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Viernes
18 de Agosto.
XV Festival de Cante de Las Minas. La Unión.
Memorias
de un instante
Clasificados
en diferentes estilos los siete últimos semifinalistas del Concurso de
La Unión

Rocío Segura
Once de los dieciséis
cantes interpretados en la tercera noche de concurso pasaron a la final, después
de correr el riesgo que se avoca hacia la interpretación única,
ese instante. Entre ellos, los tres que interpretó Rocío Segura,
al igual que el año pasado, pero entonces esta almeriense de 20 años,
de voz fresca y afanosa, no pudo estar presente en la final debido a una fatal
gastroenteritis.

Rafael Calderón
En dos estilos
fueron clasificados para la final Raúl Cortés, madrileño
que se especializó en cantes de la zona, estirándolos (taranta,
levantica y cartagenera); Rafael Calderón, sevillano que ya se llevara
de este concurso premios por taranto y cartagenera, alzó sus mineras a
la búsqueda del molde y fandangos muy aplaudidos por las más de
ochocientas personas que ocupaban el antiguo mercado; y Miguel Ortega, residente
en Los Palacios, fue de oeste a este, por este orden: minera, cartagenera, malagueña
y tremenda soleá, que sirvió para finalizar las semifinales y dejar
la noche con su rumor.
Todos se clasificaron,
incluso los tres aspirantes a la lámpara minera lo consiguieron desde ese
tercer día. No es el caso de Manuel Calderón, el catalán
(muy profesional, a pesar de sus 20 años y de estar siempre por debajo
del guitarrista, Paco Javier Jimeno) que sólo alcanzó a poner la
cartagenera en la final.

Manuela Ríos
Por otro lado,
ya es seguro que el Desplante (premio de baile) se irá para Sevilla y el
Bordón Minero (guitarra) para Córdoba, porque también pasaron
a la final la bailaora sevillana Manuela Ríos (quien ayudada por las voces
de Juan José Amador y José Anillo mostró su agilidad de "tarantango"
y bulerías por soleá), y Jesús Majuelo, joven guitarrista
cordobés que tocó bajo influencia de Amigo
y que dejó muy buena impresión… y cierta duda en el jurado, puesto
que interpretó una minera mientras se anunciaba la obligatoria taranta.
Eran momentos únicos para un recuerdo sin fuego prendido, como pretende
Zaafra
con su mural-manifiesto situado a las puertas del recinto, "Memoria de un instante
eterno".
Luis Clemente
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