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Lunes
14 de Agosto.
XV Festival de Cante de Las Minas. La Unión.
Manolo
Sánlucar con Carmen Linares.
Locura de Brisa y Trino.
La
duda exquisita
Manolo Sánlucar con Carmen Linares.
Manolo Sanlúcar
trajo a La Unión la telaraña de palos flamencos de ‘Locura de brisa
y trino’, obra basada en textos de García Lorca con la voz de Carmen Linares.
"Música
creada por la angustia del alma", proclama el autor para empezar. Intenta
"reencontrarse" y habla de "la creación como angustia al
servicio del arte". Y comienzan a tocar por alegrías. Carmen canta:
"Su voz deja cristales en la herida / y un gráfico de hueso en la
ventana".

Manolo Sánlucar
Se lanza a cuerda
descubierta, con el apoyo de su hermano Isidro, a esa labor de escudriñamiento,
mientras Tino di Geraldo acaricia la percusión con el apoyo de Cepillito.
Allí estaban
los cinco que grabaron el disco, y el disco lo hacen entero.
Hay una discreta
labor de Isidro, que barre hacia el gran protagonista, Manolo… y Carmen Linares,
que ya no se pueden imaginar esos cantes difíciles sin esa voz.

Carmen Linares
Sigue ‘Normas’,
donde la voz va por un estilo, las guitarras por otro y las percusiones por otro
distinto: Toda la obra suena coherente, y algo anormal porque este hombre se sale
de la métrica. ‘El poeta pide a su amor que le escriba’ son bulerías
de alta clase, y en la carta de Lorca a su entrañable Rosita se monta unas
tarantas camufladas con capas de inteligencia y exquisitez, lo mismo hace con
las seguiriyas ‘Campo’.
La segunda parte
–sin intermedio y sin Carmen- comienza con los fandangos ‘Banderillas’ y las bulerías
‘Tercio de varas’, pero no sólo haría cosas del ‘Tauromagia’ ni
cantaría nada más que a Lorca, porque dedica a dos guitarras ‘Ruiseñor
mío’ a Miguel Hernández, quien seguiría en las bulerías
que cantó Carmen. Ambos remacharon con una taranta, el cante de Levante
más popular en su pueblo más cantaor.
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Exposiciones
y espaldarazos
El lleno registrado
con Manolo Sanlúcar podía sorprender porque lo suyo no es música
fácil, y entre los problemas que dieron las 1.200 sillas de plástico,
la mayoría a 3.200 pesetas, hubo un sonoro espaldarazo (silla rota y espectador
al suelo). También, trastazos sonoros: no ha habido ni un solo artista
que no protestara del sonido de monitores.
Entre las actividades
paralelas se presentó el primer volumen antológico del festival
con grabaciones procedentes del archivo sonoro de RNE, cuyo sello discográfico
edita quince cantes de 1968 a 1996 y dos toques de Vicente Amigo cuando concursaba
en 1988. En el ejemplar documento hay tres cantes de Luis de Córdoba, dos
de Mayte Martín y el resto se encuentra disperso entre estilos de la zona,
excepto las soleares de Cobitos y Curro de Utrera.
También
se presentó el libro ’40 años de historia del Cante de las Minas’,
catálogo de la exposición de carteles del festival que bordea el
escenario.
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Luis
Clemente
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