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Segundo Falcón presenta
'Un segundo de cante' en la sede de la Sgae:
"Se puede mamar de una escuela y, a la
vez, abrir el flamenco sin olvidar las raíces"
Silvia Calado Olivo. Madrid, 20 de mayo de 2002
Soleá, seguiriya y soleá apolá. Con un repertorio así
de breve y así de jondo, Segundo Falcón vistió de largo su
primer disco, 'Un segundo de cante', en la sede madrileña de la Sociedad
General de Autores (Sgae) la tarde del 20 de mayo de 2002. Y ello con un preámbulo
hablado en el que analizaron la gestación de la obra Borja Casani, director
del sello El Europeo; José Manuel Gamboa, periodista; Paco Jarana, guitarrista
y productor del disco; y el propio Segundo Falcón. El cantaor sevillano
presentó su álbum debut como "un homenaje a las escuelas creadas
por maestros que respetaron la raíz del flamenco como Antonio Mairena,
El Extremeño, Enrique Morente o Paco Toronjo"... y con tres cantes,
en poco más de un segundo, lo demostró.

Segundo Falcón y Paco Jarana (Foto: Daniel
Muñoz)
Contaba Borja Casani, director del sello El Europeo, que 'Un segundo de cante'
es el tercer disco flamenco de la compañía 52 PM tras el 'Omega'
de Enrique Morente y 'Chanson Flamenca', que "es una prolongación
de esos experimentos que dejamos que el autor elaborara libremente" y que
es el primero que la compañía coproduce con el sello Autor de la
Sgae.
Contaba José Manuel Gamboa, autor del libreto del disco, que "Segundo
es un artista joven que nació en la localidad sevillana de Mairena del
Alcor, lugar que la figura insigne de Antonio Mairena convirtió en punto
neurálgico del flamenco y fuente prima de la que bebió". Contaba
que siguió el proceso natural de formación de un cantaor, empezando
por las peñas, festivales y concursos, siguiendo por los tablaos y desembocando
en las primeras compañías de baile. Y que tomó de Mairena
el rigor y la seriedad, para después enriquecerse (y este es un juego de
palabras del que se enorgullece Gamboa) al calor de Enrique Morente, Enrique Soto
y Enrique el Extremeño. Sin olvidar puntualizar que, acallando a aquellos
que preconizan la desaparición del flamenco, Segundo pertenece a una "generación
que demuestra que el flamenco está vivito y coleando".
Contaba Paco Jarana -al que a su vez Gamboa presentó como "guitarrista
de pensamiento no único, personal y cabal al componer"- que "es
un disco sin pretensiones raras, sino dedicado a hacer flamenco". Contaba
además que "los cantes están ahí y sólo hay que
creérselos, por lo que la intención era sacar partido a las cualidades
de Segundo"; y que su aportación fue "plasmar cómo entendía
una granaína o un cambio de soleá aplicado a su forma de cante,
para potenciar lo bueno de Segundo". Y que con el resultado han quedado satisfechos:
"Sin salirnos mucho de las armonías tradicionales, le hemos dado un
poquito de frescura a los cantes escogidos, teniendo muy presente la afinación".

Segundo Falcón (Foto: Daniel Muñoz)
Y contaba Segundo Falcón que es "una persona a la que le gusta
estudiar e investigar pero, sobre todo, respetar a los maestros que salvaron la
raíz del flamenco". Uno de ellos, Antonio Mairena, quien lo inspira
en las tonás livianas para rendir homenaje a las escuelas de maestros como
Tomás el Nitri: "Me baso en mis principios. Empecé a cantar
en la peña de mi pueblo y allí tuve el honor y la suerte de compartir
muchas tardes con Antonio Mairena, canté en sus brazos muchas veces".
Otro de ellos es Enrique Morente, "un monstruo de estos tiempos a quien doy
reconocimiento en la soleá apolá no por su aportación al
nuevo flamenco, sino a la raíz del flamenco".
Contaba el cantaor que en la bulería final muestra su "agradecimiento
a los compañeros con los que he compartido escenario como El Extremeño
o Enrique Soto que por estar atrás, no son menos que los que están
delante". Y que en los fandangos se identifica con Paco Toronjo, "con
quien compartí escenario en el tablao sevillano La Trocha". También
que "la mezcla entre trilla temporera y toná trabajada con músicos
indios con los que he compartido escenario, está dedicada al campesinado
andaluz"; que la granaína es "una versión basada en la
ortodoxia flamenca, pero con las composiciones y melodías de Paco Jarana,
se acaba por rondeña"; que la soleá vuelve la mirada hacia
a Pepe Marchena; y que "los jaleos extremeños son un homenaje a Porrina
y a El Extremeño, cantaores que han aportado creación y que demuestran
que se puede mamar de una escuela y, a la vez, abrir el flamenco sin olvidar las
raíces, pues es básico que una escuela desarrolle más de
una línea cantaora". Dicho esto, Segundo Falcón se despojó
de su chaqueta, Paco Jarana echó mano de su guitarra y, aposentados sobre
sendas sillas de nea, brindaron a los presentes un extracto de este disco plagado
de homenajes, de saber y de personalidad.
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