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‘Jerez,
al son de Moraíto’.
Hotel
Triana.
Viernes 22 de septiembre, 24 horas
Con ‘La
metamorfosis’ se atravesó el ecuador de la Bienal. La noche en que repetía
función, Jerez funcionó por bulerías y transformó
Triana
GERANIO
MORAÍTO

Irreprochable la
pataíta con la que Moraíto recoge a su grupo, cómo los enlaza
a todos con un solo brazo y se los lleva de vuelta a Jerez. Ocurría en
un patio de Triana y el polvillo de las macetas de geranios provocó alucinaciones
en el arte de pellizcarse el vestido que mostraron tres viejas, de moverse despacio,
de levantar al público de las sillas de enea. El mantra por bulerías.

La tercera vez
con Moraíto en esta semana. Toca para cantar, para bailar, toca para imaginar…
Aparece solo en su soleá de introducción, como aquella seguiriya
con Mercé, con la guitarra mirando hacia dentro, eco de sí misma,
antes de que su hueco se convierta en buzón de sugerencias.

Moraíto y Fernando de la Morena
‘Sor Bulería’,
de su segundo disco ‘Morao, Morao’, con ese acento tan moderno, esa rítmica
connatural.
Fernando de la
Morena aparece con su trilla, esta vez cantó bien por seguiriya y por bulerías
no puede cantar mal aunque se empeñe. El hijo de Moraíto, Diego
de Morao, hecho y derecho, y lujo de palmeros, de izquierda a derecha: Chícharo,
Gregorio, Bo, Curro y Rafita, raíles acompasados de esplendor para esos
tangos cantautores, cuplés por bulerías y baile con chaqueta y gomina
de José Gálvez.
Un rincón
para bulerías al golpe, nudillos sobre una mesa, a Moraíto le crece
otra mano para tocar la guitarra. Al primer cante de Luis el Zambo no le funciona
el micro, pero sí el ángel, ese eco tan apretado como antológico
que después continuó por bulerías. Se le notaba mucho más
cómodo que con Tomatito dos noches atrás y rebosaba cantando el
fin de fiesta, junto a Fernando de la Morena: unos inolvidables 40 minutos (sobre
todo los bailes de La Margara y su hijo el ex futbolista Dieguito) de mimbreantes
bulerías: se forjan de tejidos heredados, se nutren de material rítmico
bombeado y comienzan a tomar formas de geranios.
Luis Clemente
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