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Vídeos y reseñas de todas las actuaciones

XL Festival del Cante de las Minas.
La Unión - Murcia - España

9 a 19 de Agosto 2000
Programa del Festival
Vídeos y reseñas de todas las actuaciones

"A veces, cuando oigo flamenco, me arrodillo. Mi corazón se encoge y luego crece antes de volver a encoger"

Miles Davis

Los cantes minero-levantinos: El flamenco más oriental.
Acerquémonos a las tierras flamencas del levante español, en las provincias de Almería y Murcia, y a la historia de los cantes y toques que en ellas se han ido configurando.

Están hoy plenamente reconocidos como factores determinantes de la definitiva estructuración de los cantes minero-levantinos, los masivos flujos migratorios que durante todo el siglo XIX marcaron las concentraciones demográficas y urbanas que fueron estableciéndose en torno a las cuencas mineras de Linares, La Carolina, Almería y su sierra de Gador y Cartagena-La Unión. Cuando la primera gran crisis de la minería almeriense, en las primeras décadas del pasado siglo, se produjo una corriente migratoria espectacular. Riadas de mineros almerienses fluyeron hacia el norte, en dos direcciones: el levante murciano y el interior peninsular, por cuencas mineras de Jaén. En ambas comarcas se habían producido numerosos descubrimientos de grandes yacimientos mineros, y el trabajo en ellos se ofrecía a cualquiera que llegaba. En tierras de Cartagena y La Unión la nueva fiebre minera se produjo a partir de 1840, y su auge se iba a mantener durante décadas.

La avalancha de foráneos fue tal que la población autóctona quedó sumergida por ellos en proporción de ocho a uno, permaneciendo, desde entonces, su relevancia demográfica y sociológica en la comarca unionense. Ello es notorio en casi todas las manifestaciones cotidianas de la vida en La Unión actual: el habla popular de rasgos similares a la almeriense-, la frecuencia y preponderancia de apellidos oriundos de la zona almeriense y, cómo no, en nuestros cantes y toques.

Así, partiendo de la primitiva taranta almeriense, los referidos flujos migratorios provocaron la mezcolanza y cruce que se hizo de aquellos originarios cantes con los respectivos fandangos locales, destaca en esta síntesis el papel activo en todo este proceso de la vida tabernera de los mineros, la extensión y proliferación en La Unión y Almería de los "cafés-cantantes" y, por último, el enriquecimiento personal que aportaron a estos palos los matices estilísticos de Antonio Grau Mora "Rojo el Alpargatero" y Antonio Chacón.

Para ilustrar esta explosión sociológica de avalancha migratoria, cante, mina y taberna, basta reseñar que hacia la mitad del pasado siglo existían, tan sólo en la calle Mayor de La Unión, hasta un total de dieciséis cafés-cantantes, algunos de los cuales no cerraban ni de día ni de noche.

Los cantes mineros de La Unión, en definitiva, existen con personalidad propia desde hace, aproximadamente, siglo y medio, gracias al mestizaje cultural y humano que proporcionó el flujo migratorio entre Almería y esta ciudad murciana.

El festival nacional del cante de las minas de La Unión.
Si bien los cantes mineros de La Unión se encontraban perfectamente configurados desde el siglo pasado, hacia la mitad del XX padecían una decadencia que hacía peligrar su propia supervivencia, fomento y divulgación. En efecto, la crisis minera de esta época que convirtió a La Unión en un pueblo casi fantasma-, la poca comercialidad de estos palos donde están ausentes el compás y la melodía fácil y la propia crisis general del arte flamenco, dieron lugar a que los cantes mineros de esta zona se enfrentaran a un auténtico peligro de extinción.

En este contexto visita La Unión, en 1960, Juanito Valderrama, quien ya era un consagrado artista nacional y conocedor del universo flamenco, en su triunfal actuación en el poblado minero y, ante las reiteradas solicitudes de los espectadores para que interpretase las composiciones más comerciales de surepertorio, Valderrama echó en cara a los unionenses su carestía de sensibilidad jonda, otros días a flor de piel, al no saber defender los cantes autóctonos de este pueblo.


©Paco Sánchez


Afortunadamente, un reducido grupo aficionados de La Unión recogió el desesperado llamamiento de Valderrama, y puso en marcha el "I Festival Nacional del Cante de las Minas", en 1961. La primera convocatoria, que se celebró en la Terraza Argüelles el 13 de octubre de 1961, congregó a un número notable de cantaores. Vence Antonio Piñana, que bebió directamente de las fuentes primogénitas del cante minero, recogiendo la herencia honda de Rojo el Alpargatero, a través de su hijo Antonio Grau Dauset.

El Festival del Cante de las Minas ya había echado raíces. Desde entonces se han ido sucediendo las XXXIX ediciones de forma ininterrumpida, consolidando el certamen y tornándolo en una de las citas flamenca anual más importantes del mundo.

En paralelo a la programación propiamente dicha, la Organización del certamen procura llevar a cabo cada año la producción, edición y distribución de un compact disc, que recoge las actuaciones grabadas en directo de los concursantes finalistas de cada edición. Así, el aficionado o coleccionista puede ir completando, año tras año, una discografía que recoge lo que ya es la historia sonora completa del certamen.

 


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