ACAMARONAMIENTO
Y LOCURA
Fernando González-Caballos
Viernes
10 de agosto, 2001
XLI
Festival de Cante de Las Minas. La Unión
Dieguito
"El Cigala": Entre vareta y canasta
Sara Baras : Juana La Loca (Vivir por Amor)
Ha
llegaito un forastero a la sierra de la Unión, no es de la región
ni tampoco conoció al Rojo el Apargatero, pero sus quejíos causan
furor entre los camaroneros. Así que a eso de las 23:00 Ramón Jiménez
Salazar, apodado Dieguito el Cigala aparecía sobre las tablas del Mercado
Público para tratar de ganarse el favor de un público que chanela
de cante tela maninera. Sin embargo, Diego dejó el miedo y los complejos
en el camerino y comenzó con un tema libre -Eterno manatial- en el jugueteó
con la balada y la soleá por bulerías. ¡Claro! Vista la reacción
del público, al madrileño no le quedó más remedio
que apretarse los machos y fajarse para cantar por seguiriyas. Acamaronar a Curro
Durse, no es tarea fácil y el Cigala que lo sabe se levanta de la silla
antes de ponerle el macho a un cante que así lo exige. Pero al parecer
hay quien piensa que cantar como José Monje Cruz solo consiste en trabalenguar,
quejarse con mucho pulmón y sobre todo levantarse de la silla en el remate.
Por suerte, el patrimonio del genio de la isla va mucho más allá
y Niño Josele que lo sabe no duda en conducir al cantaor hasta la tierra
en la que se encuentra. El lujo y la sabiduria que sale de la madera de Conde
consigue recoger al cantaor al convoy para que se raspe una taranta, un taranto
de Almería y una minera para poner orden donde no lo estaba habiendo. Tan
lejos está Camarón que se me antoja inalcanzable para aquellos que
han encontrado en su estética y sus maneras un filón de oro. Aún
así, la valiente salida por alegrías de Córdoba, vuelve a
arrancar el aplauso del público animando al cantaor a hacer el cambio del
contrabandista y rematar por los titirimundis. Por bulerías la sombra de
Camarón vuelve a alargarse eclipsando la personalidad de el de El Rastro
que a petición del público se raspa unos fandangos personales antes
de ceder su lugar a la compañía de Sara Baras.

Foto: José
Albaladejo
La bailaora de moda, llegaba a la Unión para presentar
su mejor espectáculo -hasta el momento- con José
Serrano encarnando el papel de Felipe el Hermoso. Y cumplió
sobradamente con las espectativas que la organización
había depositado al apostar por ella. De hecho acabó
con el papel, puesto que no fueron pocos los que se quedaron
fuera.
Analizando objetivamente la flamenca adaptación realizada
por la bailaora no nos queda más remedio que descubrirnos
ante su destreza, puesto que aunque hay pequeños
detalles que podrían mejorarse, la selección
de los palos hecha para cada pasaje no deja lugar a la duda.
Bulerías, sevillanas, tangos y tanguillos para las
celebraciones y reencuentros. Rondeña y malagueñas
para los desencuentros y abandonos. Seguiriya, soleá
y saeta para expresar la fatiga que producen los momentos
trágicos. Y como no, la improvisada colaboración
de Dieguito el Cigala para una vidalita en la que los principes
consortes interpretan un paso a dos cargado de erotismo.
Va a ser muy difícil que Sara Baras mejore este montaje
pues me atrevería a decir que en Juana la Loca ha
encontrado el papel de su vida; amor, infidelidades, desencuentros,
masoquismo y todo el misterio que ha encerrado siempre la
vida intima de los monarcas españoles, en clave flamenca
por supuesto. Si a ello se le añade el buen hacer
de un atrás capitaneado por la tiorba de Jesús
de Rosario -otra pepita de oro de la madrileña escuela
de Caño Roto .
Así que, como era de esperar, el fin de fiesta sirvió
de guinda a una velada en la que Sara la Loca terminó
bailando por bulerías a un camaronero confeso.