El Ballet Nacional de España
estrena
‘El Loco’ en el Teatro Real de Madrid
El
coreógrafo Javier Latorre, el guitarrista Cañizares
y el compositor Mauricio Sotelo
participan en esta obra sobre el bailaor Félix el
Loco con libreto de Francisco López
S.C. Madrid, septiembre de 2004
Fotos: Daniel Muñoz
‘El Loco’ “va
a marcar una nueva época para el Ballet Nacional
de España”. Con estas palabras resume Javier
Latorre la importancia del nuevo proyecto del BNE, que se
estrena en el Teatro Real de Madrid el lunes 6 de septiembre
de 2004. Con idea original, libreto y dirección de
escena de Francisco López -director del Festival
de Jerez-, la obra es el resultado del trabajo de un equipo
formado por el coreógrafo Javier Latorre, el guitarrista
Cañizares, el compositor Mauricio Sotelo, y el diseñador
de escenografía y vestuario Jesús Ruiz. Juntos
desempolvan la trágica historia del bailaor Félix
el Loco, tomándola como marco para expresar la
idea de “la locura de la creación” mediante
el lenguaje del baile y la música.
Félix Fernández García,
Félix el Loco, fue un bailaor sevillano de origen
humilde que, como cuenta Francisco López -que ha
dirigido los ballets flamencos ‘Réquiem Flamenco’
y ‘la fuerza del destino’, entre otros muchos-,
“pasó a la historia de la danza por su relación
con Serge Diaghilev”. El director de los Ballets Rusos
lo contrató para enseñar los bailes españoles
a sus bailarines cuando montaban ‘El sombrero de tres
picos’ de Manuel de Falla en Londres. Se cuenta que
se ofuscó al constatar que no interpretaría
el papel de El Molinero, reservado a Massine, y el día
del estreno en el Teatro Alhambra el 22 de julio de 1919,
perdió la cordura y huyó. La policía
lo encontró bailando una farruca dentro de la iglesia
de Saint Martin in the Fields. A partir de entonces, fue
internado en un asilo de Epson con esquizofrenia catatónica
y allí permaneció hasta su muerte en 1941.


Ballet Nacional de España
en 'El Loco'
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“Sobre esta base histórica
mínima” se articula ‘El Loco’,
la producción que “va a cambiar la imagen del
Ballet Nacional de España”, como reconoce José
Antonio, que vuelve a tomar las riendas de la compañía
por segunda vez, sustituyendo en el cargo a Elvira Andrés,
quien aprobó este proyecto. La idea central de la
obra, según indica López, es la de la locura,
pero entendida como “pasión creadora, como
lucha entre deseo y realidad; la locura desde el punto de
vista del hombre y sus demonios”. Señala que
le “interesaba hacer una parábola sobre la
creación y lo que ocurre cuando a un flamenco de
pueblo se le mete en otra dinámica”.
Para materializar esta idea, ha contado
con un equipo de excepción. El compositor contemporáneo
Mauricio Sotelo se ha encargado de la mitad de la música
y de dar unidad al cuarto de Manuel de Falla y al otro cuarto
del guitarrista Cañizares.
“He compuesto una música orquestada que sale
de un abismo interior”. Tilda su música de
“muy flamenca”, aunque Latorre -para quien ya
compusiera la música de ‘Rinconete
y Cortadillo’- bromea diciendo que en vez de una
farruca, ha hecho una ‘facurra’. Lo cierto es
que Sotelo ha hecho “un trabajo de investigación
del cante antiguo, del que he hecho una radiografía,
un trabajo espectral”. La diferencia está en
que la voz sale del saxofón del músico suizo
Marcus Weiss. Tacha sus composiciones de “eclécticas,
de caleidoscopio de estilos musicales”. Más
estricto con el flamenco es Cañizares, “uno
de nuestros grandes guitarristas y compositores; es muy
flamenco y conoce la tradición, pero tiene una visión
muy actual”. También destaca el trabajo junto
al coreógrafo, pues “no es poner una danza
sobre una música, sino crear un lenguaje flamenco
común”.
Javier Latorre está encantado con
el proyecto, según dice, “el más importante
en el que me he involucrado en mi carrera”. Quizás
por eso lo dedica a la memoria de Antonio Gades. “Para
alguien que se dedica a la danza, si se habla de locura
está en su salsa, pues hay que estar muy loco para
dedicarse a esto”. De su labor subraya que “la
búsqueda ha sido fuerte”, con el fin de engranar
los distintos lenguajes que se abordan: desde el flamenco
fresco al más rancio, pasando por el clásico
español y la escuela bolera. Una de las dificultades
ha llegado a la hora de resolver ‘El sombrero de tres
picos’, pues “me era difícil no irme
a las coreografías de Antonio Ruiz y de José
Antonio que en su día interpreté”. Latorre,
que ahora presenta en la Bienal de Sevilla el espectáculo
de su compañía ‘Triana, en nombre de
la Rosa’ y estrena en Barcelona el primer musical
flamenco ‘Los Tarantos’, menciona el trabajo
de los bailarines, “que se han metido hasta el cuello
y se lo están pasando muy bien”. Sobre el autor
del libreto indica que “ha hecho un trabajo impresionante
en estructuración y concepción. Creo que hemos
conseguido que una historia muy difícil de contar
y entender, se entienda perfectamente”.
A ello también ha contribuido Jesús
Ruiz, responsable del diseño de escenografía
y vestuario: “La escenografía de esta obra
es un ejercicio de sugerencias. Todos los lugares que se
recrean están en la mente de Félix y son intangibles,
de ahí que sea un trabajo dinámico y etéreo”.
Respecto al vestuario señala que “es la extensión
del movimiento, la nota de color que contrasta sobre el
espacio monocromo”.
‘El Loco’ se estrena en el
Teatro Real de Madrid, con representaciones los días
6, 7, 9, 10, 11 y 12 de septiembre de 2004. Durante estos
días, la partitura estará interpretada en
directo por la Orquesta Sinfónica de Madrid, bajo
la dirección de Josep Pons. Posteriormente, esta
gran producción emprenderá su periplo por
grandes escenarios. La siguiente cita está prevista
para noviembre en el Liceu de Barcelona. Francisco López
espera “que lo que el público reciba es lo
que hemos puesto: emoción. Quiero que sea un espectáculo
hermoso, pero que conmueva”.
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