación pero no de disco (‘Guitarra
gitana’) con sus alegrías de sal, Tomatito aliñado con seguridad
y aplomo de fondo rojo, azul para las mineras (‘Cuesta la Cali’), seguidas por
bulerías con cuatro palmeros y la bandola de Carles
Benavent en juego flamenco; no utiliza duetos, sino acompañantes, como
Bernardo Parrilla en el tango argentino que le dejó compuesto el guitarrista
Luis Salinas (dos en ‘Spain’), con quien se tuvo que medir en la pasada Bienal.
Bien Montse Cortés
por tangos -que termina con letra religiosa- y Guadiana en la réplica.
Ambos tienen interesantes discos publicados en el último año. Del
verde Tomate vuelve al rojo para centelleantes bulerías curtidas con José,
barnizadas con truquillos jazz, y naranja para la rumba de amplio sabor americano
que parten de ‘Armonías del Romañe’ con violín (Bernardo,
el Jerry Goodman del flamenco) y bajo eléctrico (Carles-universo-aparte-siempre-expandido).
Soleá por
bulerías para abrir la segunda parte con Montse y Guadiana, encauzada hacia
el baile de flexible mesura de Joselito Fernández (hermano de Paco y Esperanza
Fernández, hijo de Curro Fernández) y el temperamento repentista
de Juana Amaya, sus tacones de juego estereofónico, hormas de curvas y
pautas de desplantes.
Aquí Jerez
por bulerías, cortas. Con su voz de fondo de bodega jerezana, pasa un momento
dulce Luis el Zambo; se lo trajo Moraíto de ‘Al compás de los Zambo’
y después de que les bailaran Joselito y Juana Amaya –sesgada y tremenda-
canta sin parar y entra cuando quiere y atropella y lleva a rastras a esos dos
guitarristas, a quienes da tiempo de hacer diabluras a ritmo acelerado, porque
para eso son como son y Tomate rubrica lo que rubrica.
Luis Clemente
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