Miguel Poveda presenta el disco en directo
'Poemas del exilio. Rafael Alberti'
La obra es una suite para
voz y orquesta de cámara, dirigida por Enric Palomar
Flamenco-world.com, marzo de 2004
El flamenco vuelve a cantar poesía.
Miguel
Poveda ha concebido, con la dirección y música de Enric Palomar,
una obra centrada en poemas del exilio de Rafael Alberti. Esta suite para voz
y orquesta de cámara fue grabada en directo en el Auditori de Barcelona
en mayo de 2003. El cantaor catalán convierte en cante jondo, en este su
cuarto disco, una selección de versos de los libros del poeta gaditano
'Entre el clavel y la espada' y 'Baladas y canciones del Paraná'. Aunque
no todo es flamenco, pues en este repertorio -cuya música interpreta la
Big Ensemble del Taller de Músics- también tiene cabida la milonga
y el tango, aires musicales de la Argentina en la que se refugió el poeta
de la Generación del 27.

Miguel Poveda (Foto: Daniel Muñoz)
Tras un prolongado paréntesis, los
jóvenes cantaores retoman la actualidad discográfica. El primero
que lo hace es Miguel Poveda... y de un modo especial. El cantaor catalán
presenta 'Poemas
del exilio. Rafael Alberti', una suite para voz flamenca y orquesta de cámara,
dirigida por Enric Palomar, autor también de la música. El disco
fue grabado en directo con la Big Ensemble del Taller de Músics en el Auditori
de Barcelona en mayo de 2003.
Miguel Poveda pone voz jonda a una selección
de poemas que Rafael Alberti escribió en el exilio argentino, extraídos
de los libros 'Entre el clavel y la espada' (1939-1940) y 'Baladas y canciones
del Paraná' (1954) que, según Enric Palomar, constituyen "una
línea imaginaria que parte de la desesperación y el desarraigo iniciales
hasta un suave optimismo visionario". Poemas como 'Dejadme llorar', 'A la
soledad me vine' o 'Se ha roto el río' reflejan, a juicio de la presidenta
de la Fundación Rafael Alberti, María Asunción Mateo, que
"durante casi cuarenta años, la separación de sus paisajes
inspiró la mayor parte de su obra, que adquirió la fuerza que sólo
puede dar la nostalgia de quien ha vivido tanto tiempo lejos".
Sobre la música, Enric Palomar comenta que el concepto de la obra es "cantar
Alberti tamizándolo con nuevos sabores, donde el bandoneón o los
ritmos autóctonos actúen como evocadores". Joan Albert Amargós
explica que "en 'Poemas del exilio' hay una sabia utilización de la
rítmica que parte de los palos flamencos". Y concluye que "el
acierto del compositor está en servirse de estos elementos para crear una
mejor simbiosis de estilos". Así pues, la orquestación se sustenta
en las estructuras del flamenco (martinete, farruca, tanguillos, tangos, soleá
por bulerías...), sin tampoco obviar músicas de aires bonaerenses
como la milonga o el propio tango, ni el lenguaje clásico y contemporáneo.
Acerca del cante, como señala el director
de la obra, "contar con Miguel Poveda para esta obra es un privilegio de
palabras quietas y de ojos semivelados dispuestos a escucharle. Su ductilidad
y su arte llenan de contenido todo aquello que canta". Amargós matiza
que "uno de los puntos más interesantes es la transformación
que sufre la voz flamenca de Miguel Poveda, al servicio de una partitura que posee
una gran inventiva tanto melódica como armónica".
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