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TRIANA
Y LA FAMILIA MONTOYA
Fernando González-Caballos
Jueves
5 de Julio, 2001.
Mont de Marsan. Francia.
Familia Montoya
Al igual que ocurrió
en la pasada Bienal de Arte Flamenco de Sevilla, la familia Montoya compartió
escenario en Mont-de-Marsan con las más temperamentales cantaoras jerezanas
del momento, en una extraña combinación.
Antonia
la Negra abrió la noche por alegrías, mientras el resto de la familia
la arropaba en los coros. La Negra continua por bulerías "pa escuchar"
y se hace varios tercios con letra de cuplé.

© J.M. TINARRAGE/CG40
La actuación
toma el camino de Granada por tangos con toda la familia al quite. Los tercios
se suceden mientras los coros vuelven a descafeinar los cantes. Angelita Montoya
agradece al público y a la organización la confianza depositada
en ellas con un discurso en francés. Poco tiempo antes de arrancarse por
bulerías -al 5 por ½- y meter un fandangazo entre los doce tiempos.
Llega así
el baile por soleá de Carmelilla. Las guitarras de Eugenio Iglesias y El
Fiti marcan el camino a Angelita para que conduzca a su prima hasta la cava de
Triana, para dejarla sola en unas escobillas y un solo de pies que se están
convirtiendo en todo un clásico.
Por suerte, La
Negra vuelve a venirse arriba con unos tercios de bulerías cortitas, para
poner las cosas en su sitio. El público agradece el esfuerzo aunque lo
mejor está aún por llegar.
¡OLE
MONT-DE-MARSAN Y VIVA JEREZ!
Fernando González-Caballos
Jueves
5 de Julio, 2001.
Mont de Marsan. Francia.
La Paquera y La Macanita
Compás,
garbo y solera es la forma o manera de entender un arte que no se da en cualquier
parte y sí en Jerez de la Frontera. Por eso cuando Francisca Méndez
Garrido, La Paquera de Jerez apareció sobre las tablas del Café-Cantante
de Mont-de-Marsan la temperatura ambiental subió varios grados. Su paisana
la Macanita acababa de dar un recital antológico en el que cantó
por tonás, soleá -al 7 por medio-, tangos, malagueñas -de
la Trini y el Mellizo, con remate por jaberas- y bulerías de Santiago,
con su clásico "duermete Curro mío de mis entrañas,
que eres lo más bonito que hay en España".

© J.M. TINARRAGE/CG40
Gregorio,
Chicharito y El Méndez fueron los encargados de traer el microclima de
San Miguel hasta el sur de Francia, para que La Paquera se templase por soleá
igual que siempre, -de pie y agarrada a una silla que parece va a desbaratar en
cualquier instante-. "Los tientos-tangos que voy a cantar ahora, quiero dedicárselos
a unos amigos que han venido desde San Sebastián nada más que para
oírme". Por seguiriya se mete hasta los mismos tuétanos en
la cuna del cante jerezano para evocar a Curro Durse, El Marrurro y -en el cambio-
Juanichi el Manijero. El público no da crédito a lo que está
viendo, mientras Francisca se arranca por fandangos para terminar de formar el
taco. ¡Que barbaridad! ¿Cómo se puede cantar así con
esa edad? "Vámonos pa Jerez Parrilla". El rasgueo por bulerías
del maestro pone la base a la cantaora para que se arranque con su tradicional
"ali, ali, ali, andaaa, ole, arsa y tomaa", para levantar de los asientos
a más de 600 personas. La Paquera de Jerez es el paradigma de un cante
que no podremos disfrutar cuando ella falte. Por eso muchos seríamos capaces
de bajar hasta el mismísimo Infierno para poder disfrutar de momentos de
locura como los de la pasada noche.

© J.M. TINARRAGE/CG40
En el fin de fiesta
invita a subir a la hija del Macano explicando. "Santiago y San Miguel son
dos barrios de Jerez, donde se canta como en ninguna otra parte. Así que
mi sobrina -La Macanita- va a cantar por Santiago y yo por San Miguel, pa tos
ustedes. ¡Ole Mont-de-Marsan y viva Jerez!. Las jerezanas se doblan y terminan
marcándose una pataíta para retirarse dejando al público
abrumado por tanto arte junto.
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