Has conseguido grabar un disco de cante. Tal y como funciona
la industria de la música no es algo tan sencillo como
parece.
¡Al
menos que te echen cuentas! (risas) que eso ya es difícil...
Además creo que he hecho el disco que tenía en mente,
es difícil tener una compañía que edite esto,
no te puedes imaginar la que he pasado, hay que convencer a la
gente de que lo que estás ofreciendo tiene que tener la
mayor calidad posible. Las compañías están
marcadas por discos más comerciales, tienen el ejemplo
de Mercé que es más comercial, pero yo quería
hacer un disco con cosas nuevas que sonaran flamencas. El single
que se ha escogido es lo más asequible del disco, son unos
Tangos, pero no algo comercial, y si escuchas las Alegrías
y las pones de single se compran el disco sólo mi padre
y mi madre (risas), pones la Soleá y tres cuartos de lo
mismo. Lo más asequible son la Rumba y los Tangos, pero
yo me negaba a que fuera la Rumba, no porque no esté bien,
sino porque soy un cantaor flamenco.
Tu
forma de pensar me recuerda a Carmen Linares y Morente, muy concentrados
en su obra.
Si
es que tienes toda la vida por delante para hacer discos, y para
vender mucho si llegas a vender, y sino es en este, pues será
en el segundo o en el que haga el número dieciséis.
Esto es una carta de presentación, la gente coge onda de
por donde quieres ir. Claro que no es el mejor disco de tu vida,
es evidente, ¡Si es que tienes 23 años y es tu primer
disco!
Sería
un poco triste.
(risas)
¡Totalmente! Entonces mi carrera acabaría de empezar
y de terminar.
De
todas formas hay mucha presión.
Quizás
la peor es la que tu mismo te impones, yo soy muy exigente, pero
cuando veo que llegas a un nivel de calidad que está bien
también me relajo, al menos en un mínimo alto, que
esté bien. Hacerlo más alto que eso es cuestión
de tiempo, del paso de los años, de tener más experiencia
y ganar en profundidad y en peso. Soy muy quisquilloso, y claro
debe haber un equilibrio entre la parte técnica y el sentimiento.
En
la última Bienal (2000) cantaste en una obra de teatro
en la que bailaba Isabel Bayón y el cante era acompañado
en ocasiones por una banda de metales. Desde luego tu primer disco
no es el mejor momento para grabar algo experimental, como un
Omega.
No,
no, pero yo no me cierro a nada, todo te enriquece si es bueno,
si es malo mejor que no lo hagas. Yo me planteo mi carrera a largo
plazo y esto es lo que me ha costado a mí explicar a las
factorías estas... quiero que entiendan que esto va poco
a poco y, evidentemente, como canto en el disco, que dejen que
me equivoque, que me equivocaré muchas veces.




Has
grabado Fandangos, un cante que siempre haces en directo.
El
nombre es muy fuerte, se llaman "Huelva existe" y está
puesto con todo el sentido del mundo, porque es que no sabes lo
que te llega a molestar cuando te dicen "este canta unos
fandanguillos...", pero chiquillo, ¿Tú sabes
lo que es cantar eso? ¿Cómo que un fandanguillo?
¿Y sabes que de esa columna vertebral salen cantes como
Granaínas, Malagueñas, Tarantos? Muchas cosas han
salido de los Fandangos, estos comentarios: "unos fandanguillos"...
para mí este tema es tan importante como cualquier otro
del disco. Yo no lo hago sólo por mi ciudad, yo no soy
de estos muy patriotas, verás, me gusta mucho Huelva y
me lo paso allí de escándalo, pero más que
una deuda con mi ciudad es una deuda con el cante. Ese cante tiene
mucha riqueza, es profundo y tiene una enorme variedad de estilos,
y no se puede tratar así. Y musicalmente es muy completo.
Lo que pasa es que no todo el mundo quiere comprender eso, unos
no pueden porque su cerebro no da para más, pero otros
no quieren porque es ir un poco contracorriente. También
pasa con el disco, estoy un poco con el paso cambiado respecto
a los demás, vaya, a mí también me gustan
mucho las buenas casas, los buenos coches, las mujeres, el dinero,
vale, pero ¿Qué quieres? ¿qué haga
un disco muy comercial? ¿Para qué? Yo hago lo que
dice Manuel Torres, en mi hambre mando yo. No me vendo y hago
lo que me da la gana.
Hay
mucha gente que dice que no se vende pero nunca ha tenido "ofertas
de compra", tu has podido mostrar tu cante de varias maneras
y has dicho no.
Hombre,
la verdad es que sí, pero... es que eso, lo de las ofertas,
es un camelo, ¿Tu crees que a alguien que nadie conoce,
va a venir una multinacional a ponerle cien millones en la mesa?
