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Compañía
Manuela Carrasco: ‘Así baila Sevilla’
Teatro
Lope de Vega.
Sábado 23 de septiembre, 21 horas.
Maratón
flamenco: seis horas entre dos espectáculos, entre Sevilla y Cádiz
DIOSES
MENORES

"Manuela
cuando tú bailas se viste de grana el sol y hay una juerga en el cielo
que hasta el mismo Dios bailó": Enrique el Extremeño por martinetes,
dando entrada a la seguiriya de Manuela Carrasco que pone fin a la primera parte.
Le llamaban "la diosa" desde los tiempos en que fue madrina de boda
de Camarón y hoy, después de repetir el milagro de la misma repetición
espectáculo a espectáculo, con serio problema de vestuario, es la
diva. Del baile gitano. Del baile de la veneración.

Se abre el telón,
se ven once músicos de negro alineados y de siete hombres bailan la caña.
Sale Manuela sosteniendo un candil, da un recorte y echa a caminar, taranto y
majestad, tangos de reinona. Apaga el farol, se acaba el taranto. Rafael de Carmen,
vencedor en el concurso de baile de la pasada Bienal, bailó por alegrías
mejor que entonces; correctamente flamencos Manuel Betanzos y Ángel Atienza
por bulerías paralelas, que en la segunda parte se bifurcan, el primero
por tangos y el segundo por garrotín.
Tras él
, el cuadro. Manuela, señoreada en medio, ve pasar a sus bailaores uno
a uno por tangos con letras de lo último de Mercé y Duquende.
Ella baila por
alegrías, ese levantar de brazos lentamente, el movimiento exacto programado
para el final recortado hacia el olé. Tras el difícil zapateado
de Alvaro Paños, unos no programados tangos del Piyayo y un momento arrebatado
por bulerías turnadas de Rafael de Carmen, Alfonso Losa y Joselito Romero,
tres aspas de remolino que detiene Manuela con un gesto por soleá… hasta
desembocar en el fin de fiesta, su dedo señalando búsquedas de catarsis.
‘Cádiz
y sus cantes, ˇcosas de Cádiz!’
Hotel
Triana
23 de septiembre 2000, 24 horas.
MIL
Y UNA NOCHES




Chano Lobato, cantaor
de experiencia, abotonaba el cartel del ciclo "Territorios" dedicado
a Cádiz, pero alcanzó a hacerlo a las 3.30 de la madrugada y sólo
pudo cantar un par de letras de tanguillos. Antes había cerrado la primera
parte con ángel y compás, soleá por bulerías y cantiñas
sobre la guitarra de Pascual de Lorca; para hacerle contraste, Niño Jero,
quien acompañó a Juanito Villar por derecho (soleá y seguiriya).
Antes Mariana Cornejo había cantado con más potencia los mismos
palos que Chano y Carmen de la Jara fue liviana con soleá y colombianas.
El exceso del fin
de fiesta fue numérico (21 personas en escena) y temporal (casi dos horas).
Por el cante pasaron May Fernández, Loli Álvarez, Encarnita Anillo,
Jesús Bohiga, destacando Selu de Cádiz por alegrías y sobre
todo una mujer que se deja ver poco, Manuela Fernández "La Carota",
por soleá. Tan profesional como siempre, Juan Villar fue patriarca para
bailar. Y el gran Chano, en una de sus mil y una noches.
Luis Clemente
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