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Martes
15 de Agosto.
XV Festival de Cante de Las Minas. La Unión.
El
bueno de Tomatito y el pícaro francés

Tomatito
José
el Francés pone punto final pop a las galas del Festival, en una noche
salvada por Tomatito y su grupo.
Era un exceso,
rebosaba el público de pie en la última gala, el mayor lleno del
antiguo mercado, no llamado Catedral del Cante para el "Alma" de José el
Francés a pesar de que se llegara a marcar la taranta de rigor. Llegó
sustituyendo en el cartel a Raimundo Amador y terminó entre vítores
y secreciones.
Tomatito
Comenzó
poniendo a la noche su aliño Tomatito con su grupo, del que infructuosamente
se espera desde hace un par de años nuevo disco; toca tan bien como el
clasicismo de la revolución, merced a sonido asentado, y variedad y riqueza
de las falsetas en sucesión.

Tomatito
Nada más
alcanzar la melena su instrumento comienza por un repaso guitarrístico
al levantismo del que nació vecino y, entre bulerías, ante algunas
de sus más felices composiciones, el preciso Ramón Porrina al cajón.
A la voz antes estaba Potito, "el último cantaor" de Tomatito,
que ahora lleva en su grupo a Rafael de Utrera y aúpa unos tangos azuzado
por el violín de Bernardo Parrilla; con él remata por tangos argentinos
una soleá con sus trucos. Esta pareja de cuerda le da un acorde lúgubre
a la soleá por bulería que baila Joselito Fernández; se despiden
por granaínas-Grapelli, jazz, pizzicatto y rumba y, para el bis, bulerías
rápidas de pataíta corta.
José
el Francés
José el
Francés cantó dos veces "Fuera de mí" y la anunció
cinco: "Sí, ‘Fuera de mí’, pero quiero que estemos muy juntitos".
Excusas: "Mora vente conmigo a la retama debajo del olivo". Fondo constante
de adolescentes que aúllan, la efectividad que pretenden sus arreglos ripiosos
y las tonadas italianas y ritmos caribeños marcados por el esquema de comercialidad
ketamista: después de sus dos desapercibidos primeros discos, él
sabe ser un ídolo del momento. ¿Cómo? "Me vais a permitir hacer
un poco por flamenco", alega sentándose al lado del guitarrista y
templándose malamente por fandangos, por bulerías de Camarón
y, lo que son las cosas, dedica una taranta a su representante. Hace hasta "los
pícaros tartaneros", en cartagenera, el pícaro de Montpellier
que, tras el paréntesis, vuelve con balada, tanguitos, canciones aflamencadas
en salsa de almíbar… y repite: "Nada de ‘Fuera de mí’, todos
juntitos".
Luis Clemente
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