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LA TRASTIENDA DE... COMPAÑÍA
MARÍA PAGÉS
Perseverar con guasa
Silvia Calado Olivo. Madrid, mayo de 2002

Compañía María Pagés (Fotos:
Daniel Muñoz)
La troupe de María Pagés está revoltosa. Mientras toman
un cafelito previo al ensayo, alguno va y se arranca por sevillanas. Y, sin vacilar
un segundo ni dejar de pasarse las fotos de la actuación en Israel, se
suman todos. El estribillo, que ni pintao: "Que con la Tirana, que volando
voy, que buscando a El Perro...". ¿Qué importa que el día
esté llorón y gris? María entra en escena. Manolo Marín
también. Una que tira del grupo. El otro que va hacia su camerino. Fundido
a negro... y aparecen todos en el escenario del teatro. Unas, parafraseando a
Martirio, "con mi chandal y mis tacones, arreglá pero informal".
Unos, idem, pero con botas. Unas, con falda entubada. Otras, con falda de ensayo.
Muchos, con las camisetas corporativas. El abanico de modelos de ensayo es amplio.
Allí los está esperando, inmortalizada al óleo por Francisco
de Goya y Lucientes, La Tirana. La autoridad de la silenciosa protagonista de
una de las obras del repertorio de la compañía poco efecto tiene
sobre la pandilla. Que si el guitarrista toca tumbado, que si una bailaora sentada
en el suelo, que si risas, que si guasa... Un, dos, tres y ¡arriba! Como
salida del cuadro, pero en versión sport, María pone orden y el
ensayo da comienzo. El objetivo de la sesión, después de decenas
de actuaciones, es afianzar los movimientos de grupo... así que a trabajar
las sincronías. Conduciendo al cuerpo de baile, marcando compás,
espacios, direcciones y tiempos... ella, la que dentro de unos horas dará
vida al lienzo, la de los brazos infinitos.

Compañía María Pagés (Foto:
Daniel Muñoz)
Una vez todo controlado, el grupo se fragmenta. Y tanto subgrupos como individuos
van limando movimientos, subidas, desplantes... Ángel Muñoz, el
primer bailaor, que departe con el técnico de sonido; Manolo Marín,
que medita sobre los posos de su baile sabio; otro más joven que se hace
sus solos por una esquina de la tabla; María, que machaca con cuatro alumnos:
unos haciendo compás a otros, este ayudando a aquella con el contratiempo
que se atraviesa... Y dicen: "¡Tiqui taca ti ti tá!". Una
vez. Y otra más. Ufffffffffff. La Tirana versión sport chorrea sudor.
"Da un poco de pereza pero... hay que perseverar".
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