¿Estamos locos o qué? Es de majaretas, es imposible,
(risas). ¡Graba un disco que sea comercial y aquí
tienes!
Apuestas
por una carrera sólida.
Yo
soy muy aficionado al flamenco, es mi vida, yo me muero si tengo
que vivir sin esto.
Ayer
pasaste la noche cantando en un pequeño local, en privado,
con Estrella
Morente y Miguel Poveda.
¡Esos
son bichos hombre!, son energúmenos del flamenco (risas)
y cantaores que me gustan mucho, y me gusta mucha gente, como
la Mayte y Duquende, que mucha gente dice que se parece tanto
a Camarón, pero si analizas su cante no tiene nada que
ver: La forma en que coloca la voz, sus giros de voz... quizás
más se parecen José Parra, El Cigala, Blas Córdoba...
Llevo
dos días sin dormir por culpa de Estrella Morente y Miguel
Poveda, es que yo me pongo allí y me pongo a escuchar y
es como si te absorbiera la mente y te vuelves atemporal, da igual
el tiempo. Es increíble. Y es que a mí me gusta
mucho eso, me gusta mucho el cante antiguo y todo, es que me gusta
todo, lo moderno de calidad me gusta igual. Y no quiero renunciar
ni a lo uno ni a lo otro.
¿No
crees que el cante antiguo era artísticamente arriesgado,
aunque las formas de entonces sean consideradas ahora como clásicas?
Si,
es que el único problema es que hay muy pocos aficionados.
No hay tanta gente con una base para dar un opinión con
fundamento, ¿Cómo me van a vender la forma de cantar
de algunos diciendo que son puros? Con formas que yo nunca he
escuchado a La Niña de Los Peines o a Chacón ni
a nadie, si es que me duelen las orejas de escuchar a Pavón,
a Pepe Pinto, a Marchena, y ninguno canta así. Si es que
ha pasado una cosa en el flamenco rarísima... el cante
estaba siendo interpretado por una serie de artistas buenísimos,
y de repente llega Mairena y se eclipsa todo, es todo Mairena,
llega el Mairenismo y llega la dictadura al flamenco.
Si
estableces unas normas bloqueas la libertad creativa.
Totalmente,
y luego llega el camaronismo. Ocurre algo muy curioso, hay cantaores
que son todo Camarón y dicen que son supervanguardistas,
y luego está el otro extremo, que es el de, digamos, los
puristas... puristas por llamarles de alguna forma. Resulta que
el cantaor que dice que hace cante puro es totalmente la antítesis
de lo puro (aquí Arcángel se pone a cantar en formas
supuestamente rancias o puras), ¡No hombre! ¡Cántame
de verdad!, yo tengo mi voz y canto con mi voz, si te gusta bien
y sino, pues no te gusta.
Además
tu voz es peculiar.
Es
rara... rara. Hay veces que puede sonar muy flamenca, otras veces
suena, no sé.
Pero
es una voz muy musical, ahora una serie de cantaores como Marina
Heredia, Estrella, Eva Durán, con mucha musicalidad, podéis
trabajar en otras músicas.
Está
bien, gracias a Dios, no tener esa limitación. Este año
voy a hacer una obra con Mauricio Sotelo, pero lo que no haría
nunca es meterme en terrenos que no conozco.
¿Escuchas
otras músicas?
Escucho
Metheny, Jaco Pastorius. Las cosas que hacía Pastorius
eran geniales, en cantantes lo tengo más difícil,
es que la música pop no me llama mucho la atención,
quizás alguno como Sting.
Entonces
te gusta el jazz instrumental...
Ese
rollo me gusta mucho, los veo muy naturales, parece que en el
pop y el rock se va más a vender discos.
A
la hora de presentarte en directo ¿Lo harás con
Juan Carlos Romero?
Si,
yo soy persona de ideas fijas, los gazpachos son para comerlos
no para cantar, el disco lleva una coherencia, con seis guitarristas
a cada uno lo habrá parido su madre de una forma distinta
puedes hacer algo atractivo, pero no mostrar una idea. A mi no
me gusta quien hace un bulería, repite cuatro falsetas
y mete un estribillo y ya hecho un tema. Paco de Lucía,
Manolo Sánlucar, ellos son los que sí que te desarrollan
un tema desde el principio hasta el final. Y eso es lo que gusta
de Juan Carlos. Yo no tengo el alcance musical de él, pero
intentamos hacer algo coherente. Incluso la seguiriya, que está
cantada como lo hacía Manuel Torre, yo respeto las demarcaciones
que hace él, pero con mi voz y mi interpretación.
Daniel
Muñoz