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Compañía
Antonio Canales: ‘Bailaor’
Teatro
Maestranza.
Sábado 30 de septiembre, 21 horas
‘BIRLAOR’

Canales venía
calentito. Después de los golpes que le dieron en Nueva York (Canales ha
denunciado a la policía de Nueva York por maltrato en el aeropuerto de
esta ciudad cuando se dirigía a Venecia al estreno de la película
"Vengo"), llegaba arremetiendo contra los críticos rancios de
Sevilla y alrededores. Venía subidito y crispaba.

Nueva ironía
de estreno absoluto, de sucesión de cuadros sin escenografía (el
lienzo, inexistente: ¿sillas de enea pintadas de blanco, una luna, un sol?) y
de bailaores como su mano derecha bailaora, Juan de Juan, otro moronense de pro,
Pepe Torres y dos sevillanos de Las Tres Mil que repetían su nerviosa pataíta
bulearera por cuarta vez en esta Bienal, Bobote y Eléctrico.

Se presentan trajeados
en la boca del escenario cantaores y bailaores, así repartidas sus bulerías:
Guadiana-Canales, Londro-Eléctrico, Pepe Luis Carmona-Juan de Juan, Guadiana-Bobote,
Londro-Pepe Torres. También intervino un poco a lo largo del espectáculo
Montse Cortés; ella canta en la despedida a Canales; él saca al
hijo de la cantaora para la pataíta; como siempre; estreno absoluto.

Bienvenidos a la
galería del tacón. Hipertrofiado Canales, quien, cuerpo inmóvil,
se dedica a acompañar a la música, de bulerías a seguiriyas,
con algún gesto histriónico que llegaba a exagerar su sucesor, más
brioso, más ligero, más fuera de él, Juan de Juan. Saltaduras
simétricas. En trío, con María del Mar Martínez, homenaje-irrisión
por mirabrás a Los Bolecos. (Hipertrofia: crecimiento excesivo de un órgano),
(Histrión: acróbata con afectación)

Bailes altivos,
altisonantes, que rompen ritmos tajantemente, sin margen a la imaginación.
Eso sí: dos cañones de luces para Canales reservándose un
largo final por su soleá de Cádiz de siempre , muestra su orgullo
sin ambages, su propia parodia bajo los millones de aplausos.
‘Huelva,
la esencia del fandango’
Marina Heredia
Peña Niño Ricardo
Hotel
Triana
Sábado 30 de septiembre, 24 horas
LA
NOCHE DE LOS FANDANGOS ROTOS

Se amarraba la
despedida del entrañable Hotel Triana y su ciclo ‘Territorios’ con la cuerda
de fandangos que traían desde Huelva… el ciento y la madre dirigidos por
Antonio González "El Raya", director de la ‘Historia antológica
del fandango de Huelva’, caja que contiene 12 CDs y un libro. Momentos vibrantes
en jartura de didactismo fandanguero. Más de cien cantaores. La primera
parte se dividía en cinco ramas de fandangos, los de Almonaster, Andévalo,
Cerro de Andévalo, Valverde del Camino-Calañas y Encinasola; en
la segunda se presentan los alumnos de la Fundación Amparo Correa y se
atacan los estilos de Huelva capital y Alosno y… Todo solemne y medido, con presentaciones
de estilos y subestilos. Durante cuatro horas. Y pico.

Así que
aprovechamos para escaquearnos un rato y desplazarnos a un punto alejado de la
ciudad con el fin de escuchar (y ver) a la cantaora más guapa: Marina Heredia.
¿Cómo podría cantar en una peña chiquita, sin microfonía,
a media voz, con los ojos entornados? Divinamente: alegrías, taranta y
cartagenera, soleá de recuerdos alfareros y tientos con unos tangos de
Granada que comenzaron con giro emocionante. Sus dejes morentianos (amiga de Estrella)
y sus 20 años son, más que sujecciones, acicates para su carrera.
Una de las de más futuro, con cantes antiguos que esta granadina dulcifica
a su manera y duras penas: trilla, carcelera y martinete para empezar una segunda
parte de seguiriyas hardcore y fandangos valientes, con fin bulearero. Le acompañaba,
más feo, Emilio Maya, pero mostraba su mejor perfil por la delicadeza del
brillo de sus ojos.

Luis Clemente
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