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‘Infinitud
de formas’ . Pepa Montes, Ricardo Miño y Pedro Ricardo Miño
Teatro
Central.
27 de septiembre
Matriarcal:
el espectáculo de la insigne familia trianera gira alrededor del braceo
sutil de Pepa Montes

LA
FAMILIA
Algunas formas,
lejos de la infinitud, giran alrededor del equilibrio que la bailaora mantiene
entre brazos y pies: acariciados los brazos por la guitarra de su marido y taconeando
sobre las pulsaciones de su hijo. Algo solemne y medido, compensado, y las pretensiones
cabales de la familia quedan claras al presentarse por seguiriyas.

Ricardo Miño
moldea con sus cuerdas la escultura de Pepa tras el mantón, que se descubre
cuando comienza a sonar el piano de su hijo. La voz de Segundo Falcón se
alza y Enrique Soto escarba: "Yo no soy de esta tierra ni conozco a nadie",
cante de más de cien años atribuido a Paco la Luz para un baile
de brazos al aire, sentida corta bata de cola roja, mantón al suelo ("la
familia es de esta tierra y estaba rodeada de amigos").

Queda sola la guitarra
de Ricardo por soleá (en este mismo teatro estuvo junto a Gualberto, con
quien tiene dos discos) y a las bulerías se le suman Bobote y Eléctrico,
dos monstruos del ritmo sevillanos que se permiten la pataíta –otro baile
estelar, más ansioso- cuando la banda entera recorre territorios malagueños.
Serenidad de rondeña. ‘Sentimiento’ titula una soleá que comienza
en caña y acaba en Triana, bien paseada por Pepa.
El piano secunda
a Segundo en malagueñas clásicas-clásicas, las de El Mellizo
y La Trini, y un zapateado, con la pizpireta percusión de El Pájaro,
es rematado en bulerías acompasadas de recuerdo lorquiano. Se suma el padre,
y los cantaores por tangos cantan de pie para ver salir a Pepa, juguetona, siempre
con clase. Para apuntillar el bis, hasta padre e hijo se pegan sus originales
pataítas. Elenco familiar con ternura en las miradas. Aunque, eso sí,
el libreto equipara evolución a regresión, mientras proclaman ‘Infinitud
de formas’ contra la "antiestética" a partir de un preconcertado
concierto ante el desconcierto.
Luis Clemente
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