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Jorge Pardo
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Jorge Pardo
"A mi aire"

 

 

La evolución. El estudiante perpetuo

Recorriendo un camino de mestizaje que fluctúa entre el flamenco y el jazz, Jorge Pardo ha ido desarrollándose profesionalmente. A cómo ha transcurrido esa evolución y hacia dónde se dirige, el músico madrileño suele dedicar algún que otro pensamiento: "Yo creo que hay una constante en mí. Hace poco pensaba en ello porque a veces me ha cerrado otros caminos. Una constante es una ansiedad de aprender, parece como si fuera un estudiante perpetuo. Y eso me lleva a que ya tengo cierta edad y todavía no he cerrado el capítulo de ser curioso. Me perjudica, a veces, porque me impide centrarme en algún aspecto, perfeccionar y ser mejor en una dirección, pero es el fruto de lo que soy yo. Muchas veces lo pienso, que debería quitarme de tantos líos y centrarme más en algunas cosas, pero no parece que haya madurado lo suficiente".

El resultado de esta entrecomillable inmadurez es que "me veo sometido a mi gusto por hacer muchas cosas, me siento curioso cuando un músico aparece y me enseña un tema que no conozco o no sé hacer bien, y me pregunto cómo sería yo capaz de hacer ese tema... o cómo cogería aspectos de su música y los aprovecharía para mis músicas, para mi manera de verlo. Ahí estoy. Mis proyectos se basan en esta permanente inquietud".


Jorge Pardo y la flauta mágica

Una de las consecuencias de este trabajo es haberse convertido en referente del saxo y la flauta aplicados a la música flamenca. "Si se busca la causa, se empieza a tirar del ovillo, a encontrar el principio, sin comerlo ni beberlo, me encuentro en esa situación. Hay mucha gente que se ha acercado al flamenco y al instrumento por culpa de mi trabajo". Y aprovecha la tribuna para disculparse: "Lo siento, de verdad, no volveré a hacerlo".

El hecho de que haya seguidores alienta a Jorge Pardo, convencido de que "hay sitio no para veinte, sino para doscientos flautistas y para no tener que mirarse excesivamente el uno al otro, sino para que cada uno pueda tirar por su camino. Creo que hay sitio para todos". Y se autoanaliza: "Hay tanta riqueza en el flamenco, tanta riqueza por descubrir, que cada detalle recrea un mundo si te detienes en él. Me encuentro con que cuando voy descubriendo recovecos y cosas dentro de esa música, es tanto lo que hay por crear, tanto lo que podría hacer que lo único que puedo hacer es acostarme a echarme la siesta y esperar a ver si se me pasa la fiebre".

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