flamenco
‘Camarón en la Venta de Vargas’ desvela,
tras más de
treinta años inéditos, los inicios cantaores
de Camarón
Ricardo Pachón
y Enrique Montiel presentan el disco en el Festival de Jerez
2005
S.C. Jerez, marzo de 2005
Los grillos del verano se escuchan
de fondo. Camarón
canta en la Venta de Vargas, al aire libre, tocándose
la guitarra. Alguien aprieta el botón de grabar de
un cuatro pistas. Y el milagro se produce: la voz de aquel
adolescente cantaor queda registrada para la posteridad.
Pero han tenido que pasar más de treinta años
para que el tesoro fuera descubierto. Los sobrinos de María
Picardo y Juan Vargas -los dueños de la venta- la
encontraron hace poco envuelta en un plástico aceitoso
y, conscientes del valor que podía tener, la entregaron
a Ricardo Pachón y Enrique Montiel. El productor
y el biógrafo de Camarón de la Isla corroboraron
la enjundia del ‘incunable’ y se encargaron
de extraerle un disco. Y no un disco más en la discografía
del artista, sino un disco inédito que desvela que,
desde niño, “era un gran conocedor de los cantes
básicos”.
Camarón de la Isla |
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En la mesa redonda sobre Camarón
que el pasado 1 de marzo celebró el Festival de Jerez
2005 en la Bodega de San Ginés, Enrique Montiel calificó
como “sorprendente” la gestación de ‘Camarón
en la Venta de Vargas’. Cuenta que cuando “los
sobrinos de María Picardo y Juan Vargas me enseñaron
la cinta Philips, sin oírla sabía que era
el eslabón perdido que iba a demostrar que dominaba
el flamenco tradicional antes de irse a Málaga con
Miguel de los Reyes y antes de que en Madrid fuera mediatizado
por Antonio Sánchez”. El primer movimiento
que hizo fue buscar a Ricardo Pachón y juntos se
fueron por Sevilla en busca de un cuatro pistas. Un coleccionista
de artilugios sonoros se lo proporcionó y así
pudieron pasar todo el material, un total de cuatro horas,
al programa de sonido ‘ProTools’.
Aunque el dueño de la venta había
grabado en la bovina hasta flamenco de la radio, el hallazgo
estaba al principio de la cinta. Los cuatro primeros temas
que contenía son los cuatro que abren el disco ‘Camarón
en la Venta de Vargas’: las bulerías del Chozas,
el fandango caracolero, las ‘Seguiriyas de los grillos’
y los tangos extremeños. Y como explica Montiel,
“son cuatro cantes en los que Camarón se toca
a sí mismo, entre ellos, una seguiriya que nos volvió
locos”. Ricardo Pachón añade que este
cante “ofrece la sabiduría de un artista que
ya con dieciséis años hacía cantes
por seguiriyas de los Cagancho o de Manuel Torre”.
Y equiparan el aporte de esta seguiriya con el de la soleá
contenida en ‘Antología inédita’:
“Si la seguiriya y la soleá son la prueba del
algodón del cante flamenco, hemos demostrado que
Camarón ha sido y es un cantaor largo, aunque haya
trascendido su faceta más light”.
Jerez, Cádiz y Triana
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Camarón de la
Isla
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También concluyen que en el cantaor
isleño se da “la síntesis del flamenco
pues su familia paterna era oriunda de Jerez y su madre
aunaba el cante de Cádiz y, a través de La
Niña de los Peines, el de Triana”. El disco
deja sentado que ya entonces, cuando Camarón era
aún adolescente, lograba personalizar todo lo que
cantaba. Carlos Lencero, autor del libro ‘Camarón.
La leyenda del cantaor solitario’, señala que
“tenía una capacidad especial para escuchar
el cante de cualquiera, le entraba por el oído, lo
procesaba en el cerebro y al cantarlo ya era suyo”.
Además, Pachón y Montiel
entresacaron de la grabación una fiesta celebrada
en un cuarto en la que Camarón canta acompañado
de la guitarra de Manolo Brenes, con peor calidad sonora
pero de igual valía. Se trata de los fandangos ‘Se
me acabó el gusto’, las bulerías ‘Azúcar
candé’, ‘Tarantos del Tío Rufino’,
los fandangos ‘De invierno’, las seguiriyas
‘Sierra de Armenia’ y las bulerías ‘Amante
de abril y mayo’. Todo el repertorio resulta nuevo
respecto a los cantes grabados a partir de 1968 en Madrid
bajo las órdenes del padre de Paco de Lucía
y a partir de 1979 tras ‘La leyenda del tiempo’
ya producido por Ricardo Pachón. A los diecinueve
títulos que constituyen la discografía de
Camarón de la Isla, se suma ahora ‘Camarón
en la Venta de Vargas’, el primer capítulo
de la historia de un cantaor de leyenda.
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