TRECE
BAILAORAS EN LA CIUDAD DE LAS IDEAS
Fernando González-Caballos
Sábado
11 de agosto, 2001
XLI
Festival de Cante de Las Minas. La Unión
Vicente
Amigo: "Ciudad de las ideas"
Ballet Español de Murcia: "A tiempo de fuego"
Si
hoy en día existe un tocaor capaz de resolver con una endemoniada habilidad
cualquier tipo de contratiempo, ese es Vicente Amigo. La enea esperaba solitaria
a que el de Guadalcanal se sentase para hacer crujir las seseras de todos y cada
uno de los asistentes a la presentación -en el Festival de Cante de las
Minas de la Unión- de su último disco, Ciudad de las Ideas.
Ni siquiera le había dado tiempo a sentarse cuando las primeras notas de
Callejón de la Luna, comenzaron a volar por ese improvisado auditorio
que es el Mercado Público de la localidad murciana. Aquella taranta de
su primer disco -De mi Corazón al Aire- servía de introducción
a Tío Arango, una soleá que me atrevería a decir que
es una de las más preciadas joyas del que puede que sea su mejor trabajo
discográfico hasta el momento.

Foto: José
Albaladejo
"A
ver si pasamos un rato agustito, ¿no?" fueron sus únicas palabras
antes de marcharse hasta Huelva en busca de un mensaje en forma de fandango, al
que Blas Córdoba, El Quejío, cantaor habitual de su sexteto, puso
la voz. El lógico recorrido a través de su discografía quiso
pasar de este modo por aquel Vivencias Imaginadas, antes de entrar de lleno
en este nuevo Ciudad de las Ideas, basado en un poema de Kavafis.
Y
es que cada vez que Vicente Amigo aprieta la jarcia contra su pecho el buen gusto
se viste de largo, haciéndonos soñar por alegrías -al 1por
½- con una Tarde de Caramelo, para un cambio a menores en el tramo
final de la composición, sobre el que construye las mejores falsetas de
la pieza. "Vámonos por tangos" Compare Manuel que ya llegará
el tiempo de las bulerías asomado a los Ojos de la Alhambra para
dejar correr la composición a galope tendío hasta su ocaso. Justo
entonces, como por arte de magia, toda la mesura y profundidad del Reino Omeya
aparece sobre las tablas envuelta en una soleá a Córdoba, con la
que el tocaor ha querido brindar un homenaje a su ciudad de adopción. ¡Y
vaya si se lo ha dao bien! Un poquito por rumbas, por eso de cambiar de palo y
Tatá, que luego vendrá la ternura con el Bolero a Vicente
y Tres notas para decir te quiero, en sintonía con una conocida
marca de cervezas, antes de marcharse hasta su Ciudad de las Ideas -por
bulerías- y despedirse con el zapateao de Vivencias Imaginadas.
Pero como es normal, el público se niega a que el tocaor se marche sin
dejar un regalo, obligándolo a salir para ajustar la cejilla al 3 por ½
y rasparse unas bulerías de padre y muy señor mío.
Segundas
partes, raras ocasiones fueron mejores que la primera, como se pudo comprobar
la pasada noche en La Unión. A tiempo de fuego, último espectáculo
del Ballet Nacional de Murcia que dirigen Carmen y Matilde Rubio, evidenció
tener serias lagunas, al montar los bailes sin ningún tipo de criterio.
De hecho, todavía me estoy preguntando, ¿cómo se puede empezar
un baile por tarantas, para cambiar a alegrías, martinete y remate por
bulerías? Y no es que se trate de ser clásico o moderno, es algo
mucho más sencillo, se trata de no mezclar las churras con las merinas,
porque sino se corre el peligro de no saber lo que se está haciendo. Como
esa guajira, con remate por bulerías con soniquete a la ausencia, que por
no tener no tenía ni un mal abanico.
Hallar
justificación a la desproporción que hubo entre los dos espectáculos
presentados el sábado es harto complicado, por eso hoy más que nunca
estoy deacuerdo con aquella sentencia de mi paisano Joselero. Y es que, ¿cómo
va a ser igual el oro que el cobre?