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Sábado
12 de Agosto.
XV Festival de Cante de Las Minas. La Unión.
Terremoto
y esculturas
Dorantes, intercalado
crudamente entre dos símbolos de pureza jerezana, Terremoto y El Pipa.

Fernando Terremoto
Fernando
Terremoto
El extraño
emparedado del cartel tenía sustancia:
Fernando Terremoto
volvió después de sus tres cantes saludando a la afición
del Festival ("Que me han dicho que me he quedado corto de tiempo")
y metiéndose en unas soleares por bulerías largas y generosas. Había
salido puntual en exceso por malagueñas, pero fue, cuando dijo en las seguiriyas
de Francisco la Perla "que con las trenzas de tu pelo me amarren las manos",
esponja de dolor y reponiéndose de pie para las bulerías, quiso
salirse de la sombra del eco de su padre partiendo más los tercios, lentos
y aceitosos, que saló con tres pataítas.
Dorantes

Dorantes
El peso del padre
también está presente en Dorantes, el fundamento granítico
del cante de Pedro Peña por soleá, liviandad new age, pulsación
jazz, brisas celtas, cueros tropicales y repetivismo. En septeto (con violín,
travesera brasileira, percusiones orientales...) sigue rescatando su atmósfera
de "Orobroy"
en vivo a la espera de su inminente nuevo disco, que dejó
vislumbrar.
Antonio
El Pipa

Antonio El Pipa
"Esta niña,
tor día bailando", relataba Antonio el Pipa después de llevarse
en brazos a Niña Paloma, de diez años y representando en su compostura
bailes variados de perfección a destajo, mientras Antonio se emula a sí
mismo. Era una de las escenas de "Generaciones", donde Milagros Mengíbar
hacía de abuela (bailó unas alegrías ante los tonos altos
del joven cantaor Manuel Tañé) y Juana la del Pipa de tía
carnal por martinetes, tientos-tangos, bulerías… y por bulerías,
prodigando simpatías, Paloma… ¿Cuántas temporadas pasarán
hasta que el brazo de Antonio no pueda sostenerla, antes de la soleá de
estrecha chaquetilla y el frenesí final de las generaciones juntas? Por
ahora, mejor estar a la espera del estreno, de su ambiciosa nueva coreografía
"Puntales".
Actividades
Paralelas: Un detalle con Juan Valderrama
"Lo primero
que aprendí fue la taranta del Peña Hijo", reconoció
Juan Valderrama en el homenaje que le tributaron en el Ayuntamiento de La Unión,
para después citar las especiales condiciones que requiere el cante de
la tierra en un relato que interrumpió la emoción, porque es un
pueblo que dedicándole esta edición del festival le agradece el
detalle que tuvo hace justo cuarenta años con la creación del Concurso
de Las Minas. El acto sirvió para entregarle el libro de textos en homenaje
-una densa compilación de artículos, opiniones, etcétera,
coordinada por El Olivo, con más hagiografía que el precedente de
Antonio Murciano- y participar en un ameno coloquio junto a Asensio Sáez
(impulsor de la recuperación en los difíciles 50, cuando "había
que agarrar el cante por la solapa porque aquello se perdía"), el
alcalde de los cinco primeros duros años ("80.000 pesetas, una locura")
y Génesis García, quien esbozó ribetes sociológicos
y moderó lo entrañable.
Luis Clemente
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