Programa del festival


 
 
 
 

 

LA FABULOSA GUITARRA DE PACO DE LUCIA
Fernando González-Caballos

Lunes 2 de Julio 2001.
Mont de Marsan. Francia.
Paco de Lucía y Septeto.

"Desde que estuvimos en Estados Unidos tiene uno de los dedos de la mano izquierda muy mal. Llevaba más de un año y medio sin coger la guitarra y la gira está siendo muy intensa. No ha querido probar sonido porque dice que le duele mucho". Comentaba Rafael de Utrera con cara de preocupación, unos minutos antes de la inauguración del Festival de Arte Flamenco de Mont-de-Marsan. En éste pequeño pueblo -de algo más de 30.000 habitantes- la afición al flamenco ha obrado milagros como éste de la decimotercera edición del Festival.


© J.M. TINARRAGE/CG40

El maestro de Algeciras abrió el recital con -Luzía- La rondeña de su último disco además de ser una joya musical, es un lujo de homenaje al que fuera durante tantos años su compañero -Camarón-. Los trémolos fluían como lágrimas bajo una pulsación perfecta, mientras los bordonazos caían como una sentencia sobre las cuerdas altas. Los fraseos jazzísticos por bulerías de Río de la miel hacen gozar a un público que contemplaba como el mayor genio de la guitarra flamenca de todos los tiempos crea y recrea falsetas de un modo prodigioso. Los doce tiempos de la bulería iban deshojando la margarita de un concierto que ninguno de los asistentes queríamos que terminase nunca. Paco se agarraba el meñique de su mano izquierda al final de cada tema. Tenía el dolor marcado en la frente y aún así sus notas sonaban a gloria celestial en el Espace François Mitterrand. Así que justo cuando los contratiempos y sincopas más aceleraban el ritmo, para conducir la composición hasta el ocaso, la música decidió marcharse hasta la calle munición para reencarnarse en unas alegrías. El olor a sal y tomillo de la provincia que lo vio nacer hace 54 años, parece hacer olvidar a Paco cualquier problema. El soniquete va haciendo aparecer uno a uno a todos los miembros del grupo y templa el ambiente para que el bajo de Benavent y la guitarra de José María Bandera -sobrino de Paco- entren en el compás para cerrar el último tema en solitario del maestro.

Benavent continua buscando la complicidad del algecireño con su mandola sonando a Manteca colorá, rumba en la que los diálogos entre los cordófonos alcanzan extremos embriagadores. La fabulosa guitarra de Paco de Lucía pone el punto y seguido al tender una alfombra de lujo a El Grilo para que éste se mueva por bulerías con total libertad. Hoy en día no hay otro bailaor que se mueva por ahí como el jerezano. ¡Eso es seguro! Las patás se suceden, sin repeticiones ni tremendismos. Sobrado de buen gusto consigue hacer levantar el trasero a más de uno de su asiento, y por momentos hace olvidar el dolor a Paco que sonríe con complicidad a sus compañeros.


© J.M. TINARRAGE/CG40

En la reanudación -Me regalé- tangos de granada salen del gaznate de Rafael de Utrera, antes de cambiar a los de Badajoz, pero son las bulerías las que hacen estallar al público en la introducción a la flauta que Jorge Pardo hizo del Bolero de Ravel. Sin embargo, el virtuosismo rebosa por los cuatro costados del escenario, así que Rubem Dantas y Joaquín Grilo deciden tener un mano a mano por bulerías en los cajones. Como toca el brasileño ¡Madre mía! Joaquín se levanta y en un equilibrio perfecto, pone las bases de una soleá por bulerías con la que se planta en el mismísimo centro del escenario. La sobriedad de la soleá se vuelve plasticidad en el cambio a alegrías al hacer de las manos un monumento a la elegancia en el baile masculino, que muchos parecen haber olvidado. De esta manera, entre un palo y otro, el jerezano vuelve a cargarse las pilas para estallar en un remate por bulerías en el que las vueltas sobre las punta de sus botos descargan chispazos eléctricos.

Justo entonces, el pájaro negro -Ziryab- baja de nuevo a la tierra para jugar entre las manos de Jorge Pardo, pero el genio de las seis cuerdas reclama su propiedad para dedicárselo "a uno de los mejores bailaores de todos los tiempos. Va por ti Güito".
En el bis, el hijo de Lucía demuestra ser mucho más que un gran músico, al regalar Entre dos aguas a las más de dos mil personas que asistieron al espectáculo.

Más información sobre Paco de Lucía

Programa del Festival Mont de Marsan 2001

Entrevista a Paco de Lucía. Marzo 2001.

Entrevista a Rafael de Utrera. Marzo 2001.

Paco de Lucía. Declaraciones sobre "Luzía". 1998.

Almoraima - Paco de Lucía. Análisis de guitarra.

 
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